Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
Hace unos cuantos meses tuve que realizar el trámite de sacar una licencia de manejo nueva, llegué temprano, pero dijo la señorita que atiende “no hay Red, si quiere venga mañana” ¿Y no hay quién pueda arreglarla o algo así? -pues si quiere espérese. Esperé tres horas, me fui.
Efectuar un depósito en un banco para realizar el pago del seguro del coche ha resultado más difícil que dar de baja una tarjeta de crédito (¿lo han intentado?), toda vez que el banco espera que la computadora -así dijeron- “ponga en firme” el depósito, que fue en efectivo pero que, aún así, habría que esperar un tiempo.
Si fuiste a una fiesta y ahí te tomaron una foto algún medio local, que te andas divorciando, casando, o demandando a alguien, tus datos aparecerán en cualquier computadora con acceso a Internet; que alguien quiere saber qué estudiaste, se pueden meter a la página de SEP y ahí viene tu dirección, teléfono y título que obtuviste. No hay nada ni nadie actualmente que pueda permanecer en el anonimato, la pesadilla de Orwell se volvió realidad, el Gran Hermano te vigila a través de tus tarjetas, tus cuentas de redes sociales, tu teléfono celular, que puede escuchar tus conversaciones esté encendido o apagado.
Nadie, en ningún lugar pueda escapar a la observación de sus actos, nadie puede evadir los malditos algoritmos, si buscas algo en la red, te aparecerá en cualquier página que abras, así saben de tus gustos, necesidades, apetencias y deseos más oscuros. Pero como en toda carretera que funciona bien, el exceso de tráfico puede llevarla a que colapse y ese sería uno de los grandes problemas a futuro que presenta esta enmarañada telaraña de comunicación. ¿Te imaginas qué pasaría si todo lo que funciona con la Internet dejara de funcionar? Si con esas “pequeñas” fallas de “lo sentimos, no hay red, hasta en los Oxxos” no sabemos qué hacer, ¿ahora sin ella?
Cuando el tsunami azotó las costas de Japón, estuvieron a un tris de que se perdieran sus reactores nucleares, ellos mismos admitieron que si se hubieran destruido, sería como volver a la “edad de piedra”. Coches, semáforos, hospitales, aviones, ambulancias, casas de bolsa, bancos, personas, estamos unidos en esta gran maraña que se conoce como www, “World Wide Web, ‘red informática mundial’, sistema lógico de acceso y búsqueda de la información disponible en Internet, cuyas unidades informativas son las páginas web”.
¿Podría fallar algún día? Pensemos que la famosa red es un sistema, y todo sistema que ha creado el hombre, puede fallar, mucho se habló del famoso Y2K que iba a hacer que en el año 2000 todas las computadoras se resetearan y se perdiera todo dato contendido en ellas, pero como vimos finalmente no ocurrió, pero hay otras situaciones que sí podrían hacerla colapsar.
Uno de los problemas más graves que han tenido que enfrentar las telecomunicaciones terrestres ha sido las explosiones del sol, estas tormentas solares son a veces de tal magnitud que han sacado de su órbita a los satélites puestos ahí por distintos países y empresas. La cadena de noticias CBS, así como el internet de Direct PC y docenas de otros servicios fallaron. Se estima que en años recientes al menos 12 satélites se han perdido como consecuencia de tormentas espaciales.
Conforme crece nuestra dependencia de internet, también crecen nuestras vulnerabilidades pues todo está interconectado y esto puede traer como consecuencia desde la falla del sistema hasta una guerra cibernética entre países.
Hay naciones como Irán, Rusia y China que tiene algún tipo de control sobre la red. Y en este párrafo se puede leer lo siguiente: “Un Comité de Seguridad Nacional en el Senado de Estados Unidos aprobó una enmienda que otorga al presidente el poder de operar un interruptor que pueda ‘matar al internet’. El Acta Proteger al Ciberespacio como un Bien Nacional (PCNAA, por sus siglas en inglés) propone darle al presidente ‘la autoridad emergente para cerrar las redes del sector privado y/o gubernamental en caso de un ciberataque capaz de causar un daño masivo o pérdidas humanas” Esto no ha sido aprobado aún, pero ¿ustedes consideran que dejarán pasar esta oportunidad de controlarlo todo?
Lo que finalmente trato de decir es que la red, la Internet controla nuestras vidas, somos una conexión más que puede ser espiada, manipulada o simplemente eliminada, muchos de los pioneros, investigadores y directivos de las grandes empresas tecnológicas que desarrollan la inteligencia artificial (como OpenAI, Google o Anthropic) han expresado temores genuinos sobre hacia dónde se dirige su propia tecnología. El miedo no es a que las máquinas «cobren vida» sino a los riesgos tangibles y existenciales que representan los modelos actuales y futuros que son capaces de “pensar” y autoconstruirse.
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