Arsenal
Francisco Garfias
Algo se traen en el oficialismo. Hace más de tres décadas que cubro ambas cámaras del Congreso y nunca había visto que la llegada de una iniciativa del Ejecutivo –en este caso la reforma electoral— se aplazara tantas veces, por falta de acuerdo. La resistencia, paradójicamente, es de los aliados de Morena en la coalición oficialista. PVEM y PT son indispensables para alcanzar la mayoría calificada (dos tercios de los presentes) que se requiere para aprobar esta reforma constitucional. Pero ambos partidos no están de acuerdo en dos puntos que la presidenta Claudia Sheinbaum considera irreductibles:
1.-La reducción del financiamiento a partidos y órganos electorales. Aquí cabe señalar que no es lo mismo quitarle 25% de los recursos al partido en el gobierno que a la chiquillada y a la oposición.
2.- Que en la elección de los plurinominales participen los ciudadanos y ya no salgan de listas elaboradas por las cúpulas de los partidos. Suena muy democrático, pero los mecanismos para elegirlos que se proponen favorecen la sobrerrepresentación del guinda.
De los 200 pluris que se quedan, 97 corresponderán a “los mejores perdedores”. En otras palabras: a los segundos lugares. Morena tendrá más recursos por ser el partido mayoritario y, además, administra los programas sociales que dan votos. No se necesita un sesudo análisis para suponer que donde no gane, quedará en segundo lugar. Otros 95 serán de los partidos, pero tendrán que ir a las urnas. Los ocho restantes son mexicanos que viven en el extranjero.
Diputados que consultamos nos aseguran, en corto, que se prepara una estrategia que pasa por su aprobación en lo general, con la venia de PT y PVEM, aunque éstos aseguran que no se pronunciarán oficialmente hasta ver el documento final. La estrategia, aseguran, incluye sacar la reforma, en lo particular, con MC y con “ausencias” a la hora de votar. El clásico: “Orita vengo, voy al baño”.
Añaden: “Aquí van a ser importantes las ausencias. Ver quién está ausente en esas votaciones, porque le dijeron “ayúdame con salirte”.
“Además, no ha trascendido si el PT siguió dialogando. Ana Lilia Aguilar salió muy brava al decir que no van, pero…”. Reginaldo Sandoval, coordinador de la bancada del PT en la Cámara baja, dejó claro ayer que para ir con una reforma que cambie todo el sistema electoral “sí necesitamos mayor reflexión”.
Ya encarrerado, el petista reviró burlón a declaraciones de Arturo Zaldívar, integrante de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, en el sentido de que lo único que les importa al PVEM y al PT es “el control y el dinero”.
“Nos desataron una campaña un poquito ruda hace unos días. No sabemos quien…” dijo Sandoval.
— ¿Zaldívar?, le preguntaron.
— Zaldívar no ha sido ni regidor. No tiene calidad moral, remató.
—¿Qué está pasando? Le preguntamos ayer a Rubén Moreira, coordinador de la bancada del PRI en San Lázaro.
— Está pasando que la Comisión Presidencial es insuficiente para la elaboración de los textos. No es tan sencillo pasar de ideas generales a la particularidad y al detalle de un articulado.
“En este momento no hay condiciones para que pase. La oposición ya se manifestó en contra y, por el otro lado, el Verde y el PT no han dado su brazo a torcer”.
Ayer anduvo por el Palacio Legislativo el jefe nacional del PAN, Jorge Romero. Nos cuentan que reiteró a los diputados de su partido que si no se incluye en la reforma electoral el retiro del registro a partidos y candidatos a los que se les compruebe financiamiento del narco, el PAN irá en contra.
También les pidió que reservaran el 21 de marzo. “Va a ver un evento fuerte del Consejo Nacional. No sabemos bien a bien qué, pero ya quiere empezar a destapar”, nos dijo una fuente vinculada a esa bancada.
En los pasillos de San Lázaro se comenta el caso de la priista Karina Barrón, secretaria de Desarrollo Humano e Igualdad Sustantiva del municipio de Monterrey. La mujer fue detenida por la FGR —no por la Fiscalía de Nuevo León— tras acusaciones promovidas por el Senador del PVEM, Waldo Fernández, de “fabricación de delito, falsedad de declaraciones, y extorsión”.
Y es que, en mayo de 2024, durante la campaña electoral al Senado (donde Fernández y Barrón fueron rivales), surgió una denuncia contra Fernández por presunto abuso/violación sexual. El senador del PVEM, quien aspira a la gubernatura de Nuevo León, dice que fue un montaje de Barrón para dañarlo políticamente, y que reviró con la denuncia “para limpiar mi nombre”. Lo que se comenta entre curules es que la detención de Karina es un mensaje a Alito Moreno. “Al PRI por las malas. Ella es muy cercana al presidente de ese partido”, nos dicen.
El caso se presentó ante la Fiscalía de Nuevo León, pero de repente la resucitó la FGR y detuvo a la priista. ¿Extraño no?
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