Ciudad de México, 11/05/26 (Más).- Ariadna Montiel asumió la dirigencia nacional de Morena en una de las semanas más agitadas para el partido oficialista, obligada a responder de inmediato a señalamientos de la oposición, controversias con gobiernos estatales y críticas internacionales que colocaron al movimiento en el centro del debate político.
De acuerdo con información publicada por El País, la nueva presidenta morenista inició su gestión entre cuestionamientos por la investigación abierta en Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, además de los señalamientos del PAN y del PRI sobre presuntos vínculos del partido con el crimen organizado.
Montiel, quien hasta hace poco se desempeñaba como secretaria del Bienestar, dejó atrás el perfil institucional que mantuvo en el gabinete federal para asumir un papel de confrontación política. En sus primeros posicionamientos defendió a Morena y respaldó el discurso de soberanía nacional impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La dirigente sostuvo que su partido está a favor de la verdad y la justicia, pero rechazó que las acusaciones contra Rocha Moya sean utilizadas como argumento para promover una intervención extranjera en asuntos internos de México. Con ello, buscó cerrar filas frente a la crisis política generada por los señalamientos contra el mandatario sinaloense.
Uno de los primeros choques de Montiel fue con el PRI, luego de que su dirigente nacional, Alejandro Moreno, solicitó a autoridades estadounidenses declarar a Morena como organización terrorista por supuestos vínculos con grupos criminales. La morenista respondió que esa petición representa una solicitud de intervención extranjera y acusó al priismo de actuar contra la soberanía nacional.
También enfrentó al PAN por el caso Chihuahua, donde la gobernadora Maru Campos acusa al gobierno federal de emprender una persecución política en su contra tras el desmantelamiento de un narcolaboratorio. Montiel rechazó esa versión y sostuvo que el fondo del caso es la presunta intervención de agentes extranjeros en territorio nacional sin apego a la Constitución.
La nueva dirigente abrió además un frente con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuya visita a México fue calificada por Morena como una provocación política. El partido acusó a la derecha internacional de utilizar ese tipo de giras para confrontar a gobiernos de izquierda en América Latina.
Mientras atiende esas disputas externas, Montiel también comenzó a ordenar la vida interna del partido. A diferencia de su antecesora, Luisa María Alcalde, llega sin el desgaste de las negociaciones por la reforma electoral y con el respaldo de figuras clave del Comité Ejecutivo Nacional, entre ellas Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización.

Su primera prueba territorial será Coahuila, única entidad con elecciones este año, donde Morena enfrentará al PRI y al gobernador Manolo Jiménez en la jornada del 7 de junio. Montiel ya visitó el estado acompañada por López Beltrán, en una señal de coordinación interna rumbo a la contienda.
De cara a 2027, la dirigente morenista busca fortalecer la estructura territorial del partido con una estrategia que contempla visitar 30 millones de hogares. Su experiencia al frente de la Secretaría del Bienestar, donde coordinó una amplia red de servidores públicos y programas sociales, será uno de sus principales activos para encarar la nueva etapa política de Morena.
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