Por Miguel Villarello
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Se incrementaron hasta más del 30 por ciento, solo en los dos años que lleva la pandemia, las atenciones en el refugio de la Fundación Luz y Esperanza.
Aunque la violencia sí tiene que ver, como factor principal, el incremento en denuncias o atenciones se debe a que hay mayor cantidad de centros de atención, destacó Rosa María Salazar Rivera, directora del organismo.
Y recalcó en que este 2021 se incrementó inusitadamente: “pero no a causa de la violencia, sino por la cantidad de centros de atención que hacen que incrementen las denuncias”.
Salazar Rivera afirmó que, de acuerdo con su capacidad y por la cantidad de su personal: “en el centro de atención externa se ven diariamente de 10 a 15 mujeres en cuanto a la asesoría sobre psicología, jurídica y de trabajo social”.
“Son las más que atendemos de acuerdo a nuestra capacidad -reiteró-, sin embargo en los dos últimos años 2022 y 2021 hemos detectado un incremento en la solicitud de atención mayor al 30%”, expuso.
Ello se debe al incremento de actividad en las redes sociales, el teléfono de emergencia 24 horas al día y el que haya más espacios de atención; lo cual permite que las personas busquen más atención, actitudes que se dan hoy con la época de pandemia.
La directora vuelve al refugio e indica que la capacidad permite tener 7 mujeres con sus hijos o hijas en atención, que cada año el refugio inicia lleno a su máxima capacidad.
“Pero, comparado con otros años, se ha notado que el patrón se ha modificado mucho, hasta antes del 2020 veíamos que los meses de enero, febrero y marzo teníamos menos mujeres en refugio, se empezaba a levantar o a subir en mayo y junio, pero luego en julio, agosto, septiembre y octubre se incrementaban los ingresos para disminuir en noviembre y diciembre”, explicó.
En cuanto al tema del COVID-19, continuó: “el año pasado registramos nuestro mayor incremento en abril y en noviembre en cuanto a las atenciones por violencia, por ello se alteró el patrón de atenciones y siguen muchas mujeres llegando”.
En el caso específico de la violencia, Rosa María Salazar Rivera explicó que de las mujeres que llegan al refugio, a todas se les da seguimiento a través del acompañamiento, que: “en cuanto a los casos que recibimos de la vía civil o penal, el refugio ha logrado que para la parte civil el asunto se concluya más rápido a comparación del penal que es un poco más lento”.
“La realidad es que la violencia en todo el país tiene una penalidad muy baja, de máximo seis años, y el Código Nacional de Procedimientos Penales señala que cuando se trata de delitos graves pueda haber salidas alternas, de tal manera que en 2020 y lo que va del 2021 no hay ninguna sentencia condenatoria, todas han sido con salida alterna”, declaró.
Otro aspecto, sostuvo, es que: “en el caso del refugio, por ejemplo, contabilizamos a la fecha 30 casos de situaciones de violencia que todos han llegado a una salida alterna y dos de ellos cayeron en reincidencia; más 2 casos de violación en donde, en uno se dio la prisión preventiva y, en el otro, una salida de juicio abreviado.
Ambas circunstancias, sin embargo, pegan mucho a las mujeres porque se quedan con la sensación de impunidad”.
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