Apuntes para el insomnio
Por Manuel Fragoso Álvarez
Desde que tengo uso de razón, recuerdo que en nuestras casas siempre hemos tenido perros y aún en la actualidad mi madre, hermanos, tíos, primos y sobrinos los tienen. Así que somos, como dice Aura puro team perros, no hay gatos.
Cuando era niño, en la casa paterna teníamos una enorme perra criolla que le decíamos La Osa, sin mucho pedigrí, pero de una inteligencia perruna (por aquello de que creemos que los humanos somos los únicos). Siempre andaba al lado de mi padre y cuando llegaba el sábado y él iba y se tomaba sus tequilas en ese bar llamado Potrancas, apenas a media cuadra de la casa, ahí iba La Osa caminando con él, se sentaba en la puerta y lo esperaba hasta que salía.
Luego tuvimos al Ricky, Cocker Spaniel color miel, pero como era un perrito muy inquieto un día salió de la cochera cuando alguien iba llegando y lo atropello una combi de la ruta 2ª, lo llevamos al veterinario aún vivo, pero no aguantó las fracturas. El chofer de la combi ni se enteró y obvio que no fue su culpa sino un descuido nuestro. Hace unos años el pequeño perrito de los hijos de mi hermano Jorge también fue atropellado, se llamaba Shifu; Igual suerte corrió el perrito Pomerán de mis sobrinas, salió corriendo de la casa cuando abrieron la puerta y ocurrió un accidente.
¿Y por qué hago mención de lo anterior? Porque creo que sí debemos ser sensibles, pero no caer en el juego mediático de las redes, donde como en Fuente Ovejuna, nos convertimos en jueces, jurados y verdugos. ¿Nunca se les ha atravesado un perrito cuando van en su coche, moto o bicicleta? Si eres ciclista, ¿Nunca te ha perseguido un perro para tratar de morderte? Estoy seguro que el 99% de las personas no son capaces de atropellar de manera deliberada a un can, por supuesto que existe ese 1% de gente malvada que hasta placer sienten por hacerlo, pero ellos están mal y eso ni nosotros ni todas las leyes habidas y por haber podrían evitar que esto dejara de ocurrir.
Pero debemos ser conscientes de que hay accidentes y atenuantes, que primero debemos analizar los hechos para luego juzgar, no vamos a ir por la ciudad linchando mediáticamente a todo aquel que no puede frenar o detenerse para no causar un accidente y no sólo a un perro, también los seres humanos cuentan.
El encargado de una oficina de gobierno dice que: en Saltillo se está trabajando fuertemente para impulsar la cultura de la protección a los seres sintientes, por lo que se está haciendo un llamado a la sociedad a acatar esa disposición y se evite que las mascotas deambulen libremente por la calle, deben tener en cuenta que al salir a pasear con sus animales de compañía estos deben portar correa y bozal. Pasear a un perro sin correa en Cd Mx podría salir mucho más caro, pues se busca endurecer las sanciones contra quienes saquen a sus animales de compañía sin medidas de seguridad adecuadas, habrá multas más altas, trabajo comunitario y hasta arresto administrativos. En Europa el perro debe ir debidamente atado y de incumplir este precepto supone arriesgarse a multas de entre 100 a 300 euros.
Muchas personas se quejaron de que por las inmediaciones del rastro municipal deambulaba una jauría de perros y aunque no todos los perros de la calle son agresivos las jaurías sí, porque son el resultado de un grupo de perros callejeros que se forma para convivir en un mismo territorio y se unen en busca de alimento o refugio, al actuar en grupo disminuye su miedo hacia los humanos e incrementa el riesgo de ataques sobre aquellos que perciben como amenaza. Aunque no existe un censo oficial de perros en situación de calle, algunas organizaciones civiles estiman que en Saltillo existen más de 40 mil perros, esta cifra representa un promedio de 50 canes por cada una de las colonias de la zona conurbada, los cuales enfrentan condiciones de maltrato, hambre y enfermedades.
Los dueños de perros deben tomar muy en cuenta que el perro como ser sintiente también tiene derechos, no sólo es tenerlo en el patio (ni en el techo) y darle de comer, lo tienen que sacar a pasear, llevarlo al veterinario por sus vacunas y revisiones periódicas y yo agregaría una cosa más: dejarlo ser perro, está en su ADN; dicen los etólogos caninos que hay que respetar su naturaleza y su función, el error más grande que cometen los dueños con sus perros es embutirlos en un entorno urbano ajeno a su ser, tratar al perro como si fuera una persona puede acabar perjudicándolo, hay que tenerle actividades que permitan a los animales desarrollar sus comportamientos instintivos. Y bájenlo de su carreolita.
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