Boston, Estados Unidos, 04/09/26 (Más).- Un riñón de cerdo funcionó durante 271 días en el organismo de Tim Andrews, un paciente estadounidense con enfermedad renal terminal, en lo que representa el periodo más prolongado registrado hasta ahora para una persona que recibió un órgano de otra especie, de acuerdo con un equipo médico del Mass General Brigham.
De acuerdo con la información publicada por la BBC Mundo, Andrews tenía 66 años cuando fue sometido al xenotrasplante, es el trasplante de células, tejidos u órganos de una especie animal a un ser humano, el 25 de enero de 2025. El procedimiento permitió que el riñón porcino comenzara a funcionar de inmediato y mantuviera su actividad durante nueve meses, hasta que fue retirado en octubre de ese año.
El paciente padecía enfermedad renal terminal derivada de diabetes tipo 2 y sus riñones presentaban un deterioro avanzado. Antes de someterse al procedimiento, los médicos le habían advertido que podía tardar hasta siete años en alcanzar un lugar prioritario para recibir un riñón humano.
Andrews explicó que el trasplante representó una posibilidad para evitar los largos periodos de tratamiento mediante diálisis. Durante el tiempo que recibió el órgano porcino pudo prescindir de las sesiones hospitalarias destinadas a filtrar su sangre mediante una máquina.
El riñón trasplantado finalmente dejó de funcionar debido a complicaciones que comenzaron a manifestarse después de aproximadamente seis meses. Los vasos sanguíneos del órgano empezaron a deteriorarse, el tejido se inflamó y posteriormente disminuyó su capacidad para realizar sus funciones.

Los médicos no determinaron con precisión qué provocó el deterioro. Aunque inicialmente hubo señales de que el sistema inmunitario del paciente estaba rechazando el órgano, esta respuesta fue controlada mediante ajustes en la medicación. Posteriormente, no se detectaron anticuerpos que estuvieran atacando directamente al riñón porcino.
Tras la extracción del órgano, Andrews requirió diálisis durante 82 días. En enero de 2026 recibió finalmente un riñón humano procedente de un donante, el cual, según los médicos, continúa funcionando correctamente.
El caso fue descrito recientemente en la revista médica The Lancet y es considerado por los investigadores como evidencia tanto de las posibilidades como de las dificultades que todavía enfrenta el xenotrasplante renal. Esta práctica consiste en utilizar órganos, tejidos o células de una especie para tratar a integrantes de otra.
La investigación busca responder a la escasez mundial de órganos disponibles para trasplantes. En Estados Unidos, alrededor de 100 mil personas se encuentran en lista de espera para recibir un riñón, mientras que se realizan aproximadamente 25 mil trasplantes de este órgano cada año.
En Reino Unido también existe una diferencia entre la demanda y la disponibilidad de órganos, con más de siete mil personas en espera de un trasplante renal. La situación se repite en otros países, lo que ha llevado a científicos y médicos a explorar alternativas que permitan reducir los tiempos de espera y evitar que pacientes permanezcan durante años bajo tratamiento de diálisis.
Los cerdos son considerados candidatos adecuados para estos procedimientos debido a que sus órganos tienen dimensiones similares a las humanas y existe experiencia científica en su reproducción y manejo. Sin embargo, un órgano porcino convencional sería identificado rápidamente como un elemento extraño por el sistema inmunitario humano.
Para superar esta barrera, investigadores han desarrollado cerdos miniatura de Yucatán cuyos órganos fueron modificados genéticamente. En el caso utilizado para estos estudios, los científicos realizaron 69 modificaciones genómicas destinadas a reducir las características del tejido porcino que pueden provocar una respuesta inmunitaria.

Las modificaciones también incorporan ADN humano para ayudar a que las células porcinas sean menos reconocibles para las defensas del organismo receptor. Otros cambios buscan inactivar virus presentes en el material genético de los cerdos y reducir el riesgo de que provoquen una infección en la persona trasplantada.
El doctor Leonardo Riella, del centro de ciencias de trasplantes del Mass General Brigham, señaló que la falta de órganos disponibles constituye una crisis y consideró que el xenotrasplante podría convertirse en una alternativa para pacientes que no cuentan con un donante vivo.
El especialista planteó que, si los avances permiten prolongar el funcionamiento de los órganos porcinos, estos podrían utilizarse como una solución temporal para pacientes que esperan un riñón humano, con la posibilidad de reducir o evitar los periodos prolongados de diálisis.
Para Andrews, el procedimiento significó una oportunidad para recuperar parte de su vida cotidiana lejos de la máquina de diálisis. Su caso terminó con la sustitución del órgano porcino por uno humano, pero los médicos consideran que los 271 días de funcionamiento aportan información para continuar perfeccionando los procedimientos de xenotrasplante.
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