Bogotá, Colombia, 22/05/26 (Más).- La muerte de Yulixa Toloza, una mujer colombiana que desapareció después de someterse a un procedimiento estético en un centro clandestino de Bogotá y cuyo cuerpo fue localizado días después a un costado de una carretera, volvió a exhibir los riesgos que representan las clínicas irregulares dedicadas a ofrecer cirugías y tratamientos estéticos sin supervisión médica ni permisos sanitarios.
La información, difundida por BBC Mundo, ha generado una fuerte conmoción en Colombia y reavivó el debate sobre la falta de controles en establecimientos que ofrecen procedimientos a bajo costo, pese a no contar con licencias ni personal especializado para realizarlos.
El caso también recordó hechos recientes ocurridos en México, como el de Blanca Adriana Vázquez Montiel, de 37 años, quien desapareció tras acudir a la clínica Detox, en Puebla, donde presuntamente sería sometida a una liposucción.
Su cuerpo fue encontrado posteriormente en una zanja del municipio de Altzayanca, Tlaxcala. Por ese caso permanecen prófugos Diana Alejandra Palafox Romero, su hijo Carlos Quezada Palafox y una asistente del establecimiento.

En Colombia, Yulixa ingresó al centro estético Beauty Laser, ubicado en el sur de Bogotá, acompañada de una amiga. De acuerdo con testimonios citados por medios locales, el procedimiento ofrecido correspondía a una “lipólisis laser”, técnica que se promocionaba públicamente pese a que el establecimiento únicamente tenía registro comercial como peluquería y no autorización para practicar intervenciones médicas.
Las sospechas comenzaron cuando las amigas de la víctima notaron que Yulixa presentaba un estado físico alarmante después del procedimiento. En videos difundidos en redes sociales se observaba a la mujer acostada, con dificultades para hablar y visibles signos de desorientación, mientras el personal aseguraba que se trataba de efectos normales de la sedación.
Horas más tarde, cuando otras personas acudieron al sitio para acompañarla durante la recuperación, empleados del establecimiento informaron que la mujer supuestamente había decidido irse por su cuenta.
Sin embargo, las autoridades obtuvieron posteriormente imágenes de cámaras de seguridad en las que se veía a dos hombres cargando a Yulixa y subiéndola a un automóvil.
La investigación permitió rastrear el vehículo hasta la ciudad de Cúcuta, cerca de la frontera con Venezuela. Días después, las autoridades localizaron el automóvil abandonado y realizaron las primeras detenciones. Entre los arrestados se encuentran Jesús Hernández y Kelvis Sequera Delgado, señalados por su presunta participación en el traslado de la víctima.
Posteriormente, autoridades venezolanas detuvieron a María Fernanda Delgado, identificada como propietaria del establecimiento; a Edison José Torres Sarmiento, administrador del local; y a Eduardo David Ramos, un barbero señalado como la persona que habría realizado el procedimiento estético. Hasta ahora se han anunciado cinco capturas relacionadas con el caso.
El Instituto Colombiano de Medicina Legal informó que Yulixa murió debido a una embolia pulmonar, una complicación asociada frecuentemente a procedimientos invasivos de extracción de grasa corporal.

Especialistas consultados por BBC Mundo señalaron que este tipo de intervenciones requieren conocimientos médicos avanzados y capacidad para responder de inmediato ante cualquier complicación.
La presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, Damaris Romero, explicó que procedimientos como la lipólisis laser pueden provocar traumatismos severos en el organismo y derivar en complicaciones como anemia o embolias grasas potencialmente mortales. La especialista insistió en que quienes practican estas intervenciones deben contar con formación médica y quirúrgica especializada.
Por su parte, la periodista Lorena Beltrán, quien desde hace años investiga las malas prácticas en el sector de las cirugías estéticas, advirtió que el problema no se limita a establecimientos clandestinos. Según explicó, también existen casos de negligencia médica en clínicas formalmente establecidas, lo que evidencia fallas regulatorias y deficiencias en la supervisión estatal.
La muerte de Yulixa provocó indignación y un amplio seguimiento en redes sociales, donde miles de usuarios compartieron imágenes, videos y mensajes exigiendo justicia. Mientras tanto, familiares y amigos de la víctima continúan exigiendo que las autoridades castiguen a los responsables y fortalezcan los mecanismos de vigilancia para evitar que más personas sean víctimas de procedimientos realizados en condiciones irregulares.
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