La caída

Lic. Marco Campos Mena

“Todo lo que sube, tiene que bajar”, “entre más alto, más dura es la caída” Todos hemos escuchado frases similares y en algún momento hemos presenciado de primera mano el cómo son totalmente ciertas.

“Lo difícil no es llegar, sino mantenerse”

Llega el momento para toda persona con aspiraciones de aprender las lecciones más duras, el impulso se acaba y todo lo que se construyó termina siendo tan duradero como la calidad de sus cimientos, eso es la base de la ley de la vida.

En este sentido hay que analizar a detalle cómo ha sido la carrera de algunas figuras públicas y lo que han tenido que hacer para sostenerse en la cima, si es que se le puede llamar así al estado en el que se encuentran.

“Nada hay más poderoso que una idea a la que le llega su momento” Víctor Hugo.

En nuestro país el cambio llegó una vez que los ciudadanos comenzaron a hacerse de una idea, aspirar a un México mejor, una idea a la que le había llegado su tiempo tras verse evidenciada la situación por el acceso a la información y la manipulación que se dio de ella una vez que se tuvo, por ello se dice que el conocimiento es poder y la información puede ser una gran arma.

El cambio llegó a principios de siglo con una nueva luz de esperanza, misma que pese a su rápido crecimiento, fue insostenible por mucho tiempo al no verse reflejada la expectativa de quienes otorgaron su confianza, “más vale malo por conocido…”

Lo mismo sucedió al volver a dar la confianza a quienes prometieron un cambio y redención… todos sabemos lo que pasó, llegó una época en la que los videos cambiaron todo y se viralizó cada tropiezo de las figuras públicas… y de las que tampoco lo eran, pero que gozaron de sus 5 minutos de fama.

Pero lo peor fue el movimiento que, alimentado por el resentimiento, la frustración, el deseo de castigar y la esperanza agonizante, creció en tan pocos años al ser encabezado por quien hasta ese entonces no había sido tan importante como para seguirlo incondicionalmente, el mismo López Obrador.

Su crecimiento fue tan rápido que las expectativas fueron igualmente altas, convenció a tantos ciudadanos que incluso los intelectuales, haciendo de lado su criterio y capacidad de discernimiento, creyeron en las promesas imposibles… “Quizás sea el cambio verdadero”…

La historia juzga y generalmente no es tan suave como algunos quisieran, menos ahora que tenemos grandes cantidades de recursos para poder ver y analizar la evidencia de todo lo acontecido, para todo, hay un video, una declaración, hechos imborrables…

De 30 millones de almas que depositaron sus esperanzas en 2018 se podría decir que al menos el 30% muestran decepción y un cambio de opinión de 180°, prueba de ello, la pérdida de la mitad de la ciudad de México, donde el poderío presidencial se hace presente por la sede oficial del gobierno y que su gobernante sea del mismo partido. Aquí tenemos nuestro principal termómetro político.

El segundo fue la encuesta para la revocación de mandato, misma que se esperaba fuera una demostración del músculo personal de López Obrador, no de su partido, y vaya sorpresa que se llevó al obtener mucha menos votación de la que esperaba y menos votos que los que consideraba su base, la caída debió doler en el ego.

Los mexicanos tenemos memoria, al menos la mayoría, y sabemos a qué situaciones no queremos volver, identificamos las señales y cuestionamos, algo que obviamente no gusta a los dictadores que buscan imponer sus artimañas incluso de la ley… por eso, tanto disgusto.

Gobernar no fue tan fácil como lo esperaba, la pluralidad social hizo imposible llevar una sola línea sin tener objeción y eso claramente molesta y lleva a tomar medidas impopulares como convertir el museo (palacio nacional) en un búnker con sus barricadas como si fuera a defenderse del enemigo, siendo curioso que fue él mismo quien en el pasado causaba destrozos y promovía el robo y destrucción de la propiedad de los ciudadanos y de edificios gubernamentales.

¿Recuerda cómo en el pasado se burlaba de lo que hacían los profesionistas? Como cuando dijo que sacar petróleo del mar abierto no tenía ciencia, que no se iban a volver a necesitar a los contadores y llamó corruptos a todos los abogados… todo eso y más le pasa la factura…

Tal parece que no hay alguien que se salve de sus críticas y acusaciones, se ha ensañado con casi cualquier persona que cuestione sus decisiones o sé inconforme por los escándalos de corrupción; sus principales blancos y casi de a diario, los periodistas.

Para ganar una elección, es muy importante contar con el apoyo de cuantas personas como sea posible, ¿cómo lo va a lograr si los tiene a todos en contra? 

La popularidad se ha mantenido a costa del dinero de los mexicanos, becas y pensiones, pero ninguna acción concreta que genere un convencimiento verdadero, son simpatías compradas.

La caída ha comenzado, la popularidad no es superior a estas alturas a la de sus predecesores, los resultados no se han hecho visibles, pero los daños si, el descontento crece y comienza a afectar al ciudadano en lo que más le duele, en el bolsillo.

Si algo ha quedado más que claro es que morena como partido no goza de la fuerza que ellos tratan de transmitir, y esto se ve claramente en que tienen que usar la imagen de López Obrador en todas sus campañas, incluso llamándolo “ya sabes quien” (me suena como al señor tenebroso, Voldemort) para no violar la ley electoral.

Un movimiento que perdura requiere que sus bases sean sólidas y que no dependan de una sola figura, se requiere construir confianza a lo largo de los años para demostrar con hechos y no palabras lo que han logrado y lo que pueden lograr, es por ello que el castillo de Naipes llamado 4T no cuenta con dichos cimientos, en su caso, son la reputación y pasado de sus miembros que en muchos casos son los mismos que fueron repudiados por sus malas acciones.

¿Qué podemos esperar? 

Los más recientes escándalos han comenzado a sacar a la luz la verdadera personalidad de López Obrador; minimiza el nepotismo, no le da importancia al conflicto de intereses y trata la cifra de cien millones de pesos como algo que se puede dar el lujo de perder como si fuera nada, claro que, comparado con SEGALMEX, es muy poco, o, con el faltante del INSABI en la opacidad, es mucho menos… aun así, está siendo indolente con el tráfico de influencias y lo que es peor, defiende a su hijo con todas las pruebas en contra traicionando nuevamente al pueblo al que le prometió que eso no se iba a dar así fuera su propia familia.

Poner candidatos con pasados oscuros y sabidos es traicionar al pueblo que espera una nueva clase política, los hechos hablan y pese lo que puedan pensar en palacio nacional, la gente no es tonta, nos damos cuenta y no estamos de acuerdo con lo que se hace y como se hace.

 No va a ser sorpresa lo que pase en los comicios en puerta o en los del próximo año, la caída se está notando y cada que se evidencia un escándalo de corrupción y que López Obrador lo trata de minimizar por no poder negarlo, el pueblo resta peso a su movimiento.

Recuerde esa imagen en la que el político está sobre una tabla en el precipicio y el pueblo es quien lo sostiene dando peso al extremo que está en tierra, sin apoyo, caerá también.


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