Por Marco Campos Mena
Comienza el mes patrio y muchos se preparan para sacar el orgullo de ser mexicano que en algunas ocasiones dura guardado 11 meses… las banderas decorativas se venden al por mayor en cada esquina y fuera de los supermercados, y, no falta también quien pregona a todo pulmón sentirse orgullo del país que tanto critica y del que le gustaría irse para vivir en un lugar mejor (esto último, totalmente válido).
Festejamos un mes en el que recordamos la historia a como nos la contaron y no como realmente fue; le damos títulos de padres de la patria a quienes querían solamente cambiar al virrey y seguían jurando lealtad a la corona española, y, recordamos el valor que tuvieron los primeros insurgentes para cambiar al gobierno ante el descontento que se vivía, mismo que los ciudadanos de hoy en día no demostramos como se debería ante los grandes actos dictatoriales y de corrupción que tanto nos afectan.
Lo anterior es lo intangible, aquello que no se nos puede arrebatar, vender o clonar por las grandes corporaciones internacionales, pero, ¿qué pasa con todo lo demás?, ¿dónde están los ilustres mexicanos que están dispuestos a cambiar el mundo?
Es una realidad ineludible que todo lo que compramos en estos días, por más patrio que parezca, está hecho en China, ¡hasta las banderas!
Los empresarios mexicanos que distribuyen mucha de la mercancía de orgullo mexicano no la compran a productores nacionales por los costos que representan una merma en sus ganancias, y ¿cómo culparlos si la mayoría de los que van a comprar un distintivo no cuentan con suficientes recursos para pagar la manufactura nacional con todos los gastos que tienen que afrontar?
Venimos de un agosto que dejó a muchas familias en la lona con la lista de útiles escolares e inscripciones… un fenómeno que, aunque no es nuevo, si representa un reto financiero mayor porque muchos padres de familia aspiran a una mejor educación que lo que una escuela pública con el formato de la 4T puede ofrecer… y esto es precisamente lo que hace que muchos apuesten a comprar en todo tipo de útiles al menor costo posible. Toc, toc… entran triunfantes los proveedores chinos que lograron traer productos a un costo asequible para muchas familias.
Tampoco se trata de ver como héroes a los comerciantes chinos que logran lo que los mexicanos no, sino de ver en que estamos fallando y comenzar a tomar cartas en el asunto y ver cómo los empresarios mexicanos pueden solventar los problemas de nuestro país.
Para nuestra desgracia, detrás del discurso oficialista, existe un discurso más fuerte por parte de los miembros de la 4T que busca desacreditar y convertir en enemigo a todo aquel que busque emprender y ser empresario, un discurso que se centra en hacernos ver como enemigos al mismo empresario mexicano que busca progresar y hacer crecer a nuestro país.
Crear estos sentimientos de resentimiento no colaboran al fin que tenemos en mente, por el contrario, nos debilitan como país e inexorablemente llegaremos al punto en el que mucha gente va a preferir compara en una cadena multinacional a comprar a comerciantes mexicanos.
Nuestro trabajo es comenzar a satisfacer las necesidades de los clientes ofreciendo calidad a un precio razonable para que todos puedan pagarlo, y claro, existen niveles de calidad, no necesariamente tenemos que irnos a hacer calidad máxima desde un principio.
Necesitamos fortalecer nuestro sistema educativo, ir en contra de lo que se está haciendo actualmente: necesitamos más días de clases, programas más enfocados a desarrollar la creatividad, el ingenio y explotar las fortalezas de cada uno de los niños para que sean futuros emprendedores o inventores.
Desde luego, también necesitamos desarrollar nuevos esquemas para fomentar el emprendimiento y facilitarlo, otorgar créditos, estímulos, educar para enseñar a emprender y darles valor en vez de temor a que nos haga hacienda una auditoría. ¿Cómo esperamos crecer si estas son las áreas que más se atacan desde el oficialismo?
Hay que estar preparados para la llegada de la temporada de más ventas, el último trimestre del año que se caracteriza por los ambientes festivos y el dinamismo económico.
Pensemos, ¿a qué negocios mexicanos puedo recurrir para hacer mis compras? Y, desde la perspectiva de los negocios, ¿qué puedo hacer para ofrecer algo mejor a mis clientes sin hacer grandes aumentos en los precios?
Mucho se dice sobre la falta de propuestas de los negocios mexicanos, pero es precisamente el que lo digan lo que nos da la pauta para trabajar en ello desde ya, así que hagamos las cosas diferentes, mejores y ya, que el futuro está al alcance de esta primera decisión.
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