Lo que quiso decir
Rubén Aguilar
El gobierno de Estados Unidos no tiene control sobre ningún metro cuadrado del territorio nacional, pero sí los grupos del crimen organizado que existen en diversos espacios de la geografía de nuestro país.
Altos mandos del Ejército me han dicho que, en el Ejército, se reconoce que un 30% del país, que equivale a 600 mil kilómetros cuadrados de los 2 millones de kilómetros cuadrados que tiene México, está bajo la soberanía de estos grupos.
En esos números coinciden los altos mandos del Ejército estadounidense y existe acuerdo entre los dos ejércitos sobre estas cantidades, y también en otros temas relacionados con estos grupos criminales.
Altos mandos del Ejército de México me han dicho, en más de una ocasión —antes he publicado esas conversaciones—, lo que también piensan los estadounidenses: que los grupos del crimen organizado siguen ampliando las fronteras bajo su control.
Y que esto creció de manera particular en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), con su estrategia de “abrazos y no balazos” y “no uso de la fuerza pública porque esto genera más violencia”.
Los distintos grupos del crimen organizado, cada quien en los espacios de su control, donde ejercen soberanía sobre el territorio, aprovecharon la condescendiente estrategia del presidente para ampliar la extensión territorial donde ejercen la autoridad.
Los altos mandos militares mexicanos me han dicho —antes he publicado esas conversaciones— que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (2024-2030) solo ejerce soberanía sobre el 70% del territorio; el restante 30% está bajo la soberanía de los grupos criminales.
Ellos, en esos espacios de la geografía nacional, ponen a los gobernadores, los presidentes municipales y buena parte de los legisladores locales y federales, con excepciones notables que coinciden con políticos de la oposición.
Hay muchas investigaciones periodísticas y académicas que documentan esta realidad, que se ha agravado desde la llegada de Morena al poder federal y estatal. Hoy no está en juego la defensa de la soberanía nacional frente a la amenaza del gobierno de Estados Unidos.
La pérdida de la soberanía nacional no es una amenaza, es una realidad y 600 mil kilómetros cuadrados del país están bajo la soberanía de los grupos del crimen organizado. La realidad es que, frente a estos, la presidenta, la comandanta en jefa, está de rodillas.
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