Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 27/05/2026 (Más).- La corrupción cotidiana en Coahuila se ha vuelto cada vez más aceptada socialmente, advirtió Odracir Ricardo Espinoza Valdez, exfiscal anticorrupción de Sonora y expresidente de la Convención Nacional de Fiscales Anticorrupción, al analizar los resultados de la encuesta nacional de calidad e impacto gubernamental (ENCIG) 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El especialista consideró preocupante que, pese a que Coahuila mantiene niveles relativamente altos de confianza ciudadana hacia el gobierno, también aumentaron tanto las víctimas como los actos de corrupción registrados en la entidad durante 2025. Señaló que este fenómeno refleja principalmente irregularidades en el contacto directo entre ciudadanos y servidores públicos.
“Lo que demuestra esta encuesta es que se están dando más actos de corrupción en el contacto directo, en el trámite burocrático, en la ventanilla, en la relación uno a uno entre ciudadanía y gobierno”, explicó.
De acuerdo con la ENCIG 2025, Coahuila registró una tasa de incidencia de 22 mil 143 actos de corrupción por cada 100 mil habitantes, cifra superior a los 20 mil 289 casos reportados en 2023. Además, la tasa de prevalencia, que mide el número de víctimas, aumentó de 11 mil 464 a 14 mil 619 personas afectadas por cada 100 mil habitantes.
Espinoza Valdez explicó que la prevalencia corresponde al número de personas que sufrieron corrupción, mientras que la incidencia contabiliza el total de actos cometidos, ya que una misma persona puede enfrentar varias irregularidades en un solo trámite.
“La víctima puede padecer tres actos de corrupción en un mismo proceso. Por eso una cosa es el número de víctimas y otra el número total de actos”, señaló.
El exfiscal sostuvo que gran parte de estos casos corresponden a prácticas normalizadas como “mordidas”, pagos extraoficiales o cobros indebidos para agilizar trámites, evitar multas o conseguir permisos. Añadió que este tipo de corrupción cotidiana suele presentarse en áreas de seguridad pública, trámites administrativos y servicios de atención directa.
“Desafortunadamente crecimos con frases como ‘el que no tranza no avanza’. Esa narrativa social sigue presente y provoca que muchas personas vean la corrupción como algo cotidiano”, indicó.
También consideró que el debilitamiento de organismos de transparencia y sistemas anticorrupción ha influido en el aumento de estos indicadores, tanto en Coahuila como en otras entidades del país. Señaló que cuando disminuye la supervisión institucional y las sanciones, algunos servidores públicos vuelven a incurrir en prácticas irregulares.
“Si las instituciones se flexibilizan y dejan de mandar mensajes claros de vigilancia y sanción, la corrupción vuelve a crecer”, advirtió.
El especialista afirmó que otro de los factores que ha contribuido a este escenario es que el combate a la corrupción perdió fuerza dentro de la agenda pública nacional, desplazado por temas relacionados con inseguridad y violencia.
“Ahorita el discurso anticorrupción ya no tiene la fuerza que tenía hace algunos años. La atención pública se fue completamente al tema de seguridad”, comentó.
Espinoza Valdez señaló que una de las principales áreas de oportunidad para reducir estos actos consiste en disminuir el contacto directo entre funcionarios y ciudadanos mediante digitalización de trámites, pagos electrónicos y mecanismos de denuncia más accesibles.
Asimismo, llamó a la ciudadanía a denunciar irregularidades y dejar de normalizar prácticas indebidas en oficinas gubernamentales.
“No podemos seguir viendo las mordidas como algo normal. Si no frenamos esa corrupción cotidiana, el problema va a seguir creciendo”, expresó.
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