Protección Civil y Catedral formalizarán criterios preventivos para reducir riesgos durante las celebraciones patronales; deben garantizar instalaciones seguras y rutas de evacuación
Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 27/07/26 (Más).- La Diócesis de Saltillo tiene asuntos que atender con Protección Civil y ya se lo hicieron saber.
Las fiestas patronales son devoción, pero también puestos de comida, instalaciones eléctricas, pirotecnia, juegos mecánicos, rutas de evacuación y control de multitudes, y todo esto forma parte de los riesgos que deberán atender las parroquias y los organizadores, y ya se acerca la principal: la fiesta del Santo Cristo de la Capilla, advirtió el director, Juan Francisco Martínez Ávalos.
El titular de Protección Civil y Bomberos de Saltillo informó que recientemente sostuvo una conversación con el obispo Hilario González García, a quien planteó la necesidad de revisar algunos detalles observados en las celebraciones religiosas que se desarrollan durante todo el año en distintos sectores de la ciudad.
Como resultado de ese acercamiento, quedó pendiente una reunión forma, que sería convocada por la propia diócesis, para establecer puntos de acuerdo y coordinación en materia preventiva.
Martínez Ávalos explicó que, aunque las parroquias y los organizadores han colaborado históricamente con las autoridades, se busca formalizar los criterios que deben cumplirse en todas las fiestas patronales, especialmente en aquellas que concentran a cientos o miles de personas.
La celebración del Santo Cristo de la Capilla representa el reto más próximo debido a la cantidad de fieles que acuden a la Catedral de Santiago, así como a la instalación de puestos comerciales y de alimentos en los alrededores.
Para estos eventos, las parroquias deben registrar la celebración ante Protección Civil e informar cuántos comerciantes participarán, dónde serán instalados y cuáles utilizarán gas, energía eléctrica u otro equipo que pueda representar un riesgo.
Uno de los principales requerimientos es que los puestos de comida utilicen únicamente cilindros de gas con capacidad máxima de 10 kilogramos, debido a que son más estables, fáciles de manipular y menos susceptibles a sufrir golpes o volcaduras.
La medida surgió después de incidentes registrados años atrás, cuando algunos comerciantes utilizaban tanques de 30 kilogramos que llegaron a caer mientras se encontraban en uso, provocando fugas, movimientos descontrolados de los cilindros y pánico entre las personas.
“De repente anda el tanque dando vueltas ahí, prendido, y la gente corriendo”, recordó el funcionario al explicar por qué se estableció el límite en la capacidad de los recipientes.

Desde entonces, afirmó, se alcanzaron acuerdos con párrocos, autoridades de Catedral y representantes de la Diócesis de Saltillo para sustituir los cilindros grandes por otros de menor capacidad. En los últimos dos años no se han presentado explosiones ni fugas de consideración durante estas celebraciones.
Protección Civil también revisa las instalaciones eléctricas para evitar que los comerciantes se conecten de manera improvisada a lámparas, cables expuestos o tomas no autorizadas.
Los organizadores deben precisar cuál será la fuente de energía, dónde se colocarán los interruptores y centros de control, y cómo será distribuido el cableado, el cual no debe atravesar desordenadamente los espacios destinados al tránsito de los asistentes.
El acomodo de los puestos también debe garantizar pasillos suficientes, accesos libres y rutas de evacuación que permitan la salida de las personas y el ingreso de los cuerpos de emergencia en caso de un incidente.
En el caso de la pirotecnia, cada proveedor debe tramitar un permiso en la plataforma municipal, declarar qué tipo de material utilizará y explicar cómo será transportado, almacenado y manipulado.
Además, una unidad de Bomberos debe permanecer en el lugar para supervisar la operación y responder ante cualquier emergencia. La obligación se aplica por igual en fiestas patronales y cualquier otro evento que contemple el uso de pirotecnia.
Los juegos mecánicos también están sujetos a revisión: sus propietarios deben contar con un seguro de responsabilidad civil, instalar los equipos en zonas seguras y disponer de botiquines, extintores y conexiones eléctricas adecuadas, además de mantener fijos y protegidos los cables.
Martínez Ávalos señaló que durante el año se han supervisado alrededor de 30 fiestas patronales en Saltillo sin que se hayan registrado accidentes de consideración, resultado que atribuyó al trabajo preventivo y no solamente a la suerte.
Dentro de la Catedral, la vigilancia y organización de los asistentes durante la fiesta del Santo Cristo ha quedado principalmente en manos de los Caballeros y las Damas del Santo Cristo, quienes controlan los accesos y procuran mantener el orden en las áreas internas de Catedral.
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