Jorge Arturo Estrada García
El séptimo año es el más difícil. Andrés Manuel, opera desde las sombras. Infatigable, ya implementa la sucesión. López Obrador, sigue atento el desarrollo del sexenio de su heredera. Su legado es tóxico, dejó al país inmerso en crisis de inseguridad y económica. México está dividido, con el tejido social roto, y lleno de agravios y rencores.
En la actualidad, solamente, Donald Trump desestabiliza los planes y pactos heredados por el tabasqueño. Aunque, es evidente que podría estar en riesgo su futuro político y personal. Morena está en pugna interna desafiante, en el Palacio Nacional están agobiados con el Factor Trump. Solamente la debilidad opositora les genera buenas noticias.
Asimismo, en la actualidad, el cinismo y el desorden caracterizan a la élite política morenista. Tal vez, demasiado poder y dinero les generan percepciones de impunidad. Impunidad ante la opinión pública y ante la opinión de la presidencia de la república. Es claro, que, de plano les perdieron el respeto a los ciudadanos y a los mensajes que les ha dictado la mandataria desde la mañanera. La desafían sistemáticamente. Siguen considerando a AMLO como el líder del país.
El Palacio Nacional, se percibe agobiado, titubeante y rebasado por la realidad. Así, quedamos en medio de las negociaciones con el presidente Donald Trump, que ha regresado a la Casa Blanca con una estrategia muy agresiva y poco diplomática con nuestro país. Lo que él dicta, se hace. Él exige y luego lo presume.
Es así, que los mensajes, de Trump, respecto a que la delincuencia que domina territorios no cesan. Las amenazas de mayores aranceles y las dificultades en las renegociaciones del Tratado Comercial de América del Norte complican los escenarios.
En este momento, el panorama político es turbio, el morenismo ha dispuesto una reforma electoral que volverá muy complicada la democracia plena y ciudadana. El gobierno quiere controlar el proceso y los resultados.
La reforma judicial y las elecciones del poder judicial destruyeron la autonomía de poderes. Ahora con una nueva ley electoral quieren cancelar las oportunidades de reconstruir la democracia. La oposición se percibe débil y azorada. Los medios formales de comunicación pierden tamaño y fuerza. El Cuarto Poder se diluye en México.
La economía del país dejó de crecer desde el gobierno anterior. El huachicol fiscal enriqueció a morenistas corruptos y perjudicó todavía más a Pemex. La deuda externa se convierte en solución a esas problemáticas.
El presidente Donald Trump no cesa de calificar a México como un lugar peligroso. La muerte del Mencho, Rubén Oseguera, es sólo un paso para terminar con el tráfico de drogas a su país, dijo. Y, exige más acciones.
Trump está decidido y reestructura el mundo, y su relación con Estados Unidos y su comercio. Cuba es asediado. Venezuela está tomado y Maduro está en prisión. El líder de Irán y su cúpula gubernamental, fueron muertos en un ataque con misiles y aviones israelíes y estadounidenses. México es vigilado y supervisado. Nuestro país es estratégico para el proyecto trumpista, básicamente en lo electoral.
El gobierno federal insiste en sus discursos de soberanía en un país en donde dos tercios del territorio son agobiados por la delincuencia organizada. No se permitirá que, Estados Unidos, haga operaciones militares en México. Reitera, en forma cada vez menos convincente.
Los principales personajes políticos de Morena han destacado por vidas lujosas, en un país en el cual más de la mitad de la población es pobre. El rencor siempre ha sido un aditivo, importante, en su proyecto.
Los pobres, fueron el motor que lo convirtió en un líder de masas; y, sin duda, el dinero fue el combustible que mantiene en el poder a la Cuarta Transformación. Así, se sigue alimentando, ese rencor junto a las Becas del Bienestar que llegan a 30 millones de hogares. Con Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, tan activos, vienen cosas interesantes. Veremos
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