Violencia escolar

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Que la sociedad se ha degradado, es uno de los lugares más comunes que solemos escuchar. Las cosas ya no son como antes, en la época de los padres había respeto, había valores, son cosas que adornan buena parte de las conversaciones de gente de cierta edad para arriba, sin ponernos a reflexionar que todas las generaciones precedentes tuvieron lo suyo, y quienes hoy se quejan en su momento fueron actores, del mismo calibre o quizá todavía peores que los de hoy, y sin embargo, pareciera que con la edad nos vamos anquilosando en nuestra capacidad de apreciar la realidad, y sí, nos dejamos llevar por la queja, como la salida fácil a las conversaciones, que dicho con todas sus letras, tampoco sirven para nada, como tampoco las de padres, abuelos y más para atrás, tampoco fueron útiles, como no fuera para descargar presión.

Uno de los temas consentidos para quejarnos en estos tiempos que corren es el de la degradación en la disciplina escolar. En una misma semana nos enteramos de que en Monclova, en una universidad particular, se había presentado una amenaza de que se iba a perpetrar un tiroteo. En Torreón, en la unidad Laguna de la Universidad Agraria Antonio Narro, hubo que desalojar el campus por otra amenaza, esta de bomba, y bueno, lo que se ha convertido en el pan de cada día, o por lo menos de cada semana dos o tres casos, riñas entre alumnos, principalmente alumnas de nivel secundaria, que hasta parece que juegan competencias entre los planteles, y se nos olvidaba, la dosis correspondiente de denuncias por acoso y abuso sexual en escuelas públicas y privadas, siendo el escándalo mayor que se trata de primarias y presescolares.

¿Qué, antes no pasaban esas cosas?, seguramente que sí pasaban, si acaso la diferencia radica en que nos enterábamos menos de estos hechos.

Ahora con las benditas, o malditas, dependiendo de donde esté soplando el aire en determinado instante, nos enteramos de acontecimientos que antes se tardaban bastante en alcanzarnos, o se mantenían dentro de un círculo relativamente cerrado, social o geográficamente hablando. ¿Hoy?, con que alguien lo cuelgue de Facebook, del Twitter, le plante un hashtag llamativo y  lo etiquete a tres o cuatro influencers, y un tema eminentemente local y focalizado, se convierte en asunto social, y tratándose de algo que pasa en nuestra ciudad o nuestra región, buena parte de quienes se enteran, se sienten parte afectada, sea porque alguien que conocemos estuvo en ese colegio, porque hemos pasado por allí, porque el conserje, profesor, directora, alumno afectado es pariente de alguien de quien sabemos algo, o de su familia, así son las cosas de la modernidad comunicativa en los pueblos extendidos, como Saltillo. Ya no es como se decía todavía hace unas pocas décadas, que era como subirse a la torre de catedral, y desde allí lanzar un chisme que despedazara la honra de cualquier ciudadano, que probablemente nunca se enterara de lo que se decía de él. Ahora no sucede así, para “cuando acuerda”, ya el tema tiene mil likes, 500 comentarios lapidarios y juicios sumarios.

Eso en cuanto a lo que toca a la comunicación de los hechos. Respecto de lo otro, de que en las escuelas de todos los niveles ocurren actos que son ajenos a la labor educativa, a la expectativa que se tiene de formación de los alumnos, a la supuesta misión institucional y, sobre todo, ¡ah! porque para esto los pedagogos se pintan solos, contrario a los objetivos cognitivos, afectivos, emocionales y actitudinales del currículum.

Lo cierto es que desde siempre, desde antes que existiera la teoría educativa, ya ocurrían desviaciones formativas, que alguien que se quitó momentáneamente la venda de los ojos, denominó el currículum oculto, que no es otra cosa que todo aquello que los alumnos aprenden en la escuela… que no se les enseña intencionalmente, y que curiosamente, lo aprenden con un nivel de efectividad muy superior a las calificaciones que normalmente obtienen, y que contra lo que ocurre con los contenidos instruccionales oficiales, lo olvidan nada más pasado el examen. Esto les dura para toda la vida, y sí, en vez de formación, puede hablarse de deformación, pero como lo han expresado algunos comentaristas que presumen de exitosos, fuimos víctimas de bullying en grado sumo, y sobrevivimos, nos elevamos por encima de las adversidades, y triunfamos…

La semana cerró con una nota que no podía faltar, la acusación de algún especialista, de que las intenciones de la autoridad educativa de salvar la situación de violencia en las escuelas, otra vez, de todos los niveles, han fracasado. Aquí hace su irrupción la parte política, ¿cómo podía desaprovechar una oportunidad que pintan pelona?, ellos lo harían mucho mejor, incomparablemente mejor, que como lo que están haciendo los funcionarios ahorita en el poder, solo con que les den la oportunidad… y les iría, nos iría exactamente igual o quizá todavía peor.

La educación podría interpretarse desde cierto punto de vista, como un choque entre generaciones. Por un lado está la de los mayores, que es la que dispone que se eduque a los menores, y que se les instruya en un largo listado de contenidos, que incluye desde saber ciencias, artes, leguaje, matemáticas, historia y geografía, hasta cuestiones tan elusivas como el nacionalismo, la universalidad, el respeto a los derechos humanos, valores, cuidado del medio ambiente, y un sinfín de temas con las más altas expectativas, que rarísima vez de cumplen en lo más mínimo, si acaso se les dedica tiempo de instrucción, que también, pocos profesores tienen el ingenio para enseñar cosas de ese orden.

Del otro lado está la generación joven, la receptora, que parece que llega con la consigna de no dejarse… y no se dejan. Los profesores, como representantes en de la institución y del sistema educativo, entonces viven dedicados a contener a los que no se dejan contener, y en ese choque saltan chispas, y de ese choque salen los eventos que reseñamos muy de pasadita al principio.

A lo mejor la cosa sí es grave, a lo mejor no es tan diferente que lo que las generaciones anteriores vivieron y mal que bien, sobrevivieron. Esto no libera que se creen protocolos, pero algo que funcione, no objeto de pleito político entre partidos, entre gobiernos que están y gobiernos que aspiran a venir, por lo pronto, si el muchacho llega moreteado, pues a curarlo, y adelante.


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