Basilea, 30/06/25 (Más).- La economía global atraviesa un periodo de elevada incertidumbre, provocado por fricciones comerciales recientes y transformaciones en la política económica internacional, lo cual podría exponer vulnerabilidades estructurales en el sistema financiero, advirtió Agustín Carstens, director general saliente del Banco de Pagos Internacionales (BPI), organismo que el fin de semana publicó su Informe Anual 2025.
Carstens concluyó este 30 de junio su mandato al frente del BPI. Durante la presentación del informe, subrayó que el panorama económico global, que a comienzos del año parecía encaminarse hacia un aterrizaje suave, se ha deteriorado significativamente a raíz de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos. “El entorno internacional ha cambiado drásticamente en el segundo trimestre del año. Las tensiones comerciales están alterando expectativas y desestabilizando mercados”, señaló.
El informe del BPI documentó que tras los anuncios arancelarios del gobierno estadounidense –los más altos en décadas– los mercados financieros globales registraron una volatilidad semejante a la observada durante la pandemia de covid-19. Se observaron caídas en las bolsas, ampliación de diferenciales de crédito y una depreciación del dólar a pesar del aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro, lo cual fue calificado como un comportamiento inusual.
A pesar de una ligera recuperación de los mercados bursátiles tras una tregua comercial temporal, el informe indicó que la incertidumbre sigue presente, especialmente en los mercados de bonos y divisas. Como resultado de este entorno, el pronóstico de crecimiento económico global para 2025 fue revisado a la baja en 0.25 puntos porcentuales, ubicándose en 2.7%. Las economías de Estados Unidos, México y Canadá sufrieron un ajuste de un punto porcentual a la baja en sus perspectivas de crecimiento.
En relación con la inflación, el informe describió un comportamiento dispar. Se anticipa un aumento en Estados Unidos debido a los nuevos aranceles, mientras que en otras economías no se esperan cambios significativos. No obstante, el BPI consideró que este repunte inflacionario podría revertirse en 2026 si la actividad económica se desacelera con mayor fuerza.
Frente a este panorama, algunos bancos centrales optaron por detener los recortes en sus tasas de interés, esperando mayor claridad sobre el impacto de las políticas comerciales en los precios. En contraste, otros redujeron tasas en un intento por mitigar el debilitamiento del crecimiento económico. Carstens indicó que “la política monetaria debe actuar con cautela para evitar que aumentos transitorios de precios se conviertan en presiones inflacionarias persistentes”.
En su análisis, Carstens cuestionó la eficacia de los aranceles como herramienta de política económica. Recordó que históricamente no han logrado corregir desequilibrios comerciales ni proteger de forma duradera las industrias nacionales. Advirtió que su uso puede derivar en consecuencias contraproducentes, como menor crecimiento económico y una inflación más elevada.
El informe concluyó que el sistema económico internacional está entrando en una fase de transformación que requiere flexibilidad y coordinación entre las autoridades económicas. También advirtió que la confianza en las instituciones se encuentra en niveles frágiles, lo cual incrementa los desafíos para los formuladores de políticas.
Con la salida de Carstens, el economista español Pablo Hernández de Cos, quien previamente se desempeñó como gobernador del Banco de España, asumirá la dirección general del BPI. El cambio en la dirección ocurre en un contexto de creciente complejidad económica internacional.
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