Por Rubén Aguilar
El pasado 3 de junio la Conferencia del Episcopado Mexicano expresó su desacuerdo con la reforma del Poder Judicial y la elección del 1 de junio, tras calificarlas como un proceso acelerado que no fue consensuado con la sociedad, con inconsistencias y confusiones que provocan inquietud y desaliento entre la población.
El pasado tres de junio, los obispos reunidos en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dieron a conocer el comunicado “En la justicia y la verdad, encontramos la paz”, donde hacen pública su postura ante la reforma del Poder Judicial y la elección del pasado primero de junio.
En el texto, que está firmado por el presidente de la CEM, Ramón Castro Casto, y su secretario general, Héctor M Pérez Villarreal, se dice “que una mejora del sistema de impartición de justicia es deseada por todos. Sin embargo, junto a muchos ciudadanos vimos con preocupación la aprobación de la reforma judicial y la aplicación de esta para elegir ministros, magistrados y jueces puesto que hubo evidentes inconsistencias y confusiones, fruto de un proceso acelerado y no consensuado que provocó inquietud y desaliento”.
Los obispos, como lo han hecho otros sectores de la sociedad, muestran su desacuerdo con la manera que se ha realizado la reforma del Poder Judicial, que califican como un proceso acelerado que no fue consensuado con la sociedad, lo que provoca inquietud y desaliento, y también que el mismo tiene inconsistencias y confusiones. Esta es la posición oficial de quienes integran la CEM, que es un órgano colegiado.
Y sobre la jornada electoral, que “la decisión del 87 % de los mexicanos electores de no participar en las votaciones del 01 de junio refleja tal vez este desaliento; es un mensaje que en un ejercicio democrático no se puede pasar por alto y que los actores políticos tendrán que ponderar con madurez, inclusión y visión política, para corregir lo que sea necesario”. Los obispos ven en la abstención de los electores un claro mensaje, de corte democrático, al actual gobierno.
Afirman que “más allá de la decisión personal de quienes acudieron a votar y de aquellos que optaron por abstenerse, así como la opinión sobre el proceso mismo, hoy es tiempo de construir caminos de encuentro, reconciliación y paz que renueven nuestra esperanza, tal como nos ha exhortado el Papa León XIV”.
Y añaden “para que esto sea posible requerimos un sistema de justicia cualificado y autónomo. Hacemos votos para que quienes fueron elegidos asuman con honestidad, profesionalismo, independencia y amor a México su delicada misión de impartir justicia aplicando la ley imparcialmente”.
Los obispos señalan la necesidad de que el Poder Judicial sea autónomo, y quienes ejercen la justicia profesionales, independientes, autónomos y honestos. Estos son buenos deseos de los obispos
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