El Paso, Texas, 22/08/25 (Más).- En la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, cientos de personas se manifestaron en contra del nuevo centro de detención de inmigrantes Camp East Montana, construido en terrenos de la base militar de Fort Bliss, a menos de 15 minutos del centro urbano.
Las protestas han sido constantes desde la llegada de los primeros internos a mediados de agosto, en rechazo a lo que organizaciones defensoras de derechos humanos y activistas locales describen como condiciones precarias y trato inhumano hacia los migrantes.
El centro, informalmente conocido como Lone Star Lockup, fue diseñado con una capacidad inicial para mil personas, aunque se proyecta que albergará hasta 5 mil internos, lo que lo convertiría en el mayor centro de detención migratorio en la historia de Estados Unidos. Para ello, el Departamento de Defensa aprobó una inversión de aproximadamente mil 200 millones de dólares para su ampliación durante los próximos dos años.
Las protestas se han concentrado en los alrededores del complejo, una instalación compuesta por tiendas de campaña al aire libre ubicadas en una región desértica que ha experimentado una ola de calor desde inicios de agosto, con temperaturas sostenidas por encima de los 40 grados Celsius. Las principales denuncias han sido por la exposición de los internos a condiciones climáticas extremas, deficiencias en el suministro de agua y comida, y una atención médica considerada insuficiente.
De acuerdo con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el centro contará eventualmente con servicios médicos, áreas recreativas y bibliotecas. Sin embargo, representantes de organizaciones locales sostienen que la realidad actual es distinta. Melissa López, directora de Estrella del Paso, denunció que no se está garantizando el acceso legal adecuado.
“Ayer se nos dijo una cosa, hoy a la congresista le dijeron otra. Esa contradicción es peligrosa y seguiremos exigiendo que se garantice el acceso a representación legal”, afirmó en una conferencia de prensa reciente.
Jovanny Sebastián Hernández, integrante del New Mexico Dream Team, criticó la magnitud de la inversión pública asignada al centro. “La apertura de este campo de concentración viola nuestros valores compartidos. Ese dinero podría usarse en salud, educación y vivienda, no en detención masiva”, señaló. También relató testimonios de internos que han sufrido pérdida de peso, falta de atención médica y escasez de ropa y calzado.
La abogada Becca Sheff, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), cuestionó los objetivos de la iniciativa. “Cada cama no es un número, es una persona que vino buscando dignidad y seguridad. La historia nos ha enseñado lo que pasa cuando dejamos que el miedo dicte la política. No podemos repetir esos horrores”, declaró, al tiempo que narró el caso de un inmigrante venezolano que fue encontrado inconsciente tras no recibir atención médica y a quien se le negó el acceso a sus representantes legales.

El uso de instalaciones militares para la detención masiva de migrantes ha reavivado temores entre activistas y figuras políticas progresistas. Fort Bliss tiene un historial de alojar civiles en contextos de emergencia, como durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se detuvo a personas consideradas “extranjeros enemigos”, y en años recientes, albergó a menores migrantes no acompañados durante la administración de Donald Trump, así como a refugiados afganos en 2021.
Organizaciones como ACLU y Human Rights Watch han advertido que la reutilización de bases militares con fines migratorios complica la supervisión civil y limita la transparencia. Esta preocupación fue también señalada por la comisionada del condado de El Paso, Jackie Butler, quien presentó una resolución este mes denunciando que el contrato multimillonario fue otorgado sin consulta pública a una firma sin experiencia en detención civil, Acquisition Logistics LLC. Además, Butler alertó sobre el impacto del centro en la infraestructura y los servicios públicos de la región.
La congresista Verónica Escobar, representante demócrata por El Paso, visitó las instalaciones esta semana y expresó su rechazo al uso de recursos federales para este tipo de proyectos. “¿Cuánto bien haría ese dinero si se destinara a guarderías, salud o educación preescolar?”, cuestionó. Por el contrario, el senador republicano John Cornyn defendió el centro tras recorrerlo, calificándolo como una mejora frente a las condiciones existentes en otras prisiones migratorias. Sostuvo que la instalación permitirá reducir el hacinamiento y acelerar el procesamiento de casos.
La administración de Donald Trump ha reiterado su objetivo de ampliar la capacidad de detención migratoria, en un contexto donde el número de personas en espera de deportación ha superado los 60 mil detenidos, frente a las 40 mil camas disponibles oficialmente para el ICE. Como parte de esta expansión, se han reabierto antiguas instalaciones y construido nuevas cárceles migratorias, incluyendo una recientemente levantada en los Everglades, Florida, conocida como Alligator Alcatraz. De continuar con su desarrollo, el centro Camp East Montana de Fort Bliss superaría en tamaño y capacidad a todas las demás instalaciones en operación.
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