Ciudad de México, 17/08/26 (Más).- El gobierno de Donald Trump mantendrá la presión política, económica y diplomática sobre México mientras el país no facilite un mayor acceso de Estados Unidos a sectores y recursos considerados estratégicos, sostuvo Edgardo Buscaglia, académico investigador senior en Derecho y Economía de la Universidad de Columbia, quien planteó que el combate a los cárteles funciona también como argumento para ampliar la influencia estadounidense en América Latina.
De acuerdo con información difundida por Aristegui Noticias, Buscaglia señaló durante una entrevista con Aristegui en Vivo que la estrategia de Washington en la región no tendría como único objetivo combatir al narcotráfico, sino garantizar acceso a minerales, recursos energéticos e inversiones necesarias para sostener la competencia estratégica de Estados Unidos frente a China.
El académico afirmó que desde el Pentágono se han promovido grupos de trabajo con gobiernos latinoamericanos bajo la bandera de enfrentar a los cárteles de la droga y mencionó una reunión política realizada en Panamá en la que, según su exposición, participaron representantes de distintos países.
A su juicio, esa cooperación podría derivar en una mayor presencia militarizada estadounidense en territorios de América Latina.
Buscaglia cuestionó que las políticas estadounidenses concentren su discurso en el narcotráfico cuando las organizaciones criminales participan en numerosas actividades ilícitas. Al referirse a grupos como el Cártel de Sinaloa y el Primer Comando Capital de Brasil, sostuvo que desarrollan decenas de negocios criminales adicionales, entre ellos trata de personas, tráfico de migrantes, fraudes cibernéticos, comercio ilícito y desapariciones forzadas.
“Entonces el objetivo de Trump no es combatir a los carteles”, afirmó el investigador, quien argumentó que algunas decisiones adoptadas por el mandatario estadounidense contradicen, desde su perspectiva, la narrativa de que la prioridad de Washington consiste exclusivamente en debilitar a las organizaciones criminales.
El especialista sostuvo que uno de los factores centrales detrás de la política estadounidense es la disputa internacional por minerales estratégicos utilizados en industrias tecnológicas y militares. Mencionó entre ellos al germanio y el tungsteno, además de otros insumos indispensables para la producción de chips, baterías, sistemas electrónicos y armamento avanzado.
“Entonces necesita controlar las fuentes de minerales que están ubicadas en Venezuela, en Brasil, en la Argentina, en Bolivia, en Perú, para poder enfrentarse a China y ganar la competencia estratégica y táctica con China, que es la otra superpotencia mundial en la actualidad”, afirmó Buscaglia.
En su análisis, la dependencia estadounidense de cadenas de suministro dominadas por China representa una vulnerabilidad para Washington. El académico señaló que el país asiático mantiene una posición relevante en la producción mundial de drones, baterías y procesamiento de minerales críticos, lo que habría obligado a la administración Trump a moderar algunas de sus medidas comerciales cuando Beijing restringió determinados suministros.
Buscaglia consideró que la cooperación antidrogas podría transformarse en un mecanismo para garantizar presencia militar, empresas privadas de seguridad o estructuras de protección alrededor de proyectos económicos considerados estratégicos. “Eso es un caballo de Troya, es una simulación lo de los carteles. A Trump le importa muy poco combatir a los carteles”, sostuvo.
Al trasladar su análisis a México, el investigador aseguró que el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum se encuentra sometido a un proceso de presión constante debido a que no ha aceptado plenamente las condiciones que, según él, Washington impulsa en otros países latinoamericanos. Incluyó en esa presión medidas migratorias y comerciales, restricciones de visas, amenazas arancelarias y declaraciones relacionadas con una eventual intervención contra organizaciones criminales.
Buscaglia colocó también a Brasil dentro de los países que, según su interpretación, enfrentan una política de hostigamiento por no alinearse totalmente con la administración estadounidense. “Si no son a la imagen y semejanza de Trump, como es el gobierno de México o el gobierno de Brasil con Lula, someterlos a un asedio, a castigos, a un hostigamiento continuo para debilitarlos políticamente y sean reemplazados por otros presidentes similares a Milei, o similares a Bolsonaro, similares a De la Espriella, o similares a Bukele”, expuso.
Sobre México, planteó que una mayor apertura a inversiones estadounidenses en sectores energéticos, financieros y estratégicos podría reducir las tensiones con Washington. Sin embargo, aclaró que se trataba de un escenario hipotético y no de una situación que estuviera ocurriendo. Al explicar ese supuesto señaló que era una hipótesis “totalmente contrafáctica, no realista”.
El investigador sostuvo que Sheinbaum difícilmente podría aceptar una apertura de esa magnitud debido al costo político que implicaría para su gobierno. Desde esa lógica, consideró que México continuará en una posición intermedia frente a Estados Unidos mientras no se produzcan cambios en la relación bilateral sobre inversiones, recursos naturales y cooperación de seguridad.
“Entonces está en ese limbo, como Brasil, en donde se la va a seguir atacando de manera continua al país, a Brasil y a México, hasta que se dobleguen de una manera o de otra”, afirmó Buscaglia al anticipar que, desde su perspectiva, la presión estadounidense podría prolongarse mientras ambos gobiernos mantengan distancia de las prioridades estratégicas de Trump.
El académico vinculó además esta política exterior con lo que definió como “patrimonialismo”, es decir, una forma de ejercicio del poder en la que se mezclan intereses privados con decisiones públicas. “Entonces, Trump es un hombre que no concibe una política exterior sin que al mismo tiempo se beneficie el patrimonio de su familia y de sus allegados. Es una persona que gobierna a través de la corrupción”, aseguró.
En ese contexto, Buscaglia señaló que la entrega de espacios de inversión a empresarios cercanos al mandatario estadounidense podría modificar la relación política entre Washington y determinados gobiernos. “Si le empieza a entregar a Estados Unidos, a los empresarios más allegados a Trump, áreas ligadas a la explotación de recursos energéticos, áreas ligadas al sector financiero. Esa es una manera de poder conquistar el beneplácito de Trump”, afirmó.
El especialista extendió su análisis a otros países de América Latina y sostuvo que en la región se está configurando una combinación de intereses económicos, influencia política y mayor participación de actores privados vinculados con sectores tecnológicos y de seguridad. Entre los empresarios mencionados se refirió a Peter Thiel y Elon Musk, a quienes vinculó con corrientes políticas de derecha y con posiciones críticas hacia algunos componentes de la democracia liberal.
Finalmente, Buscaglia advirtió que América Latina podría ser particularmente vulnerable a este proceso por la debilidad institucional de algunos países, la fragilidad de sus organizaciones civiles y la penetración del crimen organizado en sectores económicos y políticos. “Estamos ante un tsunami antidemocrático en Latinoamérica, que está básicamente llevado adelante a través de grandes inversiones sujetas a corrupción política y corrupción económica, y una ideología de extrema derecha antidemocrática”, concluyó.
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