CHIVOS EN CRISTALERÍA ELECTORAL

Por Carlos Ramos


Antier martes se reportó una epidemia de insomnio entre militantes y simpatizantes del PRI en Coahuila que contagió hasta quienes radican en la Ciudad de México. El Tribunal Estatal de Coahuila dió por rechazada la llamada “Ley Manolo” que establecía la alternancia en la paridad de género para gobernador de Coahuila, empezando este 2023, con género masculino. Se le llama (o llamaba) Ley Manolo porque estaba claramente formulada para que Manolo Jiménez del PRI quedara blindado ante cualquier ordenamiento del INE en el tema de la paridad de género, considerando que el año que entra habrá elecciones para renovar gobernador en Coahuila y el Estado de México.
Una impugnación de MORENA prosperó y por un asunto de procedimiento otorgó los elementos suficientes para que se diera para cancelarla. (Cabe mencionar que la UDC ya tenía iniciado otro procedimiento de impugnación).
No es un secreto que Manolo Jiménez representa la versión 4 de los Moreira, cuya carrera ha sido fuertemente impulsada por Rubén, y quien significa mucho para los perversos intereses de la continuidad del moreirato, al grado que venció en el duelo de la sucesión a Miguel Riquelme que llegó a jugar con la posibilidad de que su coterráneo y a quien hizo líder en el Congreso local Eduardo Olmos fuera su sucesor.
La alta incertidumbre desatada a partir del martes es consecuencia de 3 errores cometidos en los más altos niveles de quienes manejan el PRI estatal.
Error jurídico.
Resulta increíble que entre todo el equipo jurídico del gobierno estatal y otros órganos de la administración pública de los que pudieran haber echado mano no hayan podido elaborar y dar seguimiento a una iniciativa de ley de alta importancia para la continuación del régimen priísta, y más en un ambiente pre-electoral competido y otro ambiente político-nacional donde el gobierno federal busca de cualquier manera posible destronar al PRI (incluso usando hasta la FGR como lo hizo la semana pasada). Enorme descuido que podría costar la gubernatura. En este error hay que incluir a todos los diputados locales priístas que votaron a favor de la ley…votaron sin leer? Saben realmente de leyes? Y los asesores jurídicos del Congreso? Inaceptable error de capacidad.
Ausencia del Plan B.
En este espacio comentamos el pasado 23 de febrero que ni siquiera como plan de contingencia ante cualquier situación generada sobre la paridad y alternancia de género que pusiera en riesgo la candidatura de Manolo Jiménez el gobernador Miguel Riquelme vislumbraba un plan B en la candidatura. A diferencia del gobernador Alfredo del Mazo en Edomex que jugaba con Ernesto

Nemer (su Secretario de Gobierno) y Alejandra del Moral (su Secretaria de Desarrollo Social) para poder tener ambas opciones de género ante cualquier circunstancia, Riquelme no lo hizo, aún y cuando tenía opciones. En caso de que la candidatura de Manolo Jiménez se caiga (que cada día aumenta la posibilidad de que esto pase), ya será muy tarde para desarrollar, preparar y proyectar a otro candidato(a). El riesgo de no tener un plan B era muy alto, y aún así, no lo hizo.
Ausencia de iniciativa y liderazgo conciliador.
Como una situación que se veía venir con claridad desde el año pasado, que Edomex y Coahuila debían decidir entre gobernador y gobernadora para las elecciones del 2023, resulta increíble que entre el mismo PRI o incluso los integrantes de la posible alianza no se hayan reunido para acordar y definir con la anticipación suficiente el género respectivo para sus candidatos de manera interna, ajena al INE, por ejemplo: “En 2023 Coahuila hombre”, y en “2029 en EdoMex hombre” y viceversa. O hubo soberbia o falta de la iniciativa de alguno de sus liderazgos, y en consecuencia hoy hay tremenda incertidumbre. No hubo política en un espacio lleno de políticos. Dentro de los escenarios posibles no se ve alguno en el que el PRI garantice ganar los dos estados que actualmente gobierna.
Haber trabajado con eficiencia en cualquiera de las 3 anteriores hoy los tendría con certidumbre y opciones de impacto electoral. Extraño que el PRI haya dejado de ser eficiente en lo que por muchos años mejor supo hacer, como lo es el manejo de las sucesiones del poder.
Al día de hoy, parece que la batuta del control de la sucesión dejó de estar en manos del PRI para quedar en manos del INE y el Tribunal Federal, que sesionarán en menos de 15 días para definir el tema, ya con una vía más libre sin la vigencia de la Ley Manolo.
Peor imposible, pero es consecuencia de lo que dejaron de hacer.


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