Agua: La controversia sobre el futuro de Saltillo

La ciudad crece y es altamente competitiva, pero inevitablemente deberá confrontarse con la realidad y reafirmar o retraer su alta espectativa de crecimiento.

Katya González

La pregunta que Saltillo y sus autoridades deben responder pronto es sencilla: ¿Hay agua suficiente para crecer? La respuesta, por el contrario, está envuelta en la opinión encontrada de autoridades y especialistas que comparten la idea de un futuro distinto. Y, por supuesto, es difícil una definición.

Desde los primeros años del siglo XX, el ‘boom’ de la industrialización ha impulsado el desarrollo económico de Saltillo. Hoy en día el municipio se ha consolidado como una de las principales ciudades del país porque ofrece una oferta competitiva, atractiva y sólida para las empresas con planes de crecimiento.

No obstante, según ambientalistas, este crecimiento ha traído consigo un desarrollo demográfico que ha rebasado los límites de capacidad de la ciudad, poniendo en riesgo uno de los recursos más importantes para la humanidad: el agua.

En los últimos 100 años, la población de la ciudad se ha multiplicado hasta casi 20 veces más, pues de 42 mil habitantes que se registraban en los primeros años del siglo XX, actualmente hay en la ciudad más de 800 mil personas.

Ya que la región Sureste de Coahuila es una de las mayores zonas de estrés hídrico en el continente Americano, expertos en materia ambiental han coincidido en que es necesario que se tomen medidas urgentes para preservar el recurso, porque podría  agotarse en pocos años.

No obstante, a la amenaza que representa el crecimiento desenfrenado del municipio, se suma una de las problemáticas que ha sido señalada por más de 20 años por los miembros de la Asociación de Usuarios del Agua de Saltillo, (AUAS): la empresa gestora del líquido de la ciudad, Aguas de Saltillo.

Rodolfo Garza. La Asociación de Usuarios de Agua Saltillo A.C. representada por Rodolfo Garza y su esposa, Gloria Tobon, ha denunciado por más de 20 años las irregularidades en la operación de Aguas de Saltillo.

La asociación integrada por expertos en el manejo del agua, ha documentado y denunciado las irregularidades en la operación de la empresa gestora del sistema que abastece a la ciudad; sin embargo, señalan que han sido ignorados por los alcaldes y gobernantes de los últimos 22 años.

“Puede ser en un año o en 20, pero va a llegar un día en que no habrá más agua y no va a haber vuelta atrás”, externó Rodolfo Garza, experto e integrante de la asociación.

Aguas de Saltillo

En 2001 Saltillo se convirtió en la primera ciudad de México en privatizar el sistema del agua

Desde hace más de 20 años, AUAS ha denunciado el peligro del mal manejo del recurso en la ciudad; no obstante, los integrantes de la asociación manifiestan que han sido ignorados por las autoridades y las cámaras empresariales al informarles de manera concisa la situación: “Sin agua no puede haber desarrollo y el patrimonio de los saltillenses se verá en peligro cuando ésta escasee.” 

Durante los años 90, el tema de la privatización de los organismos operadores de agua se encontraba sobre la mesa. La promesa era una mayor eficacia a menor precio, lo que ampliaría el suministro para las personas de bajos recursos, al mismo tiempo que atraería nuevas inversiones.

En aquel entonces, la operación del sistema de agua de la ciudad estaba a cargo de (Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) Saltillo, hasta que, en 2001 Oscar Pimentel, entonces alcalde de la ciudad, decidió crear una empresa mixta entre SIMAS, el Municipio y la empresa española Aguas de Barcelona, para que administrara y optimizara el sistema.

Para ello, Pimentel González contrató a la firma contable Arthur Andersen, quien también era la firma de Aguas de Barcelona, para que elaborara las bases de la licitación.

El despacho fijó el valor en mínimo 80 millones, aun cuando el valor en libros del sistema de agua era entonces de $453 millones. Al ofrecer 81.9 millones de pesos por el 49% de las acciones del sistema de agua de la ciudad, Aguas de Barcelona se declaró la ganadora de la licitación.

El contrato de asociación fue firmado entre SIMAS, Municipio de Saltillo e Interagbar de México, compañía constituida en la Ciudad de México el 25 de julio del 2001, cuyos socios eran Aguas de Barcelona con el 51% de las acciones, e Interagua, Servicios Integrales del Agua, a la que le correspondía el otro 49%. En agosto de 2001, el Cabildo de Saltillo aprobó la asociación del municipio con Aguas de Barcelona.

Un año después de la asociación, la firma Arthur Andersen desapareció por cometer los delitos de obstrucción a la justicia y de destrucción y alteración de documentos relacionados con la quiebra de la empresa norteamericana Enron.

En el contrato de asociación se encuentra estipulado que el Ayuntamiento de Saltillo puede comprar 9.8% de las acciones cada 5 años, por lo que existe la oportunidad para el gobierno local adquirir el control del recurso, sin embargo, AUAS, señaló que esta oportunidad ha sido desaprovechada por los últimos gobiernos y han malgastado las utilidades recibidas que ascienden a más de 30 millones anuales, en inversiones que no están relacionadas con el agua.

Solo en 2008, cuando Fernando de las Fuentes era alcalde de la ciudad, el municipio compró 4% de las acciones de InterAgbar de México, por la cantidad de $12.6 millones de pesos, quedándose con el 55% de estas.

El precio actual de las acciones de Aguas de Barcelona asciende a 250 millones de pesos, aproximadamente, y seguirá aumentando debido a la inflación y a las reinversiones de parte de Intergabar de México, por lo que la idea de la recuperación de las acciones restantes se aleja.

Según Rodolfo Garza, al término de la vigencia del Contrato de Asociación, dentro de tres años, la deuda será de 350 millones de pesos o más.

Una ciudad sin agua

Rodolfo Garza Gutiérrez, señaló que cuando Agsal se hizo cargo de las operaciones del sistema de agua de Saltillo, en 2001, el número de usuarios era de 150 mil aproximadamente y la extracción del agua era de 52 millones de metros cúbicos. Y hasta 2020, el número de usuarios era de más de 260 mil e ilógicamente el agua que se extrae y reporta es aproximadamente la misma que hace 22 años.

Agregó que el Municipio de Saltillo tiene una asignación de explotación de 39 pozos; sin embargo, Agsal indica en sus Memorias Anuales que extraen agua de más de 80 pozos.

Según los datos presentados por Aguas de Saltillo sobre la captación de los pozos de agua en Zapalinamé, pertenecientes al acuífero Saltillo- Ramos Arizpe, desde junio de 2020 han descendido considerablemente los niveles del líquido disponible en los pozos hasta alcanzar los mil 550 metros sobre el nivel del mar, un mínimo nunca registrado en los últimos 43 años.

Monitoreo Pozos: Centro de Control Operativo de Aguas de Saltillo desde donde se monitorea el bombeo de los pozos que abastecen la ciudad.

La situación se traduce en el desabastecimiento del líquido en la ciudad, el cual ya ha sido visible en los últimos años, pues diversas colonias, principalmente ubicadas al sur de la ciudad, han reportado tandeo de agua o el corte total por largos periodos de tiempo.

Rodolfo Garza Gutiérrez, explicó que la situación se debe a que la capacidad de carga de Saltillo ha sido rebasada por el crecimiento de la ciudad lo que ha representado un riesgo para los pozos de agua que abastecen a los más de 800 mil habitantes y las empresas que llegan mes con mes a la ciudad.

El Doctor Garza, considera que la mancha urbana y el desarrollo industrial no crecen acorde al recurso del agua del subsuelo. A ello, se suma a nula cultura del consumo, el bombeo excesivo de los pozos, una baja eficiencia en los sistemas de distribución del líquido y la pérdida por fugas que asciende a más del 40%, así como una alta demanda doméstica e industrial del recurso, lo cual, señala, “han sido una carga para los ecosistemas superficiales, depredando su estructura ecológica.”

“A las empresas que llegan, les mienten diciendo que hay suficiente agua y es falso. Estamos en una verdadera crisis de agua y se está viendo con los tandeos y el desabastecimiento en las colonias porque se empieza a agotar el agua de los pozos.”

Señaló que las empresas que tienen planeado instalarse en la ciudad perderán sus inversiones en unos años cuando la situación se recrudezca por lo que hizo un llamado a los empresarios para que se reúnan con expertos en el tema y conozcan la situación real de la ciudad a fin de que puedan tomar la mejor decisión.

“Los empresarios son los que deben de poner atención porque les va a costar mucho cuando no haya agua en las empresas.” Mencionó.

Ciudad Derramadero: Ciudad Derramadero, que sería prácticamente un “nuevo Saltillo” en cuestión de extensión territorial, contempla la instalación de más industria ancla, así como 35 mil viviendas hasta el año 2040.

Así mismo, explicó que a pesar de tener el conocimiento de que los acuíferos de los que se surte la ciudad de Saltillo están sobreexplotados, la ciudad sigue creciendo, pues según la proyección de crecimiento, para el año 2040, Saltillo tendrá más de 2 millones de habitantes por lo que destacó, a las autoridades han puesto por encima de la sustentabilidad, el PIB de la región.

Uno de los proyectos que considera, ponen en riesgo la sustentabilidad de Saltillo, es Ciudad Derramadero, un ambicioso proyecto inmobiliario que tiene como base la construcción de más de 35 mil viviendas, para aproximadamente 175 mil habitantes, sin considerar su sostenibilidad en cuanto a suministro de agua, uno de los mayores problemas de la región sureste de Coahuila.

De acuerdo con Agsal, el consumo per cápita diario de agua de la ciudad es de 100 litros, lo que significa que serán requeridos más de 5.5 millones de metros cúbicos anuales cuando el proyecto esté terminado.

 Según el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA) de la Conagua, el Grupo Alianza que construye La Ciudad Industrial del Futuro, cuenta con una concesión de 2.6 millones de metros cúbicos anuales y hay otras inmobiliarias que tienen volúmenes importantes de agua concesionada.

Según datos de la Conagua, el acuífero Cañón de Derramadero tenía en septiembre de 2020 un déficit de 2.7 milímetros de columna al año, y según datos de Agsal, los niveles dinámicos de los pozos han estado a la baja durante varias décadas.

“Con esa mentira que dicen, que no hay problemas con el agua, se están dando un balazo en las piernas porque llegará un momento en donde la ciudad se va a colapsar. Si no se hace algo ahorita, la ciudad va a colapsar”, advirtió Garza.

Explicó que para Saltillo sería complicada una recuperación ya que en el municipio no existen fuentes de agua asequibles que puedan resolver el problema de desabasto, ya que no hay ríos, arroyos, lagos o presas en 100 kilómetros a la redonda, para abastecer la ciudad.

 “De no actuar ahora, el colapso será inevitable y la conciencia de la proximidad de un colapso general, podría provocar también cambios importantes y rápidos en la conducta de la gente”, dijo.

El experto puntualizó las acciones que deben ser empleadas para evitar que la crisis de agua recrudezca aún más, destacando  que Saltillo no debe rebasar más la capacidad de carga, se deben reducir las fugas, reutilizar los más de 1000 litros por segundo de agua residual que se desperdician, llevar a cabo una gran campaña de ahorro del agua la cual se debe financiar  como lo estipula la Ley de agua del estado de Coahuila, con el dinero que percibe Agsal por reconexiones, desarrollar y poner en práctica mejores políticas y reglamentos,  crecer verticalmente, respetar el derecho humano del agua, mejorar el riego y las prácticas agrícolas, educar a los ciudadanos para el cambio de modelo de consumo y estilos de vida y cambiar a los representantes del Municipio en el Consejo de Agsal, dado que los actuales tienen entre 11 y 17 años y han demostrado muy poca o nula sensibilidad social.

“Si se comete una equivocación, la historia le reclamará al alcalde que le toque el colapso y no estarán los anteriores alcaldes ni gobernadores, para hacerse responsables por no haber actuado a tiempo. Y la ciudadanía será copartícipe, por su pasividad al no haberle exigido a las autoridades corregir el rumbo de crecimiento de la ciudad”, concluyó.


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