Ciudad de México, 16/09/26 (Más).- Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) propusieron preparar refugios frescos, con disponibilidad de agua y atención médica, para atender a la población durante posibles ondas de calor asociadas con el fortalecimiento del fenómeno de El Niño hacia finales de 2026.
De acuerdo con información de Animal Político, la propuesta fue planteada por especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) en un artículo publicado en la Gaceta UNAM, donde analizaron los posibles efectos de El Niño durante los últimos meses de este año y a lo largo de 2027.
Jorge Zavala Hidalgo señaló que uno de los posibles efectos para septiembre de 2026 sería un incremento de las temperaturas en regiones del norte de México. También se prevé un aumento del contenido de calor oceánico en el Pacífico mexicano entre septiembre y diciembre.
El calentamiento del océano podría coincidir con una mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor en las costas del Pacífico mexicano entre septiembre y noviembre. Para el periodo otoño-invierno también se contempla un incremento en la cantidad de frentes fríos, con posibilidad de que algunos sean más severos y prolongados.
Ante las condiciones de calor, Zavala Hidalgo planteó que los tres niveles de gobierno adapten espacios para atender a las personas durante las ondas de calor. Los refugios, explicó, deberían contar con condiciones frescas, hidratación y atención médica para quienes presenten golpes de calor.
El especialista recomendó además mantener una adecuada hidratación y reducir la exposición a la radiación solar durante los periodos de temperaturas elevadas, particularmente entre niños, mujeres embarazadas y adultos mayores.
El ICAyCC prevé trabajar con otras áreas de la UNAM, incluida la Facultad de Arquitectura, para dar seguimiento al fenómeno de El Niño 2026-2027. Entre las acciones consideradas se encuentra la elaboración de boletines, videos, infografías y conferencias para difundir información sobre sus posibles efectos.
Los investigadores también plantearon establecer colaboración con instituciones del sector salud, Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional, con el propósito de fortalecer la preparación ante las condiciones climáticas que puedan presentarse en diferentes regiones del país.
Alejandro Jaramillo Moreno explicó que los efectos de El Niño no serían uniformes en México. Durante otoño e invierno podrían registrarse lluvias por encima de lo normal en algunas zonas del norte y occidente, mientras que al inicio de la primavera aumentaría la probabilidad de condiciones secas en amplias regiones del centro, sur y sureste.
Para 2027, los especialistas contemplan un incremento de las precipitaciones en el noreste entre enero y marzo, pero una disminución de las lluvias en el centro, sur y sureste entre abril y junio. En ese último periodo también existiría una mayor posibilidad de sequía en esas regiones.
Los escenarios analizados incluyen además un incremento de los incendios entre febrero y junio y un mayor número de días con mala calidad del aire. Los investigadores señalaron que los impactos dependerán de las características de cada región y del momento del año en que se presenten las condiciones asociadas con El Niño.
Carolina Ureta Sánchez advirtió que el fenómeno también debe analizarse desde la perspectiva de la seguridad alimentaria. La variación de las lluvias y la posibilidad de periodos secos o precipitaciones extremas podrían afectar las actividades agrícolas y generar dificultades para los productores que no cuenten con herramientas para adaptarse.
Ante esta posibilidad, los especialistas propusieron fortalecer los sistemas de alerta temprana y proporcionar información regional a productores de maíz, particularmente en entidades como Oaxaca y Guerrero. Los datos permitirían tomar decisiones relacionadas con las semillas y los periodos de siembra.
En las ciudades también se plantearon medidas para reducir los efectos de las altas temperaturas. Elda Luyando López señaló que alrededor de 80 por ciento de la población mexicana vive en zonas urbanas y propuso reducir las superficies excesivamente pavimentadas como una de las acciones para mejorar las condiciones térmicas.
Como medida de largo plazo, la especialista planteó pintar de blanco las azoteas para disminuir la acumulación de calor en las construcciones. Estas acciones se sumarían a la creación de refugios temporales para la atención de personas durante periodos de temperaturas elevadas.
La UNAM explicó que El Niño está relacionado con cambios en las aguas y los vientos del océano Pacífico ecuatorial, que favorecen el desplazamiento de aguas cálidas hacia el este y la liberación de calor hacia la atmósfera. El fenómeno suele alcanzar su mayor intensidad hacia finales del año y puede prolongarse hasta 18 meses, modificando patrones de viento, presión atmosférica y precipitaciones.
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