La clasificación de seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras fue defendida por el embajador Ronald Johnson, quien afirmó que estos grupos recurren a violencia, corrupción e intimidación para imponer su voluntad. Durante la conmemoración de los atentados del 11 de septiembre, sostuvo que las amenazas a la seguridad evolucionan y requieren nuevas respuestas
Ciudad de México, 12/09/26 (Más).- El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, defendió la designación de varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras y sostuvo que estos grupos recurren al asesinato, la violencia, la corrupción y la intimidación para imponer su voluntad.
De acuerdo con información de publicada Aristegui Noticias, Johnson realizó estas declaraciones durante una ceremonia conmemorativa por el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde señaló que las organizaciones terroristas modifican sus métodos y redes con el paso del tiempo.
El diplomático afirmó que los cárteles mexicanos «no son simplemente organizaciones de narcotráfico», al considerar que sus actividades incluyen mecanismos de violencia e intimidación dirigidos contra comunidades y autoridades.
«Las organizaciones terroristas se adaptan, sus métodos cambian, sus redes cambian», declaró Johnson al referirse a la evolución de las amenazas que enfrenta Estados Unidos y a la decisión del Gobierno de Donald Trump de clasificar a determinados grupos criminales mexicanos bajo la categoría de organizaciones terroristas extranjeras.
El 20 de febrero de 2025, Estados Unidos hizo efectivas las designaciones del Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cárteles Unidos, Cártel del Noreste, Cártel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana como organizaciones terroristas extranjeras.
La medida también incluyó al Tren de Aragua, organización criminal de alcance transnacional, y a la Mara Salvatrucha (MS-13), originaria de El Salvador.
Johnson vinculó la decisión estadounidense con la conmemoración del 11 de septiembre y señaló que las amenazas contra la seguridad pueden cambiar de apariencia y métodos, por lo que llamó a mantener la vigilancia frente a organizaciones que recurren a la violencia para generar temor.
El embajador recordó que los atentados del 11 de septiembre de 2001 dejaron cerca de 2 mil 977 víctimas mortales y consideró que, 25 años después, una parte de las nuevas generaciones estadounidenses conoce aquellos hechos principalmente a través de fotografías, videos y testimonios.
«25 años son una generación», expresó Johnson durante la ceremonia, al señalar la importancia de mantener vigente la memoria de los ataques y evitar que la fecha se convierta únicamente en una conmemoración más del calendario.
El representante diplomático sostuvo que recordar los atentados también implica defender valores como la libertad y la democracia, así como el derecho de las personas a desarrollar su vida sin temor frente a amenazas violentas.
Johnson destacó además la relación entre México y Estados Unidos y afirmó que los vínculos entre ambos países van más allá de la cercanía geográfica y de las relaciones comerciales.
El embajador señaló que los gobiernos de Donald Trump y Claudia Sheinbaum impulsan una relación basada en la cooperación para enfrentar amenazas y proteger a las poblaciones de ambos países.
Durante su intervención, también recordó la solidaridad que México mostró después de los ataques de 2001, particularmente mediante la participación de rescatistas que viajaron a Nueva York para colaborar en las labores de búsqueda y rescate.
Entre ellos mencionó a integrantes de Los Topos, grupo mexicano de rescatistas que acudió a la zona de desastre, además de otros voluntarios que participaron en las tareas posteriores al derrumbe de las Torres Gemelas.
Johnson destacó que estos rescatistas no viajaron a Estados Unidos como parte de un tratado o acuerdo económico, sino como respuesta a la emergencia y en solidaridad con las personas afectadas por los atentados.
El embajador sostuvo que aquella respuesta representa uno de los elementos que caracterizan la relación entre las sociedades de México y Estados Unidos, al señalar que la ayuda entre vecinos y la solidaridad permanecen como parte de la memoria compartida tras una tragedia.
La postura expresada por Johnson ocurre mientras la designación de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras continúa siendo uno de los asuntos centrales de la política de seguridad de Estados Unidos hacia México y de la cooperación bilateral para combatir al crimen organizado.
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