Por Marco Campos Mena
“Porque los demás creen que saben es que sé que no saben y por tanto creo que sé algo y solo sé que no se nada”
Sócrates jamás se imaginó que la militancia morenista llegaría a redefinir su criterio sobre el conocimiento y que harían su credo basándose en la legendaria frase que ha transcendido los siglos. Ahora solo escuchamos: “Yo no sabía nada”
Las complicidades son a todas luces evidentes, las excusas no son ni remotamente creíbles, y los dichos mañaneros, epitafios del legado obradorista.
“Todo acto de corrupción tiene el visto bueno del presidente”.
Andrés Manuel López Obrador.
¿Cómo puede defenderse la 4T cuando su principal personaje fue quien los enterró al mencionar tan acertadas palabras? Las complicidades de las que tanto hablaron y criticaron de gobiernos anteriores están palideciendo al ver las que están dándose en este nuevo régimen.
Segalmex fue para López Obrador lo que la barda a Calderón o la estafa maestra a Peña Nieto y el Toallas Gate para Fox. Pero potenciado por las cantidades tan altas de dinero que desviaron y que dejan sin efecto la famosa frase “pero el PRI robó más” ¿ahora cómo lo justifican?
Pero no acaba con Segalmex, que fue solo un acontecimiento menor comparado con otros escándalos del gobierno anterior.
Tenemos también el pago de todos los proveedores y contratistas del NAIM para poder cancelarlo y la refacturación de materiales para el AIFA; ¿qué pasó con todos los árboles talados para el Tren Maya? Son árboles de madera de alta calidad que en el mercado internacional se venden por cifras que alcanzan los 5,000 dólares por tronco, y fueron millones, ¿y qué decir de la refinería que con todo y el sobreprecio no está trabajando al nivel mínimo operativo para justificarse como inversión viable?
Pero a todo esto llega el macroescándalo de delincuencia organizada que sucedía justo debajo de sus narices, con alguien con quien se tomaban fotos a mucha honra y tan cercano como “el más cercano” a López Obrador.
La Barredora está barriendo con el (muy cuestionable) legado de López Obrador desde que Adán Augusto no ha logrado liberarse de la complicidad evidente que tiene con quien fue su secretario de seguridad y que lo fue por dos mandatos.
Las pruebas siguen apareciendo y con ellas cae la confianza y sube la percepción de corrupción, lo cual opaca los avances que ha tenido a duras penas el gobierno de Sheinbaum.
¿Qué ganan defendiendo a capa y a espada a Adán Augusto?, ¿qué les sabe que puede comprometerlos si no lo defienden?
Cada que hablan para justificar con argumentos, por demás, débiles, quedan peor, porque son muy buenos para acusar, incluso llevando cajas vacías para hacer el circo, señalan desde el púlpito mañanero, descalifican y hasta demandan a quien se atreve a cuestionarlos, pero cuando el mal queda evidenciado dentro de su movimiento, se limitan a decir que “no sabían nada” y creen que con eso están a salvo.
Ahora están atrapados entre dos posturas igualmente dañinas, ya que por un lado, admiten que hay vínculos con la delincuencia organizada y, por otro, quedan como unos ineptos a quienes pueden burlar y cometer todo tipo de atropellos sin que se den cuenta.
¿Cómo es que siempre veían como había corrupción en los gobiernos anteriores sin ser el gobierno?, ¿cómo es que no ven que los mismos que tienen trabajando y de manera muy cercana están cometiendo delitos? Y lo que es peor, no lo ven ahora que tienen todo el poder del Estado… “no saben nada”
El mantra de “un compló” en su contra con estrategias dignas de la mente más retorcida de Maquiavelo, con un nivel de alucinaciones y tendencias conspiranoicas, es el tema de todos los días, pero resulta irrisorio que aquellos a quienes les llaman derrotados tengan más poder e influencia que ellos que están en el poder y con todos los recursos a su alcance.
No podemos siquiera imaginar cuál es la percepción externa sobre toda la corrupción que hay en nuestro país, pero podemos ver algunos noticieros en los que han hecho burla una y otra vez de como el movimiento está cayendo en un ciclo de autodestrucción por sus inconsistencias.
Lo que es seguro es que seguiremos viendo cómo Morena sigue implosionando por tantas mentiras que no pueden sostener y los conflictos internos entre las tribus que tratan de tener el poder máximo dentro del partido.
Ya alcanzaron el nivel de “pusieron amparos para desprestigiarnos” cosa que cualquier abogado puede desmentir sin tener mucho conocimiento para ello, pero entre líneas se puede leer un “continuidad con ruptura” ¿qué nos espera ahora?
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