Por Horacio Cárdenas Zardoni
Pues allí tienen que nos soplamos el segundo debate entre los candidatos a la gubernatura del estado. La opinión generalizada de quienes lo presenciaron por curiosidad, por interés, por madurez cívica, o por obligación, es que estuvo mucho mejor que el primero.
Algunos colegas lo llegaron a decir y peor, a poner así en negro sobre blanco: ¿cómo es posible que las cámaras empresariales hayan podido organizar un evento mucho más ágil, más llevadero, menos tenso, y sobre todo más barato y efectivo, que el que llevó a cabo el Instituto Electoral de Coahuila, por lo demás, la autoridad en materia de elecciones en el estado, y por extensión, los verdaderos expertos en el asunto? Bueno, allí hay un par de explicaciones, la primera de ellas es que el del IEC fue antes y el de la COPARMEX fue después, estos aprovecharon los pocos días de que disponían para preparar todo a partir de la experiencia de lo que vieron o les platicaron del evento anterior, ¿Qué si el número de invitados?, pues a limitarlo ¿Qué si el tipo de preguntas?, pues a acotarlas, ¿Qué si las réplicas permitidas y no permitidas?, pues a ajustar un formato que permitiera mantener el control, ¿Qué si los moderadores? ¿Quién le metió a los consejeros electorales que los periodistas son buenos para dirigir un debate entre candidatos?, a lo mejor es tiempo de ensayar, no se, algunos árbitros de la Asociación Nacional de Árbitros de Futbol, un juez de plaza, allí donde no los hayan prohibido junto con el resto de la fiesta brava, un réferi de boxeo o de lucha libre, opciones hay, lo de los comunicadores, que además cobran un lanal por tener un desempeño bastante menos que balín, en lo personal nos parece un error, para el segundo debate eligieron a un joven que se las barajó muy bien, que no se arredró ante los hombres fuertes de la política en el momento.
Y el último detalle, los empresarios no están acostumbrados a fallar, bajo el precepto nada nuevo de Time is Money, tiempo es dinero, no estaban dispuestos a desperdiciar ni uno ni otro, como tampoco a que un evento mal organizado o de malos resultados pusiera en entredicho su capacidad de hacer las cosas bien y sin tanta alharaca como los del IEC, que estos sí, simplemente carecen de parámetros de desempeño, y si nos replican que sí los tienen, les contra replicamos que entonces se quedaron muy por debajo de ellos. Ya veremos el tercer debate, a ver si la pescan al vuelo, y mínimo logran lo que las cámaras empresariales, o lo superan.
A lo mejor los candidatos también llegaron con otra actitud, una distinta de la del primer debate, en que se veían las caras, políticamente hablando, por primera vez, con la intención confesa de que lo que cada uno ganara, sería a costa de lo que los otros perdieran. Acá no se trataba de eso, había que quedar bien con los parientes ricos… no mostrar el cobre a la primera sobada que le dieran a la moneda.
Finalmente, Coahuila es un estado territorialmente muy grande, pero en cuanto a población, es de los más pequeños del país, mal que bien la gente se conoce, sea en persona, sea de oídas, pero no es de que nunca nos hallamos topado aquí o allá, y entre los grupos y sectores pudientes, las posibilidades de haber interactuado son mucho más elevadas.
Por lo menos dos de los contendientes tienen, y además así lo manifestaron, antecedentes empresariales. Manolo Jiménez Salinas y Armando Guadiana Tijerina son ampliamente conocidos por sus actividades como líderes de negocios, familiares, propios, o de sociedades que confían en ellos como tales. En cuanto a eso, seguramente han tratado con varios de los presidentes y consejeros de las cámaras, Manolo dijo haber pertenecido a la de constructores de vivienda, Guadiana citó como su amigo al líder de los empresarios laguneros, en una palabra, se conocen de antes. Lenin Pérez también debió tener su trato con empresarios de Acuña, cuando fue presidente municipal, y de la región norte cuando fue diputado, al único que le faltarían esos contactos sería a Mejía Berdeja, aunque por lo menos en aquel evento en Monclova, en el que vino a placearse acompañado de la defenestrada Tatiana Clouthier y de su expatrona Rosa Icela Rodríguez, mínimo saludos habrá intercambiado con los dirigentes.
El caso es que tenían que portarse bien, dar su mejor cara, podríamos decir que cumplieron, salvo alguno que no pudo evitar echar sus cuacos a retozar, los demás estuvieron a la altura, y es que no era para menos. Cualquier persona sabe, y los políticos más, que para hacer cosas se necesita dinero, y el dinero lo tienen los empresarios. Ojo, no para entregárselo a ciegas al gobierno para que haga lo que quiera con él, sino para participar en proyectos que cumplan con todos los requisitos de certidumbre de que su inversión no se estará yendo a algo que no funcionará.
En cuanto a eso, llamó la atención que hubo coincidencias importantes entre las propuestas de candidatos, de recuperar, porque por más que alguien diga que es idea suya, todo eso ya está más que platicado, planeado y presupuestado, lo de fortalecer las comunicaciones a través del territorio del estado, esto con la finalidad de atraer el tránsito de mercancías con rumbo a los distintos destinos, y que pasan por aquí, o podrían hacerlo. De eso se deriva el poder también captar empresas, logísticas y de todo tipo, que se beneficien de esas comunicaciones, en un gran objetivo de que Coahuila se convierta en una frontera importante, más importante de lo que ya es. Podrían haber usado el mismo guion… y es que es el mismo, no hay otro.
También salió a relucir el tema del agua, sin la cual, todas las buenas intenciones de negocios, de progreso social y de desarrollo económico, terminan por marchitarse. Hay interés, hay propuestas y hay dinero, ¿pero hay suficiente agua para llevarlos a cabo?, y además, una cosa es arrancar un proyecto, y otra mantenerlo indefinidamente, porque si se secan las fuentes de abastecimiento, simplemente no habrá valido la pena. Aquí es donde las cosas se ponen ríspidas, porque las cosas se pueden negociar, o se pueden imponer, pero esto representa riesgos de espantar a quienes tienen dinero, hay que manejarlo con pinzas, so pena de hacer fracasar así sea el mejor plan.
Una coincidencia importante, quizá la que más, fue la de que los cuatro candidatos hablaron de unidad, de coordinar, de sumar esfuerzos, sí, pero no de sumar a sus contendientes políticos a cualquiera que resulte ser el candidato ganador, y no solo las personas, los equipos, los simpatizantes, las estructuras partidistas. Eso fue lo que les faltó. Lo que quedó en el ambiente, y que urge disipar es la impresión de que si no gano yo, le pondré todos los obstáculos posibles al que sí gane, y eso no es lo que Coahuila merece, ni lo que Coahuila espera.
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