Ciudad de México, 21/09/26 (Más).- El Cártel del Golfo mantiene presencia en distintas regiones de México pese a la fragmentación de su estructura, con actividad significativa en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Veracruz, además de registros en entidades del occidente y centro del país, de acuerdo con un reporte de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).
De acuerdo con información publicada Infobae, la Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2025 de la DEA identifica presencia del grupo en Jalisco, Nayarit y Michoacán, así como actividad en zonas cercanas a la Ciudad de México. El documento diferencia entre entidades con presencia significativa, presencia y aquellas con actividad limitada o nula.
La agencia estadounidense señala que el Cártel del Golfo dejó de operar como una organización criminal unificada. Actualmente, sus principales facciones son Los Metros y Los Escorpiones, que mantienen disputas por rutas de tráfico, territorio y control de la estructura.
Entre los puntos estratégicos señalados se encuentra el puerto de Altamira, en Tamaulipas. Los Escorpiones también mantienen confrontaciones con el Cártel del Noreste y otras facciones del propio Cártel del Golfo por el control de Reynosa, mientras que Los Ciclones aparecen como una tercera facción de menor peso.
El Cártel del Golfo tiene una historia de varias décadas en México y su principal zona de operación se encuentra en Tamaulipas. La organización alcanzó etapas de mayor poder bajo dirigentes como Juan García Ábrego y Osiel Cárdenas Guillén, antes de sufrir una serie de fracturas derivadas de la captura de sus líderes y de la ruptura con Los Zetas.
La DEA atribuye parte de la actual expansión territorial a alianzas entre las facciones del grupo y otras organizaciones criminales. Entre ellas destaca la relación entre Los Metros y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que, según el reporte estadounidense, les proporciona protección frente a grupos rivales.
De acuerdo con la evaluación citada, esta alianza también facilita el flujo de drogas hacia Estados Unidos y permite al CJNG obtener acceso a puntos fronterizos y al puerto de Altamira, utilizado para la importación de precursores químicos.
La presencia del Cártel del Golfo en Jalisco y Nayarit coincide con entidades donde el CJNG mantiene una actividad histórica, mientras que Michoacán también aparece entre los estados identificados por la DEA. El reporte aclara que la presencia del grupo no representa necesariamente el mismo nivel de control territorial en todas las entidades mencionadas.
Entre las actividades atribuidas a las redes del Cártel del Golfo se encuentra el traslado hacia Estados Unidos de fentanilo, metanfetamina, cocaína y heroína. La DEA también señala operaciones relacionadas con el tráfico de personas, particularmente de migrantes procedentes de Centro y Sudamérica.
En Estados Unidos, la agencia identifica socios, facilitadores y afiliados del grupo en aproximadamente 16 estados. Entre los principales puntos señalados figuran Texas, Oklahoma, California y zonas del sureste estadounidense, además de entidades como Nebraska, Virginia, Pensilvania y Nueva York.
El Valle del Río Grande, en Texas, es identificado como una de las zonas relevantes para las operaciones de tráfico de drogas. La DEA también señala que parte de los recursos obtenidos son enviados posteriormente a México en efectivo y documenta mecanismos de lavado de dinero mediante casas de cambio en el área de Brownsville.
Otra actividad atribuida a redes relacionadas con el Cártel del Golfo es el denominado “huachicol fiscal”, relacionado con el contrabando de hidrocarburos. La DEA vincula a la organización con el robo de petróleo y su traslado hacia Estados Unidos para su comercialización mediante esquemas que utilizan operaciones comerciales.
El señalamiento ocurre mientras autoridades estadounidenses han endurecido las acciones contra integrantes y colaboradores del grupo, luego de su designación como organización terrorista extranjera por parte de Estados Unidos.
El 16 de septiembre de 2026, el Departamento de Justicia estadounidense informó sobre una acusación contra José Flores-Flores, ciudadano mexicano de 21 años originario de Reynosa, a quien señala de proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera designada. El acusado permanecía bajo custodia tras su arresto.
El caso fue presentado por la Fiscalía del Distrito Sur de Texas como parte de las acciones dirigidas contra estructuras relacionadas con el Cártel del Golfo.
El panorama descrito por la DEA corresponde a una organización distinta de la que concentró amplias zonas del noreste mexicano durante décadas: una estructura dividida en facciones, con disputas internas y alianzas con otros grupos, pero con redes que mantienen actividad en diversas regiones de México y Estados Unidos.
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