Sanciones estadounidenses exhibieron entramado financiero y logístico vinculados al tráfico de fentanilo. El esquema habría usado empresas fachada para comprar precursores químicos en Asia y moverlos hacia México y Centroamérica. Especialistas advierten que su participación refleja una mayor especialización dentro de la estructura criminal
Redacción Más
Ciudad de México, 25/04/26 (Más).- Las redes financieras y logísticas de la facción criminal conocida como Los Chapitos han quedado al descubierto tras una nueva serie de sanciones impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, que evidencian el papel clave de mujeres en la operación del tráfico de fentanilo y el lavado de dinero a escala internacional.
De acuerdo con información difundida por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la OFAC sancionó el 23 de abril a 23 personas y entidades vinculadas con esta estructura del Cártel de Sinaloa, señalada por coordinar desde la compra de precursores químicos en Asia hasta su distribución en México y Centroamérica.
Entre los casos más recientes destacan Karina Guadalupe Carrillo Torres y María Viridiana Rugerio Arriaga, identificadas como operadoras en la adquisición de insumos químicos utilizados para la producción de drogas sintéticas.
Ambas controlaban empresas fachada y mantenían vínculos directos con integrantes del grupo criminal.
Las investigaciones también apuntan a un patrón sostenido: mujeres con perfiles públicos aparentemente legales que participan en actividades ilícitas clave.
Ejemplo de ello es Ana Gabriela Rubio Zea, conocida como La Gaby, quien operaba como empresaria ambientalista mientras facilitaba la importación de químicos, o Martha Emilia Conde Uraga, señalada por coordinar la distribución de precursores desde Culiacán.
Otro caso relevante es el de Guadalupe Fernández Valencia, alias La Patrona, considerada una de las principales operadoras financieras del grupo, quien coordinó rutas de tráfico y esquemas de lavado de dinero mediante empresas y transferencias internacionales.
Asimismo, Sheila Paola Urías Vázquez fue identificada como prestanombres en una red empresarial que ocultaba recursos ilícitos a través de negocios inmobiliarios y comerciales.
Las autoridades estadounidenses destacan que estas redes operan mediante estructuras complejas que combinan empresas legales, vínculos familiares y esquemas financieros sofisticados para ocultar el origen de los recursos.
Este modelo permite mantener el flujo de dinero y sustancias ilícitas sin depender directamente de la violencia visible.
Especialistas señalan que, aunque la participación de mujeres en el narcotráfico no es nueva, en el caso de Los Chapitos ha adquirido un nivel de especialización y relevancia estratégica, al encargarse de áreas clave como la logística internacional, la administración de empresas y el manejo financiero del grupo criminal.
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