Fue declarada de manera oficial la hambruna en Ciudad de Gaza, afectando a más de medio millón de personas y marcando la primera vez que esta categoría se aplica fuera de África. La ONU responsabiliza al bloqueo israelí de haber provocado una crisis alimentaria deliberada, lo que podría constituir un crimen de guerra
Redacción Más
La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), sistema internacional respaldado por Naciones Unidas, declaró el viernes oficialmente la hambruna en Ciudad de Gaza y en el resto de municipios y campos de refugiados de la Gobernación de Gaza.
Según información publicada por El País, esta es la primera vez que se declara una hambruna fuera del continente africano desde la creación del sistema en 2004. Anteriormente, solo se había emitido esta categoría en Somalia (2011), Sudán del Sur (2017) y Sudán (2024).
El nuevo informe de la CIF confirma que 514,000 personas, cerca de una cuarta parte de los habitantes de la Franja de Gaza, están en situación de hambruna. La cifra podría aumentar hasta 641,000 para finales de septiembre si no se implementa un alto el fuego inmediato.
La calificación se basa en tres criterios principales: cuando al menos el 20% de los hogares sufre carencias alimentarias extremas, el 30% de los niños padecen desnutrición aguda, y la tasa de mortalidad supera los dos adultos o 4 niños por cada 10,000 habitantes al día. Para declarar una hambruna, basta con que se cumplan dos de estos criterios.
El vicesecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, afirmó que se trata de una hambruna a pocos cientos de metros de la comida, en una tierra fértil, y sostuvo que es una hambruna promovida abiertamente por algunos líderes israelíes como arma de guerra.

Jeremy Laurence, portavoz de Derechos Humanos de la ONU, advirtió que las muertes por el uso del hambre como arma podrían constituir un crimen de guerra por homicidio intencional.
El Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás, ha reportado al menos 273 muertes relacionadas con la hambruna desde octubre de 2023. De ese total, 112 eran niños.
António Guterres, secretario general de la ONU, afirmó en la red social X que es un desastre provocado por el hombre, una acusación moral y fracaso de la humanidad en sí misma. Agregó que Israel, como potencia ocupante, está obligada por el derecho internacional a garantizar el acceso de la población a alimentos y medicinas.
La declaración de hambruna se produce a las puertas de una nueva ofensiva militar de Israel contra Ciudad de Gaza, donde se encuentra actualmente concentrado un millón de personas desplazadas. Organizaciones humanitarias han alertado que cualquier operación militar en esa zona podría agravar exponencialmente la situación humanitaria. A pesar de ello, Israel ha instruido a autoridades sanitarias y trabajadores humanitarios a abandonar la ciudad y dirigirse hacia el sur.
En paralelo a la declaración de la CIF, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció que las máximas autoridades del país aprobaron un plan militar para ocupar completamente Ciudad de Gaza. En sus redes sociales, Katz advirtió: “Las puertas del infierno se abrirán pronto sobre los asesinos y violadores de Hamás en Gaza”. Añadió que si Hamás no acepta las condiciones de Israel, la ciudad “se convertirá en Rafah o Beit Hanoun”, en referencia a los niveles de destrucción alcanzados en esas zonas tras anteriores ofensivas.
Katz detalló que los planes israelíes contemplan mucho fuego, evacuación de residentes y maniobras. Mientras tanto, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha rechazado el informe de la CIF, calificándolo como una mentira descarada. Según un comunicado de su oficina: “Israel no tiene una política de hambruna. Israel tiene una política para prevenirla”. Acusó al sistema internacional de ser parte de una campaña de la hambruna orquestada por Hamás.
En contraste, una investigación publicada por la agencia estadounidense USAID y por medios como The Guardian, reveló que no existe evidencia de un desvío sistemático de ayuda por parte de Hamás, como argumenta Israel. Además, documentos clasificados de la inteligencia militar israelí, fechados el 19 de mayo, indican que el 83% de las víctimas causadas por la metralla israelí son civiles. En esa fecha, Israel calculaba la muerte de 8,900 combatientes de Hamás o la Yihad Islámica, mientras que el Ministerio de Sanidad de Gaza contabilizaba 52,982 muertes totales.

En las últimas horas, medios árabes han reportado un ataque en una zona de tiendas de campaña en Ciudad de Gaza que dejó al menos cinco víctimas de una misma familia. Las imágenes posteriores mostraron a equipos de rescate levantando los cuerpos, entre ellos el de un menor calcinado. En total, se reportaron al menos 30 muertes en el último día, 25 de ellas en Ciudad de Gaza.
El jueves por la noche, Netanyahu sorprendió con una declaración en la que aseguró haber dado instrucciones para retomar las negociaciones destinadas a liberar a los cautivos en manos de Hamás. Esta afirmación constituyó la primera referencia oficial del gobierno israelí a un posible alto el fuego desde que Hamás aceptó una propuesta de tregua, que Israel aún no ha valorado públicamente.
Sin embargo, Netanyahu reiteró que la ofensiva continuará hasta que Hamás acepte los términos de Israel. Estos incluyen el desarme de la milicia, la desmilitarización total del enclave, la liberación de los cautivos, el control de seguridad israelí sobre la Franja y la instalación de una administración civil ajena tanto a Hamás como a la Autoridad Palestina.
La investigación de la CIF concluye con una advertencia clara: si no se produce un cambio inmediato en la situación sobre el terreno, la hambruna podría extenderse en las próximas semanas hacia zonas del centro y sur del enclave, como Deir el Balah y Jan Yunis. Las condiciones actuales, sumadas a los desplazamientos forzados y el colapso de los sistemas de asistencia, podrían elevar aún más la cifra de víctimas.
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