Lic. Marco Campos Mena
Se dice en la política que el cuarto año de un sexenio representa el inicio del declive, es el limbo en el que se deja de estar con el poder máximo y a partir de ese momento no quedan más acciones por realizar, gobernar se convierte en un mantenimiento a la espera de que el sucesor llegue y comience a tomar decisiones a partir del triunfo electoral.
Bien, el gobierno de Andrés Manuel ha comenzado ya el quinto año de gobierno y todo parece indicar que efectivamente así fue como se vivió en el palacio el cuarto año.
Recapitulemos un poco de lo sucedido:
Las mañaneras han perdido su auge, cada vez tienen menos importancia y pese a que siguen estando presentes en los noticieros de agenda nacional, lo es más por un asunto de forma, ya que el contenido se ha vuelto repetitivo y sin novedades o si quiera asuntos de interés en muchas ocasiones.
El. AIFA, una de las obras insignia de esta administración, pese a su inauguración y presión federal para su uso, no ha logrado despegar en el interés de las aerolíneas o de los pasajeros; su fatal falla de origen sigue siendo la cruz que carga y que puede llevarle a convertirse en un fracaso rotundo en vez de un logro, me refiero a la planeación.
El sistema de salud, mismo que se nos prometió que sería mejor que el de Dinamarca, dista mucho del objetivo planteado, incluso, se encuentra por debajo de lo que se recibió a finales de 2018, pues la ausencia de inversión en la modernización y el desabasto de medicamentos han agravado la situación.
La refinería que prometía la soberanía energética, así como la promesa de un litro de gasolina a diez pesos también son símbolo de lo que no se logró en este sexenio; Así como no hay claro si la misma podrá producir gasolina a partir del crudo mexicano, tampoco se espera que esto vaya a funcionar en ese sentido ante el inminente y cada vez más próximo cambio los motores eléctricos. Tal parece que la esperanza es la refinación para otros derivados del crudo si no hay antes una prohibición del uso del petróleo a nivel mundial por las contingencias ambientales.
Otro de los aspectos en los que a estas alturas ya no se podrán ver resultados es en la seguridad, puesto que las reformas aplicadas para la creación de la guardia nacional y la militarización del país no fueron suficientes para frenar la creciente ola delictiva, por el contrario, según cifras, las muertes violentas y desapariciones aumentaron, a lo que se suma el aumento en los casos de feminicidio y la impunidad que rige a nivel nacional. La promesa de solucionar el problema con abrazos, no balazos, en seis meses pasará con un síntoma más de la falta de estrategia.
¿¡y que decir de la economía!? La promesa de un PIB del 6% anual se evaporó incluso antes de la pandemia. En su defensa se intentó implementar un indicador nuevo que llamaron “de bienestar” en el que las cifras pudieran ser más beneficiosas para la imagen de la 4T, mas esto tampoco resultó y quedó evidenciado que no basta decir que se harán las cosas diferente para obtener resultados, en economía se requiere de estrategia, planeación, mucho conocimiento y visión para poder detonar un crecimiento como el mencionado, pero más aún, diría yo, voluntad política de permitir que la economía crezca apoyándose en los empresario en vez de atacarlos, favoreciendo el desarrollo en vez de bloquearlo y con dialogo en vez de amenazas para comprar un boleto de una rifa e imposiciones.
De nada sirvió que López Obrador tuviera la mayoría en ambas cámaras y la gubernatura de la mayor parte del país, los resultados no se lograron en su mejor momento y no hay manera que hacia la recta final puedan aplicar un plan de emergencia que de los resultados, al menos no sin endeudar al país o con consecuencias catastróficas para el sucesor de la silla.
La relación de complicidad con el poder judicial terminó y ahora se encuentran en una situación en la que las batallas legales tendrán que ganarse con fundamentos y de acuerdo con derecho, ahora si, la ley es la ley y se tiene que aplicar; restan dos años en los que no será tan fácil cometer barbaridades jurídicas y salirse con la suya.
En la relación con el poder legislativo también hubo una ruptura digna de mencionarse, misma que comenzó con la perdida de la mayoría calificada que necesitaban para la aprobación de reformas constitucionales y más recientemente con la oposición que comienza a figurar a nombre de Ricardo Monreal y su negativa a solapar la aprobación de reformas inconstitucionales.
¿Y qué decir del INE? Se le intento someter y no se logró, la gente salió a las calles a protestar por el respeto al instituto, a lo cual cabe mencionar, goza de mayor popularidad y credibilidad que el habitante del palacio.
Las marchas y protestas ahora no fueron organizadas por políticos que se oponían al gobierno en turno, como el intenso López del pasado sabrá, esta vez fueron organizadas por la sociedad civil y se alcanzaron cifras más altas que lo esperado.
Y para hacer más interesante el asunto, por primera vez vimos una contra marcha organizada por el gobierno, la cual dicen que no fue contra marcha pero que en la realidad si lo fue e igualita a como se habría hecho en campañas electorales para apoyar a un candidato, con autobuses, lonches y uno que otro billete para que el necesitado relajara su moral.
Hoy vemos como se libra la segunda parte de ese conflicto y de cómo la legalidad está por dar un cierre definitivo a los actos viscerales que buscaban poner en jaque al instituto, así como también eliminar todo delito electoral que afecte a las corcholatas y así puedan seguir haciendo campaña sin renunciar a su cargo, con recursos del erario y cancelándose las multas que hasta ahora se les han impuesto.
El quinto año comienza sin poder, con una aprobación decreciente, la decepción de muchos de los que votaron esperando un cambio positivo, la falta de resultados y excusas que pretenden engañar a quienes no conocen del tema; como decía Charles Bukowski: “si lograste engañar a una persona, no quiere decir que sea tonta, quiere decir que confiaba en ti más de lo que merecías.”
Este quinto año podemos esperar que los ataques se vuelvan más agresivos contra todo hecho que revele la realidad de cómo se encuentra el gobierno, un uso de recursos mayor para tratar de mejorar la imagen del mismo gobierno y de las corcholatas, nulos avances en proyectos por la falta de dinero, solo continuarán los emblemas de gobierno, y, más de lo mismo… como dije, este año es de mantenimiento y el que sigue es de sucesión, prácticamente el gobierno estará en piloto automático sin que se pueda corregir el rumbo.
Digámoslo así, el barco que navega por aguas turbulentas ha vislumbrado el iceberg con el que impactará por el rumbo en el que va, su única opción es cambiar el rumbo lo más posible para no colisionar de frente, mas esta es inminente y solo queda tratar de minimizar los daños que se recibirán.
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