Ciudad de México, 02/09/26 (Más).- La presidenta Claudia Sheinbaum buscó marcar distancia respecto a la conducción política de Andrés Manuel López Obrador al asegurar que el expresidente se mantiene fuera de las decisiones de su Gobierno, está retirado de la actividad pública y ha dejado la responsabilidad de la acción política en manos de quienes actualmente encabezan la administración federal.
De acuerdo con información de Infobae, la mandataria rechazó este miércoles las versiones sobre una profunda división entre ella y López Obrador, así como la existencia de bloques identificados como obradoristas y claudistas dentro de Morena.
Calificó esa interpretación como “absolutamente absurdo” y sostuvo que su antecesor ha mantenido una actitud respetuosa frente a las decisiones adoptadas desde Palacio Nacional.
Sheinbaum afirmó que López Obrador no le ha enviado instrucciones ni ha intentado influir sobre las determinaciones de su administración. Según explicó, no ha recibido mensajes del expresidente del tipo “haz esto, haz aquello”, ni tampoco expresiones de inconformidad ante alguna de las políticas impulsadas desde que asumió la Presidencia.
La mandataria planteó que actualmente existe una división clara de responsabilidades entre ambos: López Obrador se encuentra dedicado a la reflexión y a concluir un segundo libro, mientras que las tareas del Gobierno corresponden a la actual administración.
Sheinbaum señaló que el exmandatario está retirado de la vida pública en términos de la acción política y que, después de más de tres décadas de combinar pensamiento y actividad pública, ahora permanece concentrado en otra etapa de su vida.
En esa explicación, la presidenta también utilizó una expresión que busca delimitar el papel que actualmente corresponde a su Gobierno. Al referirse a la conducción política y administrativa del país, afirmó que la acción gubernamental “ya nos toca a otros”, con lo que insistió en que las decisiones se toman desde su propia administración y no desde fuera de ella.
Sheinbaum también respondió a quienes sostienen que López Obrador mantiene el control político detrás de la Presidencia. Consideró que la afirmación de que detrás de la presidenta está gobernando López Obrador parte de una idea muy machista, pues, desde su perspectiva, supone que una mujer no cuenta con la capacidad suficiente para ejercer directamente el poder y tomar sus propias decisiones.
Las aclaraciones ocurren mientras continúan las versiones sobre posibles diferencias internas dentro del movimiento oficialista y en medio de la controversia relacionada con el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. El mandatario estatal ha sido señalado por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico, aunque hasta ahora el proceso mencionado no ha concluido con una resolución judicial confirmada.
Según Sheinbaum, a partir del caso de Rocha Moya comenzaron a difundirse versiones sobre una confrontación dentro de Morena y sobre una eventual disputa entre grupos vinculados con ella y con López Obrador.
La presidenta sostuvo que se inventaron la idea de que tendría que imponer candidatos rumbo a los comicios de 2027 para demostrar que ejerce el control político del movimiento.
La mandataria rechazó también que pretenda intervenir directamente en la selección de candidaturas de Morena. Señaló que esos procesos se determinan mediante encuestas y aseguró que ni ella ni López Obrador, durante su etapa presidencial, han definido personalmente quiénes deben aparecer en las boletas electorales del partido.
La discusión sobre posibles bandos internos se ha intensificado conforme se acercan las definiciones políticas rumbo a 2027, cuando estarán en juego distintos cargos de elección popular. Frente a esa narrativa, Sheinbaum insiste en proyectar continuidad con los principios políticos de la llamada Cuarta Transformación, pero al mismo tiempo busca dejar establecido que la conducción cotidiana del Gobierno corresponde exclusivamente a su administración.
La presidenta consideró además que las versiones sobre un enfrentamiento interno tienen como objetivo debilitar al movimiento y aseguró que esa estrategia va a fracasar. Atribuyó la fortaleza de su administración a mantener los principios de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo, así como las máximas de que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre y con el pueblo todo y sin el pueblo nada.
Las declaraciones de este miércoles profundizan el mensaje que Sheinbaum ya había enviado un día antes durante su segundo informe de gobierno. En aquella intervención aseguró: “Aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”, con lo que rechazó nuevamente que exista una fractura entre los grupos políticos que integran el oficialismo.
El posicionamiento también aparece en medio de un escenario de tensión con Estados Unidos, particularmente por el caso de Rocha Moya y las investigaciones abiertas contra funcionarios mexicanos. Durante su Informe, Sheinbaum sostuvo que la relación bilateral debe mantenerse bajo los principios de respeto a la soberanía y responsabilidad compartida, rechazando cualquier esquema que implique subordinación.
Con sus declaraciones, Sheinbaum buscó combinar dos mensajes: mantener la reivindicación del proyecto político iniciado durante el Gobierno de López Obrador y, al mismo tiempo, establecer que la Presidencia tiene actualmente una conducción propia. La mandataria sostiene que su antecesor permanece apartado de las decisiones y que, aunque ambos forman parte del mismo movimiento político, las responsabilidades del Ejecutivo federal corresponden ahora exclusivamente a quienes integran su Gobierno.
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