Ciudad de México. Agosto 14.- En un operativo de conservación de la vida marina, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) liberó un total de 32 tortugas marinas en las costas de Veracruz y Boca del Río, como parte de la temporada de anidación y de las acciones permanentes para resguardar la biodiversidad marina de la región. La actividad se realizó en coordinación con el Aquarium del Puerto de Veracruz y el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV).
De acuerdo con Infobae México, una de las liberaciones más relevantes fue la de una cría de tortuga carey (Eretmochelys imbricata), especie en peligro crítico de extinción. El ejemplar fue hallado en las playas de Villa del Mar, en el municipio de Veracruz, y entregado voluntariamente al Aquarium por ciudadanos. Tras una revisión veterinaria que confirmó su buen estado de salud, la tortuga fue liberada en una zona segura dentro de la poligonal del PNSAV.
La tortuga carey está enlistada en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría de “protección especial” y enfrenta graves amenazas como la pérdida de hábitat y la caza ilegal. Reconocida por el patrón único de su caparazón, esta especie marina puede alcanzar hasta un metro de longitud y habita en aguas claras y poco profundas, cercanas a costas rocosas y arrecifes coralinos. Su distribución abarca zonas tropicales de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. En América, su presencia se extiende desde Baja California hasta el suroeste de Perú, y en el Atlántico, desde el noreste de Estados Unidos hasta el sureste de Brasil.
Otro evento destacado de la jornada fue la liberación de 31 crías de tortuga lora (Lepidochelys kempii), provenientes de un nido localizado en playas de Boca del Río. Los huevos fueron cuidadosamente trasladados a una zona de incubación del PNSAV, donde eclosionaron de forma exitosa antes de ser liberados. Este proceso controlado garantiza mayores probabilidades de supervivencia en su hábitat natural.
A pesar de su amplia distribución, la tortuga carey raramente se encuentra en grandes concentraciones y tiende a ser una especie solitaria. Las principales amenazas a su supervivencia provienen de actividades humanas: el consumo de sus huevos, erróneamente considerados afrodisíacos; la caza de su carne, apreciada por su sabor; y el comercio ilegal de sus placas de caparazón para la elaboración de artesanías. Estas prácticas han provocado una disminución drástica de su población, por lo que la especie figura en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES), que prohíbe su comercio internacional, y está clasificada como “En Peligro Crítico” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
México mantiene desde 1990 el Programa para la Protección y Conservación de la Tortuga Marina, que cuenta con tres centros operativos ubicados en los puertos de Sisal, Telchac Puerto y Dzilam de Bravo. Este programa busca salvaguardar no solo a la tortuga carey, sino también a otras especies que anidan en playas mexicanas, como la tortuga lora, cuya recuperación depende en gran medida de la protección de sus nidos y el resguardo de sus crías.
Con acciones como la liberación de estas 32 tortugas, autoridades y organizaciones reafirman su compromiso con la preservación de la vida marina, en un contexto donde la participación ciudadana resulta clave para garantizar que estas especies puedan seguir habitando los mares mexicanos.
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