Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 17/08/2026 (Más).- Integrantes del movimiento Noreste Sin Fracking se manifestaron en la Alameda de Saltillo contra la posibilidad de que el Gobierno federal impulse proyectos de fracturación hidráulica, conocida como fracking, en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos y Burgos, que comprenden territorios de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
Durante la movilización realizada el domingo, los participantes realizaron actividades informativas y artísticas con el objetivo de acercar a la ciudadanía a la discusión sobre los posibles impactos ambientales y sociales de esta técnica de extracción de gas y petróleo.
El movimiento sostiene que la fracturación hidráulica no debe desarrollarse en el noreste y plantea que su prohibición debe aplicarse en todo el país.
Andrea Villareal, integrante del movimiento, señaló que las acciones buscan generar espacios de información y participación ciudadana, además de expresar el rechazo a que determinadas regiones sean consideradas viables para el fracking mientras otras son protegidas.
“Creemos que las movilizaciones también vienen en forma de activaciones, porque también son espacios para que los conozcamos, para que también estemos abiertos a escuchar y aprender”, expresó.

Los integrantes de Noreste Sin Fracking cuestionaron que el Gobierno federal haya considerado inviable esta técnica en la cuenca Tampico-Misantla por sus posibles impactos sociales y ambientales, mientras mantiene planes de exploración relacionados con el fracking en otras regiones del país.
El movimiento advirtió que las zonas donde se plantea desarrollar esta actividad son territorios habitados y con problemas de disponibilidad de agua. De acuerdo con el comunicado difundido por las organizaciones, en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos y Burgos habitan más de 1.6 millones de personas, existen 326 ejidos y comunidades y una parte importante de la región enfrenta estrés hídrico.
Otro de los argumentos expuestos durante la movilización fue la cantidad de recursos que requeriría el desarrollo del fracking a gran escala.
Según las cifras presentadas por las organizaciones, para recuperar alrededor de 10% de los recursos prospectivos no convencionales de México serían necesarios más de 25 mil pozos y mil 923 millones de metros cúbicos de agua, mientras que el volumen de gas obtenido equivaldría a unos 3.7 años del consumo nacional.
Flaco, integrante del movimiento, consideró contradictorio que se prohíba la técnica en una región mientras se mantiene la posibilidad de desarrollarla en otra, pues, desde su perspectiva, los riesgos identificados para una cuenca también deben ser considerados en el resto del país.
“Al prohibir en la cuenca Tampico-Misantla, ya prácticamente están admitiendo todo lo que ya tenemos, todos los riesgos que representa ese tipo de técnica”, afirmó.

Los activistas también rechazaron los argumentos que toman a Texas como referencia para justificar el desarrollo del fracking. Durante la entrevista señalaron que la experiencia de esa entidad debe analizarse considerando los impactos que, según su postura, han enfrentado comunidades ubicadas cerca de los pozos, particularmente en materia de contaminación y manejo de agua y residuos.
Además, cuestionaron que el fracking pueda representar una solución definitiva para la dependencia energética de México. El comunicado sostiene que, aun con el desarrollo de esta actividad, el país continuaría importando gas de Estados Unidos y tendría que recurrir a inversiones privadas, tecnología y servicios especializados para desarrollar los proyectos.
Los integrantes del movimiento señalaron que hasta el momento no han tenido acercamientos con autoridades estatales para establecer un diálogo sobre el tema. Por ello, anunciaron que continuarán con las movilizaciones, pero también con actividades informativas en las comunidades rurales donde eventualmente podrían establecerse los pozos.
Entre sus principales demandas se encuentra la prohibición constitucional del fracking en todo México, la cancelación de cualquier pozo exploratorio destinado a posibilitar esta actividad en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos y Burgos, así como el respeto a la autonomía de pueblos, ejidos y comunidades.
El movimiento también pidió al gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, atender la postura de las comunidades y organizaciones que se oponen a esta técnica, al considerar que las decisiones sobre el territorio deben contar con la participación de quienes habitan las zonas involucradas.
“Exigimos la prohibición total del fracking y, en el caso de Manolo, que escuche a la gente que vive aquí”, señalaron durante la jornada de protesta.
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