Ciudad de México, 10/03/26 (Más).- Para miles de familias que buscan a personas desaparecidas en México, las carpetas de investigación se han convertido en el principal instrumento para mantener vivos los casos, aunque con frecuencia son ellas mismas quienes deben insistir ante las autoridades para que no queden en el olvido.
De acuerdo con información publicada por Animal Político, familiares de víctimas de desaparición señalan que las carpetas de investigación suelen estar incompletas, archivadas o con escasos avances, lo que obliga a madres, padres y hermanos a dar seguimiento constante para evitar que los expedientes se estanquen.
Marco Velázquez, quien busca a su sobrino Carlos Eduardo Monroy Velázquez desde hace cuatro años, relata que incluso abrir una carpeta puede convertirse en un proceso complicado. El joven desapareció en un contexto migratorio, por lo que la familia tuvo que iniciar investigaciones tanto en el Estado de México como en Coahuila, donde se supo por última vez de su paradero.
El familiar recuerda que en Piedras Negras debió insistir para que el Ministerio Público iniciara la investigación, ya que el funcionario encargado no se encontraba y otro servidor público se negó inicialmente a abrir el expediente. Además de la distancia geográfica –pues la familia vive en la Ciudad de México–, han enfrentado limitaciones económicas y falta de voluntad institucional.
Velázquez explica que las familias suelen revisar las carpetas al menos una o dos veces al año para verificar avances. “La carpeta viva, ya que tu familiar desaparecido no está, lo representa a él, entonces lo que buscamos es que no vuelva a desaparecer”, afirma, al advertir que si el expediente se pierde o queda archivado, la persona desaparecida enfrenta una segunda desaparición.
En México hay más de 130 mil personas desaparecidas o no localizadas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Sin embargo, no todos los casos cuentan con una carpeta de investigación, debido a que muchas familias no logran presentar la denuncia o enfrentan obstáculos para hacerlo.
La situación cobra relevancia tras las reformas a la Ley General en materia de desaparición aprobadas el año pasado en el Senado, que obligan a los ministerios públicos a abrir una carpeta de investigación en cuanto se presente una denuncia y a integrarla a una Base Nacional de Carpetas de Investigación.
No obstante, colectivos de familiares han advertido que el requisito de contar con una carpeta para que una persona sea considerada oficialmente desaparecida podría excluir a casos donde las denuncias nunca fueron aceptadas o fueron ignoradas por autoridades.
Especialistas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) consideran que la obligación de iniciar una carpeta representa un avance, ya que antes muchas desapariciones quedaban registradas solo como reportes de no localización. La asesora Marcela Flores subraya que estos expedientes son fundamentales porque permiten articular las acciones de búsqueda y coordinar a distintas instituciones.
El proceso, sin embargo, suele ser complejo para las familias. Diana Gutiérrez, quien busca a su madre desde 2016, recuerda que al iniciar el trámite recorrió varias fiscalías del Estado de México sin saber a dónde acudir. “Fue un peregrinar, porque tú no sabes ni siquiera a dónde acudir, con quién acudir”, señala.
La falta de asesoría jurídica, el lenguaje técnico de los documentos y la constante rotación de funcionarios en las fiscalías también dificultan el seguimiento de los casos. Con el tiempo, muchas familias terminan aprendiendo procedimientos legales, forenses y de investigación para impulsar por sí mismas las búsquedas.
El caso de José Andrés, quien busca a su hermana Jazmín del Carmen Méndez Ñeco desaparecida en Reynosa en 2013, refleja esa realidad. Tras años de falta de avances, decidió estudiar criminología y ciencias forenses para apoyar la investigación. Con el tiempo logró reunir cuatro tomos de información que él mismo proporcionó a las autoridades.
Ante estas dificultades, familiares y organizaciones impulsan la iniciativa “Carpetas Vivas”, que busca visibilizar la importancia de estos expedientes como eje de la búsqueda. La propuesta promueve que las carpetas no permanezcan archivadas, sino que se actualicen constantemente con nuevas líneas de investigación y coordinación entre fiscalías, comisiones de búsqueda y servicios forenses.
Para las familias, mantener activas estas investigaciones representa una esperanza. Consideran que solo mediante expedientes bien integrados y con seguimiento permanente será posible acelerar la localización de las personas desaparecidas y garantizar verdad y justicia.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
