Lic. Marco Campos Mena
En 1935 el físico Erwin Schrödinger diseñó un experimento mental en el que hipotéticamente pueden existir dos realidades hasta que el observador es capaz de hacerse presente y una de ellas prevalece, algo así sucede en la política, no sabemos qué pasaría realmente a menos que lo vivamos, todo lo demás son meramente escenarios especulatorios.
Hay quienes se preguntan a estas alturas “¿Qué hubiera pasado si no hubiera ganado AMLO en 2018?” con reflexiones muy parciales y, como dije, especulativas.
Lo cierto es que muchas cosas son posiblemente como hubiéramos pensado que serían, habría habido alguna continuidad en las reformas que se estaban llevando a cabo, algunas inversiones que se tenían proyectadas no se habrían cancelado y sin duda no habría habido marcha atrás en algunos avances legislativos como el que se logró en materia de educación.
Si pensamos en todo esto, lo más probable es que concluyamos en que no habría habido manera de saber realmente quién hubiera sido la mejor opción, habría sido un salto de fe en la dirección que nuestro “instinto” nos dijera, las pocas evidencias de un camino determinado no habrían sido suficientes para poder asegurar por completo lo que pasaría.
Lo que nos sirve para determinar algunas situaciones a futuro es lo que ha sucedido en el pasado y que vemos que se sigue replicando constantemente, por ejemplo, la opacidad en las cuentas que tuvo López Obrador como jefe de gobierno del Distrito Federal, ahora lo vemos también en su gestión como presidente de la república.
Las constantes descalificaciones que se hacen a los opositores y a la sociedad civil, son otra constante desde que hace 20 años, nada cambió allí y lo que pregona en austeridad comparado con la vida de lujos que se da “tras bambalinas” son también otra situación idéntica.
Muchas veces los hábitos que tenemos desde hace años, con el tiempo no hacen más que arraigarse y volverse predecibles, hace falta una gran voluntad de cambio, un fuerte examen de autoconsciencia, disciplina y terapia para lograr dejar atrás aquello que ha echado raíces en lo más profundo, y no hay antecedentes de ello en el actual presidente, él siempre se ha ostentado como un soberbio poseedor de la verdad e inequívoco de pensamiento.
Supongamos ahora que otro de los candidatos hubiera ganado, por su preparación, al menos dos de ellos habrían sido más meticulosos al momento de planear las obras a realizarse, pudieron haber usado el método Pareto para invertir 80% en planeación y 20% en ejecución con un menor costo de construcción, lo cual ha sido muy marcado en las megaobras de este sexenio por los cambios de última hora por algo que no planearon y los errores cometidos por no estar preparados para ello.
Sin duda habría habido situaciones lamentables también, eso es innegable para cada administración y casi parecen ser eventos fortuitos que habrán de suceder, pero el actuar del ejecutivo siempre está sujeto a un razonamiento, infortunadamente la reacción se hace presente y los problemas se acentúan por una mala palabra, un discurso que no calculó las dimensiones de sus intenciones o un apodo.
Cambiando de tema, tal parece que el departamento de comunicación y relaciones públicas del actual mandatario brilla por su ausencia, carece de filtros y planes de contingencia para los inoportunos comentarios que suelen hacerse en la mañanera por un desconocimiento del tema o por un dolo absoluto.
La imagen de nuestro presidente a nivel mundial no es buena, y es de destacarse que debería ser de lo mejor para poder atraer inversión y mejorar las relaciones internacionales, mas todos hemos sido testigos de los desaciertos en política internacional, tanto con nuestro vecino del norte como los constantes ataques a España por cosas que pasaron hace más de 300 años o incluso hace 500 o 600 años.
De seguir así, la popularidad no será suficiente para que puedan conservar el poder en 2024, las campañas anticipadas, lejos de fortalecer a los candidatos, están mermándolos inexorablemente en una lucha que está dividiendo al partido que de por sí ya ha perdido una gran parte de su fuerza.
La prueba más grande de la pérdida fue el ejercicio de revocación de mandato. En este, el presidente buscaba figurar nuevamente en una boleta para corroborar su fuerza y hacer alarde de su músculo electoral a fin de justificar cualquier resultado en la recta hacia 2024, y lo digo así porque fue él mismo quien orquestó todo y su partido quien consiguió firmas entre simpatizantes.
El otro gran indicador de decadencia y que per se descalifica a Claudia Sheinbaum como la candidata mejor posicionada fue la pérdida de la mitad de la ciudad de México que está bajo su influencia directa. Postularla en 2024 sería una caída estrepitosa en la presencia de morena en la política por la gran cantidad de errores que sigue acumulando, esta misma semana, otro incidente en el metro… ¿qué pasaría si estuviera a cargo de un país? Lejos de actuar correctamente, seguiría el ejemplo de López Obrador y terminaría echándole la culpa de todo lo malo a su antecesor… no sería para nada un movimiento inteligente, considerando que lo mismo hizo en la ciudad de México y embarró a otro morenista en funciones en el acto, ¿o fue un acto premeditado para que no contienda a la presidencia también?
Las personas no tienen la inteligencia limitada como esperarían algunos políticos, vivimos en una era de mayor comunicación y acceso a la información, cualquier nota o dato puede ser investigado y discernido en minutos con los motores de búsqueda con los que actualmente contamos, mas es algo que no se ha convertido aun en un hábito de la población, muchos creen ciegamente pero poco a poco son más los que no se fían de una nota y la investigan antes de compartirla.
El camino para el 2024 se ha ido marcando y las corcholatas poco a poco han ido perdiendo fuerza, pero no todo está perdido para morena, al parecer el nuevo destapado es Adán Augusto, quien parece haber acallado los gritos de “presidenta” y goza de una interesante popularidad pese a no estar bajo los reflectores constantemente.
Fuera de morena, la oposición no ha planteado aún quien pudiera ser su candidato para recuperar la presidencia, pareciera ser que Movimiento Ciudadano pudiera hacerle frente a morena en algún momento, mas el papel del gobernador de Nuevo León está dejando mucho que desear y eso pudiera también restarle valor político al partido.
El mayor anhelo actualmente del presidente es tener definido a tal candidato para poder tener un enemigo a quien atacar desde sus mañaneras para fortalecer a su candidato, la mejor estrategia de la oposición por ahora es no caer en el juego del mandatario.
El camino a 2023 y 2024 sigue trazándose cada día y no hay nada definitivo, es cuestión de tener la atención en el lugar correcto y esperar a que la política de Schrödinger se manifieste en unos meses más y en dos años más.
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