México, 08/07/2025 (Más). – Puede resolver ecuaciones complejas, ayudarte con una entrevista de trabajo e incluso ofrecer respuestas empáticas como si fuera terapeuta. La inteligencia artificial (IA) avanza a un ritmo acelerado, transformando la manera en que estudiamos, trabajamos y nos relacionamos con el conocimiento. Sin embargo, ante el creciente uso de esta tecnología, expertos como Sasha Luccioni, científica en informática y especialista en IA de código abierto, advierten que es urgente hacer una pausa y reflexionar.
“La IA es un amplificador de lo mejor y lo peor de la humanidad”, señala Luccioni. Y para asegurarnos de que no perdamos el control sobre ella, propone cuatro preguntas clave que toda persona debería hacerse antes de utilizar estas herramientas.
1. ¿Estoy usando la herramienta correcta para lo que necesito?
No todas las IA son iguales ni sirven para lo mismo. ChatGPT, Google Gemini, Copilot, Claude o Perplexity pueden parecer similares, pero tienen funciones específicas que conviene conocer antes de confiarles una tarea.
Hay modelos entrenados para responder preguntas científicas, otros enfocados en el análisis de textos religiosos o incluso en ayudarte a mejorar tu receta de pan. Elegir la IA adecuada para cada caso puede marcar la diferencia entre una solución efectiva o una respuesta inexacta. “No siempre lo más popular es lo más útil”, advierte Luccioni.
2. ¿Puedo confiar en la respuesta que obtengo?
Las herramientas de inteligencia artificial pueden ofrecer respuestas con gran seguridad, pero no por eso son correctas. “Muchas veces los modelos inventan cosas simplemente porque suenan verosímiles”, alerta la experta. Y esto puede ser grave si se usa para trabajos escolares, decisiones profesionales o diagnósticos médicos.
La recomendación es simple pero crucial: revisar, contrastar y pensar críticamente. La IA no sustituye el juicio humano ni el conocimiento verificado.
3. ¿Qué información estoy entregando?
Cargar una foto, una pregunta personal o incluso un texto aparentemente inofensivo puede tener implicaciones más grandes de lo que imaginamos. La IA aprende de los datos que recibe, y aunque algunas plataformas prometen proteger la privacidad, no todas lo hacen.
Luccioni recuerda el caso de la IA de Meta, que mostraba públicamente algunas consultas personales de los usuarios. Por eso sugiere: “Si el dato es sensible, privado o te avergonzaría verlo publicado, no lo compartas”. Antes de usar una herramienta de IA, es fundamental leer sus políticas de privacidad.
4. ¿Realmente necesito usar IA para esto?
No todo requiere una solución automatizada. La IA consume enormes cantidades de energía y recursos, desde electricidad hasta agua para enfriar los centros de datos. También nos acostumbra a depender de ella para tareas que podríamos resolver con nuestra propia mente o con ayuda de otras personas.
“La IA no puede decidir lo que es bueno o malo, ni tomar decisiones éticas por nosotros”, recuerda Luccioni. Usarla sin pensar puede llevarnos a renunciar a lo que nos define como seres humanos: la creatividad, el pensamiento crítico y la conexión con otros.
La inteligencia artificial seguirá avanzando y acompañándonos en múltiples aspectos de la vida cotidiana. Pero como toda herramienta poderosa, su uso requiere responsabilidad. Antes de dejar que una máquina resuelva algo por ti, pregúntate: ¿es la herramienta correcta?, ¿puedo confiar en lo que me dice?, ¿estoy cuidando mis datos?, ¿realmente la necesito?
La respuesta a estas preguntas puede ser la clave para usar la IA sin perder el control… ni a nosotros mismos.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
