Ciudad de México, 05/02/26 (Más).- La presencia de China en el sector espacial de América Latina se ha intensificado de manera constante durante las últimas dos décadas, pasando de acuerdos aislados de cooperación científica a una red estratégica de alianzas satelitales, estaciones terrestres e intercambio de datos que hoy sustentan infraestructura civil clave en varios países de la región.
El análisis fue elaborado por un asistente de investigación del Instituto Jack D. Gordon de Políticas Públicas de la Universidad Internacional de Florida, que advierte sobre los beneficios y riesgos que implica esta creciente cooperación espacial con Beijing para la soberanía y la alineación geopolítica latinoamericana.
En el centro de la estrategia china se encuentra el Sistema de Navegación por Satélite BeiDou, alternativa al GPS estadounidense y al Galileo europeo, que alcanzó plena capacidad operativa en 2020.
Este sistema ofrece servicios de navegación, posicionamiento y cronometraje con aplicaciones civiles como la agricultura de precisión y la logística, pero también cuenta con funciones de comunicación y señales cifradas integradas a los sistemas civiles, comerciales y militares de China, lo que refuerza su carácter de doble uso.
Para los gobiernos latinoamericanos, BeiDou representa una opción atractiva para diversificar fuentes tecnológicas y reducir la dependencia de infraestructura occidental, especialmente ante riesgos de presiones políticas o restricciones de servicio.
China ha promovido el sistema como una plataforma orientada al desarrollo, acompañada de financiamiento, capacitación y transferencia tecnológica, aunque el análisis subraya que no se trata de una herramienta neutral, sino de un componente estratégico vinculado a los objetivos industriales y de seguridad nacional chinos.
América Latina se ha convertido en un espacio clave para probar este modelo. Argentina alberga la estación espacial de Neuquén, operada por una entidad estatal china bajo un acuerdo de largo plazo con limitada supervisión local; Brasil mantiene desde hace décadas el programa CBERS de satélites de observación terrestre; mientras que Venezuela, Bolivia y otros países han firmado acuerdos para telecomunicaciones, teledetección e integración de BeiDou.
Estos proyectos ofrecen datos valiosos para el monitoreo ambiental, la gestión de desastres y la planeación de infraestructura.
No obstante, el estudio advierte que los beneficios conviven con riesgos estratégicos. La infraestructura espacial puede apoyar funciones civiles, pero también fortalecer capacidades de inteligencia y uso militar, lo que podría integrar a la región en la arquitectura espacial de defensa china sin pleno control de los países anfitriones.
A ello se suma la dependencia tecnológica derivada del control chino sobre el mantenimiento, el software y la gestión de datos.
El análisis concluye que la falta de marcos regulatorios regionales sólidos y de transparencia en los acuerdos amplifica las asimetrías con un socio tecnológicamente avanzado.
Las decisiones que hoy se tomen sobre cooperación espacial, adopción de BeiDou y manejo de datos definirán la autonomía y la alineación geopolítica de América Latina en las próximas décadas.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
