Por Miguel Villarello
MÁS INFORMACIÓN.-
El incremento de la violencia familiar por el encierro COVID-19 ha afectado a los menores en edad escolar a nivel nacional, incluidas ciudades como Saltillo, reveló el organismo Luz y Esperanza.
Durante la pandemia generada por el COVID-19 el número de denuncias por violencia familiar se incrementó en el país, situación que originó que la educación de algunos menores se viera afectada, además que los pequeños pasaron por un período de adaptación a la modalidad de clases en línea y sin los mínimos recursos, consideró con Rosa María Salazar.
La directora de Luz y Esperanza expresó que se ha detectado esta problemática en las familias de mujeres víctimas de violencia en casa y que acuden al refugio en Saltillo en búsqueda de protección.
Estos casos de violencia en el hogar, indicó, afectan el desarrollo emocional y educacional de los menores y que se tornan agresivos por el ambiente en el que viven.
“Otro aspecto que afecta su desarrollo es que en el 100 por ciento de los casos los menores son víctimas directas del maltrato psicológico por parte de algunos de los padres.
Son niños y niñas que no tienen límites pues no hay reglas en la casa y, aparte de eso, los pequeños tienen mucha dificultad en aprendizajes escolares a causa de las limitantes a nivel general pues tienen que contar con un celular o tableta y televisión para atender sus clases”, agregó.
El problema se debe, especificó la directiva, a que cientos de familias carecen de recursos económicos suficientes y no tienen acceso a Internet, lo que dificulta que se conecten y les causa frustración y no estar en posibilidades de atender la clase.
Mencionó que se trata de diversas situaciones en las que no tienen un aprendizaje real y eficiente y esas son consecuencias de la violencia que padecen; por lo que destacó que esas situaciones van desde cuando las madres se separan de los padres, los recursos escasean, el padre se niega a aportar recursos económicos a la casa, a pesar de estar obligado a dar a sus hijos.
No obstante, recalcó: “por fortuna es cuando acuden al refugio que se normaliza esta situación; y normaliza porque en el refugio se les proporcionan los elementos necesarios para que los niños atiendan la escuela en línea”.
Expuso que en el albergue se tienen alrededor de cuatro mujeres con sus familias, mientras que la capacidad es de siete mujeres.
Al momento, informó Rosa María Salazar, el albergue de Luz y Esperanza asila a cuatro mujeres con sus familias, no obstante tener capacidad para atender a siete, y que la mayoría de ellas acuden por haber sufrido violencia psicológica, seguida de la física y la económica.
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