Lic. Marco Campos Mena
Mucho se ha hablado sobre la baja calidad de la educación en México a través de los años, y no es para menos, tal parece que poco a poco se ha ido demeritando más el que los infantes puedan desarrollar habilidades y obtener conocimientos con fines de enfoque laboral, lo cual no dista para nada de una realidad… de muchas.
Un primer enfoque lo tenemos en nuestro modelo económico industrial, el cual no requiere en absoluto que los trabajadores tengan una educación avanzada enfocada al desarrollo tanto cognitivo como humano, por el contrario, se pondera un sistema instruccional en el que el estudiante solamente desarrolla habilidades específicas y conocimientos enfocados a la industria.
El resultado ha sido evidente, somos sumamente competitivos como mano de obra económica, pero no es para presumir, como tampoco lo es que dependamos de ello para tener una economía interna solida en la región sureste de Coahuila.
Uno de los principales problemas que se desarrollan a partir de esto es el que el trabajador carezca de un desarrollo intelectual que le permita analizar más allá su entorno para ser proactivo socialmente, vemos como es indiferente ante las situaciones trascendentales como el cuidado del medio ambiente y la formación de sus hijos; las conductas más comunes son un descuido total del medio ambiente con actos como el tirar basura en la calle, no querer árboles (dicen algunos, ensucian mucho), no cuidar el agua, utilizar en exceso plásticos no compostables o biodegradables (“por baratos”) así como el ser un modelo ausente en la crianza de los hijos, invertir lo menos posible en ellos, pues los consideran, en muchos casos, como una carga, y fomentar la repetición de estos patrones a la siguiente generación.
Para muchos parece totalmente normal, en algunos casos, crecieron recibiendo esta formación y el mismo patrón se tiende a repetir, mas esto no debe seguir siendo en una sociedad moderna y pensante como la que pretendemos tener.
Sin duda le puede venir a la mente la imagen de algo como lo que se ha descrito, y probablemente haya quien defienda tal estilo de vida porque es lo que considera incluso (y me atrevo a usar la palabra con limitantes) “tradicionalmente” normal… aquí el primer paradigma a romper.
La formación educativa debe ser un complemento de la educación dada en casa a fin de poder tener ambos lados cubiertos; los valores y actitudes que se aprenden del ejemplo parental y los conocimientos y habilidades que se desarrollan en la escuela.
El hecho de que cada generación herede a la que sigue un sistema cada vez más degradado es una sentencia de esclavitud tácita que encadena sin que se dé cuenta al niño que apenas comienza a conocer el mundo. Ilustremos esto: Un elefante cuando es pequeño carece de la fuerza para romper un grillete atado por una cadena al suelo, pasará meses generando un concepto al respecto, “es demasiado fuerte, no podré romperlo JAMÁS…” con el paso del tiempo será un adulto suficientemente fuerte como para liberarse e incluso con fuerza de sobra, pero no intentará zafarse en momento alguno por que la idea está totalmente arraigada en su mente, para él, “es irrompible, es imposible”
Algo similar sucede con los niños que reciben una educación enfocada, como dijimos, a un modelo económico industrial, crecen pensando en que su futuro es estar en una línea de producción sin tener meta más allá alguna, en muchas casos sin siquiera desarrollar un pasatiempo distinto a los que siguen la mayoría solo por “ser parte” y desde chicos truncan la posibilidad de crecer tanto en lo personal como en lo laboralmente… pocos escapan a este sombrío panorama por un deseo de salir adelante, algunos por que se les enseñó de esa manera para que tengan más que lo que sus padres tuvieron, otros por un aprendizaje propio, pero estos casos tristemente son los menos.
Estas palabras son frías al describir la situación, pero igualmente es frío que hay quienes se benefician de la ignorancia y resulta que “la sincera felicidad que hay en la ignorancia” es también “un gran negocio para quien sabe capitalizarla”.
Imaginemos por un momento este panorama: El trabajador cuya educación es exigua y carece de un propósito más allá de ganar dinero para vivir al día se presenta para una entrevista de trabajo, al presentar la evaluación, por más simple que esta parezca, la considera un reto y a duras penas alcanza un desempeño entre aceptable y por debajo de la expectativa… aun así, le dan el trabajo. ¿Qué pensará este trabajador cuando le ofrezcan un salario entre $6,000 y $8,000 mensuales? Probablemente se sienta agradecido de haber sido contratado por que su autopercepción le hace verse como una persona de competencias limitadas y alguien le dio la oportunidad de trabajar a pesar de ello. Naturalmente no pondrá peros al salario, “es más que lo que merezco”, se dice a si mismo. ¿será cierto?
En este mismo tipo de evaluaciones descartan a los perfiles que contestan correctamente, esto debido a que son personas que podrían solicitar un sueldo más de acuerdo a sus conocimientos y habilidades, por tanto, “no son negocio”, son personas que aspiran a crecer y que en algún momento querrán desempeñar puestos más altos o que se irán ante una oferta de mejor sueldo para sus capacidades… “habrá que contratar más personal, cuesta la capacitación, cuesta el tiempo de aprendizaje, cuesta el no tener quien desempeñe dicho puesto día a día…”
¿Es realmente el modelo que tanto anhelamos seguir? No obstante, la migración es constante en busca de estos empleos y en muchas ocasiones quienes llegan de otros estados con mayor rezago educativo suelen ser mano de obra no calificada pero que acepta cualquier maltrato y luego dice que eso le fortalece, pese a terminar totalmente apaleado… parafraseando a Nietzsche.
Quienes conocen los efectos económicos y sociales saben que no hay capacidad suficiente para que tengamos un gran número de profesionistas bien remunerados, este es nuestro segundo enfoque, pero también saben que para que el modelo siga funcionando, los sueldos deben ser igualmente bajos a fin de que sea atractivo para la industria.
Aclaro antes de avanzar más que hay algunas empresas que respetan el valor del capital humano y otorgan la debida y correcta remuneración, pero nuevamente, no son mayoría aún.
Muchas universidades no se han enfocado en el aspecto humano del profesionista, que es en sí lo más importante y distintivo de una persona con educación universitaria, lo conocimientos los pueden obtener incluso viendo youtube… hagamos la distinción, Hardskills o habilidades duras, el conocimiento que se necesita para trabajar; Soft skills o habilidades blandas, la parte menos explotada del profesionista y que es a la que me refiero con “lo que los distingue”, liderazgo, escucha activa, resolución de conflictos, gestión humana… y tenemos las Sharp Skills o habilidades afiladas, un concepto mucho menos conocido y valorado que es la suma de ambas, hard y soft, pero en una amalgama que les permite obtener resultados con habilidades enfocadas a cada situación profesional.
Quienes tienen una formación más amplia suelen ser quienes consiguen los mejores puestos, incluso los empleadores son quienes les buscan y ofrecen una mejor remuneración y prestaciones, empero, quienes carecen de soft y Sharp skills son constantemente rechazados por ser una gran mayoría; quienes consiguen un empleo, no suele ser bien remunerado, pues “hay 100 más dispuestos a hacer lo mismo por la mitad de costo… ¡Valora tu trabajo” mensaje que deja de lado por completo el sentido humano y el “valórate antes que a tu trabajo”.
Sin embargo, quienes cuentan con una buena formación suelen ver la posibilidad de emprender y ser ellos quienes desarrollen su propio negocio exitoso, por ello es importante impulsar esta parte también en los infantes, “un niño con mentalidad de emprendedor puede crear la siguiente gran empresa que genere miles de empleos dignos”
De continuar con el formato en degradado de la educación actual, probablemente en los próximos años veamos con más frecuencia una cultura más fácil de conformar y que se deje esclavizar “legalmente”, se eliminará el emprendedurismo, se incrementará la migración a los Estados Unidos en busca de unos dólares que enviar a la familia y seguramente se les condenará a trabajar para sobrevivir en condiciones poco humanas.
Mi recomendación: ¡Lean! Pero seleccionen bien los títulos a leer, pues hay una gran cantidad de títulos enfocados al desarrollo humano, otros tantos al desarrollo de finanzas tanto personales como macroeconómicas y, sobre todo, estudien para que puedan tener más criterio y realizar pensamientos divergentes y convergentes para saber qué es lo que más les conviene.
Aún estamos a tiempo para formar de una manera más correcta a la siguiente generación.
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