Pieza de hule de más de 3 mil 600 años de antigüedad se exhibe por primera vez en el Museo de la Grandeza Teotihuacana, dentro de la muestra “Hule ritual. Pelotas milenarias”. La exposición reúne el objeto original, reproducciones y una réplica táctil para explicar su fabricación, uso ceremonial y relevancia cultural
Teotihuacán, Estado de México, 20/06/26 (Más).- Una pelota de hule con una antigüedad superior a los 3 mil 600 años se exhibe por primera vez al público en el Museo de la Grandeza Teotihuacana, ubicado dentro de la zona arqueológica de Teotihuacán.
La pieza, considerada una de las evidencias más antiguas del uso del hule en Mesoamérica, forma parte de la exposición “Hule ritual. Pelotas milenarias”, que permanecerá abierta hasta agosto de 2026.
De acuerdo con información publicada por Infobae, el objeto arqueológico fue hallado en el sitio de El Manatí, al sur de Veracruz, una zona reconocida por su relevancia para el estudio de las primeras expresiones culturales y ceremoniales de las sociedades mesoamericanas.
La muestra busca acercar a los visitantes a uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes realizados en México en las últimas décadas.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalan que la pelota fue elaborada entre los años 1700 y 1500 antes de Cristo, lo que la convierte en un testimonio excepcional de las prácticas rituales y del conocimiento tecnológico desarrollado por los pueblos antiguos de la región. Su conservación resulta particularmente notable debido a la naturaleza orgánica del material con el que fue fabricada.
La exposición también recupera la historia del hallazgo de un conjunto de 14 pelotas de hule encontradas entre 1988 y 1996 en El Manatí. Los arqueólogos localizaron estas piezas como parte de una ofrenda ritual depositada en una zona pantanosa, cuyas condiciones ambientales contribuyeron de manera decisiva a preservar los objetos durante miles de años.

Los investigadores explican que la humedad constante y las características del entorno permitieron que el hule sobreviviera al paso del tiempo, una situación poco frecuente en contextos arqueológicos tan antiguos. Gracias a ello, hoy es posible estudiar de manera directa aspectos relacionados con la fabricación y el uso ceremonial de estos objetos en épocas remotas.
Dentro de la muestra se presenta una de las pelotas originales junto con dos reproducciones elaboradas mediante distintos métodos. Una de ellas fue creada con apoyo de tecnologías digitales basadas en registros tridimensionales realizados por especialistas en conservación, mientras que la otra fue producida de forma artesanal siguiendo procedimientos que, de acuerdo con las investigaciones arqueológicas, pudieron haber sido utilizados en tiempos prehispánicos.
Como parte de la experiencia museográfica, los visitantes tienen la posibilidad de interactuar con una réplica táctil diseñada para apreciar las dimensiones, la textura y otras características físicas de estas antiguas pelotas. El objetivo es ofrecer una comprensión más cercana de los materiales y técnicas empleados por las culturas mesoamericanas.
La exposición dedica además un espacio a explicar la relevancia del hule en la vida cotidiana y ceremonial de los pueblos antiguos. Más allá de su utilización en las pelotas asociadas al juego ritual, este material tuvo aplicaciones religiosas, económicas y prácticas, convirtiéndose en un recurso de gran valor dentro de las redes de intercambio y las actividades comunitarias.
Los especialistas destacan que la fabricación de estas piezas requería conocimientos técnicos avanzados. Algunas pelotas fueron elaboradas mediante el enrollado de bandas de hule alrededor de un núcleo central, mientras que otras muestran indicios de procesos de coagulación previos a su conformación final. Estas diferencias evidencian una notable diversidad tecnológica y una profunda comprensión de los recursos naturales disponibles.
Organizada en tres núcleos temáticos dedicados al entorno natural de El Manatí, la importancia cultural del hule y los procesos de conservación arqueológica, la exhibición invita a reflexionar sobre la riqueza del patrimonio histórico de México.
La presentación pública de esta pieza milenaria coincide además con el interés internacional generado por la Copa Mundial de Futbol de 2026, recordando que las civilizaciones mesoamericanas desarrollaron complejas tradiciones vinculadas al juego de pelota miles de años antes de la llegada de los europeos al continente.
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