La presidenta de México mantiene una aprobación alta del 74% a un año de su mandato, aunque comienza a enfrentar signos de desgaste, especialmente en temas como seguridad, corrupción y salud. Una encuesta de Enkoll revela que la percepción sobre el rumbo del país y la gestión presidencial ha empeorado, en particular entre los jóvenes
Redacción Más
A un año de haber iniciado su mandato, la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene un nivel de aprobación elevado, del 74%, sin embargo, comienza a resentir el desgaste natural del ejercicio del poder.
De acuerdo con una encuesta de Enkoll, elaborada para El País y W Radio, ese porcentaje representa su punto más bajo desde que asumió la presidencia en octubre de 2024, tras una caída de cuatro puntos respecto a septiembre y de nueve puntos en comparación con su pico máximo en mayo, cuando alcanzó el 83%.

El sondeo, realizado entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre, coincide con un mes complicado para el gobierno federal, marcado por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo; manifestaciones juveniles convocadas por la llamada Generación Z; protestas de transportistas y campesinos; y una pérdida de control de la agenda pública por parte del Ejecutivo. En ese contexto, la desaprobación hacia Sheinbaum también registró su nivel más alto desde diciembre de 2024, al llegar al 24%.
La encuesta refleja también un deterioro en la percepción de los ciudadanos sobre la situación del país. Mientras en diciembre de 2024 el 71% consideraba que México iba mejorando, ahora esa cifra cayó al 62%. De forma paralela, el porcentaje de quienes creen que el país “va empeorando” subió al 34%, el más alto registrado desde que Enkoll mide este indicador.
Pese a estos indicadores, Sheinbaum se prepara para encabezar una nueva concentración masiva en el Zócalo capitalino, convocada para el sábado como una celebración histórica de siete años de transformación, en alusión a los gobiernos de Morena desde 2018. Se trata del segundo acto de este tipo en menos de dos meses, tras el cierre de su gira nacional por el primer informe de gobierno, el pasado 6 de octubre, y una respuesta a las recientes movilizaciones opositoras, incluida una programada para el 14 de diciembre.
Un dato relevante que arroja la encuesta es el declive de la aprobación presidencial entre los jóvenes de 18 a 24 años: sólo el 61% la aprueba, mientras que el 37% la desaprueba. Por el contrario, su respaldo se mantiene firme entre los mayores de 55 años, particularmente entre los adultos mayores de 65, con un 86% de aprobación. Como ocurrió con Andrés Manuel López Obrador, este sector se identifica como el núcleo más leal del oficialismo, especialmente por los beneficios sociales como la pensión universal.
En el desglose por rubros, Sheinbaum mantiene una imagen positiva en áreas como derechos de las mujeres (81%), programas sociales (79%), vivienda (67%), relaciones exteriores (64%), educación (66%) e infraestructura (62%). No obstante, los niveles de aprobación caen de forma notable en temas clave como inseguridad y corrupción, justamente los flancos que la oposición ha utilizado para cuestionar su gestión.
El asesinato del alcalde Carlos Manzo expuso las debilidades del gobierno federal en materia de seguridad. Aunque se ha implementado una nueva estrategia liderada por el secretario Omar García Harfuch, el 57% de la ciudadanía opina que la situación de seguridad va empeorando, frente al 41% que cree que mejora. Además, el 51% considera que la respuesta gubernamental al asesinato fue “mala o muy mala”, mientras que solo el 36% la califica de positiva. A pesar de ello, el plan “Michoacán por la Paz y la Justicia”, anunciado por la presidenta, ha generado expectativas: el 52% cree que será efectivo.
En cuanto a la corrupción, la percepción ciudadana también es desfavorable. Pese a que Sheinbaum creó una Secretaría Anticorrupción y de Buen Gobierno, sólo el 38% considera que hay avances, mientras que el 59% cree que la situación ha empeorado. Casos que no involucran directamente a la presidenta, pero que afectan a su partido y entorno político, han incidido en esta opinión: desde los presuntos nexos del senador Adán Augusto López con el crimen organizado, hasta el viaje a Japón de Andrés López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador, y propiedades de dirigentes morenistas como Gerardo Fernández Noroña.
Los servicios de salud y el manejo económico también sufren un desgaste en la percepción pública. En salud, el 44% opina que la situación empeora, frente al 51% que cree que mejora; en enero, el optimismo era del 63%. En economía, la opinión está dividida: el 50% cree que va mejorando, y el 46% considera lo contrario. En ambos casos, se trata de los peores registros para Sheinbaum desde que inició su sexenio.
No obstante, y pese al desgaste, el respaldo a la Cuarta Transformación persiste. El 63% de los encuestados afirma que el país está mejor ahora con López Obrador y Sheinbaum que con gobiernos anteriores del PRI y el PAN; el 35% piensa lo contrario. En cuanto al bienestar personal y familiar, el 64% percibe mejoría.
Estos niveles de aprobación también se reflejan en la identidad partidaria. El 41% de los encuestados se identifica con Morena, seguido de un 27% que se declara apartidista. Las fuerzas opositoras muestran una baja adhesión: PAN (11%), Movimiento Ciudadano (7%), PRI (5%). Sus aliados tampoco crecen: PVEM (3%) y PT (2%). Sin embargo, Morena también ha perdido fuerza: en mayo, el 51% de la ciudadanía se identificaba con el partido, lo que implica una pérdida de nueve puntos en cuatro meses, mientras el segmento de personas sin afiliación partidaria creció del 20% en septiembre al 27% en diciembre.
La medición de Enkoll, basada en 1,201 entrevistas realizadas cara a cara a ciudadanos mayores de edad del 28 de noviembre al 1 de diciembre, presenta un margen de error de ±2.8% y representa a nivel nacional a la población con credencial de elector vigente.
A dos años y medio de la elección presidencial de 2027, los datos reflejan que Claudia Sheinbaum continúa siendo una figura fuerte, pero ya enfrenta los desafíos naturales del desgaste del poder, especialmente en temas sensibles como seguridad, corrupción, salud y economía. Su capacidad para responder a estos retos será clave para sostener el respaldo ciudadano y consolidar el proyecto político que heredó de López Obrador.