Cuatro Poderes
Por Jorge Arturo Estrada García
La presión sobre México escala de intensidad. Ya rebasa las formas diplomáticas, también los desencuentros comerciales. Desde Michigan, Donald Trump estrujó nuestro país desde su narrativa electoral. Estableció con firmeza su política de «Estados Unidos primero”. Actualmente, ya presumen el regreso de las inversiones manufactureras al territorio estadounidense.
Así, el mensaje es claro: Washington pretende utilizar todo su poder económico para redefinir las reglas de la relación bilateral. Los aranceles, la industria automotriz y la revisión del T-MEC forman parte de la misma estrategia cuyo objetivo es fortalecer la economía estadounidense.
Esta política trampista genera incertidumbre. Esta incertidumbre, se ha convertido en un nuevo costo para México. La sola posibilidad de que el tratado comercial de Norteamérica quede sujeto a revisiones políticas frecuentes genera dudas entre inversionistas y empresas que requieren horizontes de largo plazo para decidir dónde instalar nuevas plantas o ampliar operaciones.
De esta forma, el país compite por atraer capital en un momento en que Estados Unidos ofrece incentivos para relocalizar industrias estratégicas y genera aranceles a México. La competencia ya se disputa en el terreno de la confianza institucional y de la estabilidad de las reglas del juego.
simultáneamente, la agenda de seguridad contamina a la relación bilateral. El combate al crimen organizado, el tráfico de drogas, el contrabando de combustibles y las investigaciones que involucran a personajes políticos, de Morena, mantienen la cooperación entre ambos gobiernos bajo tensión permanente. Las declaraciones de funcionarios estadounidenses, las investigaciones judiciales y las diferencias sobre extradiciones o estrategias de seguridad alimentan a un ambiente de desconfianza que trasciende el ámbito policial y termina impactando el comercio, la inversión y la percepción internacional de México.
En este momento, Washington observa con mayor atención cualquier movimiento que considere contrario a sus intereses estratégicos y exige definiciones más claras de sus aliados. En ese escenario, México enfrenta el desafío de preservar su soberanía sin deteriorar la relación con su principal socio comercial, del cual depende gran parte de sus exportaciones, inversiones y empleos.
De esta forma, México atraviesa uno de los momentos más delicados de su relación con Estados Unidos en mucho tiempo. El discurso político, la incertidumbre económica y las tensiones en materia de seguridad convergen en un escenario complejo que exige respuestas institucionales sólidas, certidumbre jurídica y una estrategia diplomática de primer nivel. México, es un país lastimado y dividido. Su gobierno es ineficiente. Trump está en carrera electoral, somos la piñata favorita. La tormenta se desata. Veremos.
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