Tijuana, Baja California, 27/02/26 (Más).- La atención de autoridades estadounidenses y analistas de seguridad se ha centrado en Tijuana tras la ampliación de cargos por narcoterrorismo contra René Arzate García, “La Rana”, y Alfonso Arzate García, “Aquiles”, identificados como operadores clave del Cártel de Sinaloa en la frontera norte del país.
De acuerdo con Animal Político, los hermanos Arzate no tienen la notoriedad mediática de Joaquín “El Chapo” Guzmán, Ismael “El Mayo” Zambada o del recientemente abatido Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, pero desde hace años controlan una de las plazas más estratégicas para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos: el cruce entre Tijuana y San Diego, donde el fentanilo fluye hacia el norte y el dinero y las armas regresan a México.
El investigador Víctor Manuel Sánchez, especialista en seguridad, explicó al medio que los Arzate asumieron el control de Tijuana como representantes del Cártel de Sinaloa tras la fragmentación del Cártel de Guadalajara en 1989 y la posterior disputa con el grupo de los Arellano Félix. Con el debilitamiento de esa organización y la caída de Teodoro García Cimental, “El Teo”, en 2010, los hermanos pasaron de ser enviados a consolidarse como administradores de la plaza.
Durante los años más violentos, Tijuana figuró entre las ciudades con mayores índices de homicidio. Aunque posteriormente se reportó una disminución, la disputa territorial persiste. Actualmente, distintas colonias son controladas por facciones del Cártel de Sinaloa alineadas con la facción de “El Mayo” Zambada, células del Cártel Jalisco Nueva Generación y remanentes de los Arellano Félix.
Las cifras oficiales citadas por el portal indican que en 2025 Tijuana acumuló más de mil homicidios dolosos y cientos de reportes de desaparición, lo que refleja una violencia persistente ligada a la pugna por el control del corredor fronterizo.
En los últimos meses, además, la fractura interna del Cártel de Sinaloa ha añadido presión a la región. Según los especialistas consultados, los Arzate están alineados con la facción de Los Mayitos, vinculada a la familia de Ismael Zambada, lo que los coloca como aliados estratégicos en la reconfiguración interna del grupo.
La ampliación de cargos por narcoterrorismo por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, junto con la recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que conduzca a su captura, los posiciona como nuevos objetivos prioritarios tras la caída de otros líderes criminales. Analistas señalan que, tras el abatimiento de “El Mencho”, Washington estaría enviando un mensaje claro sobre los siguientes liderazgos en la agenda bilateral de seguridad.
Aunque no figuran con la fama de los grandes capos de décadas anteriores, los hermanos Arzate representan un perfil distinto: operadores territoriales con control estratégico de rutas clave, cuya relevancia radica más en la administración de la plaza que en la exposición pública.
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