Saltillo, 21/05/25 (Más).- La propuesta de gravar con un 5% las remesas enviadas desde Estados Unidos a México podría representar una pérdida anual superior a mil 500 millones de dólares para el país, de los cuales 22.8 millones corresponderían a Coahuila, según estimaciones de BBVA México. Esta entidad se ubicaría entre las 20 más afectadas por el impacto de la medida promovida por el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes estadounidense.
El análisis financiero señala que la propuesta, integrada en el presupuesto fiscal 2026 impulsado por la administración de Donald Trump, contempla que las empresas remesadoras recauden el impuesto en el momento de realizar la operación, afectando directamente a los migrantes que envían dinero a sus familias en México.
A nivel nacional, los estados más perjudicados serían Michoacán, Guerrero y Oaxaca, donde el volumen de remesas representa una proporción considerable del ingreso familiar. En el caso de Coahuila, los 22.8 millones de dólares que dejarían de recibirse anualmente reflejan el papel clave que las remesas juegan en el sustento de miles de hogares.
BBVA advierte que la carga fiscal recaería sobre todo en migrantes mexicanos no documentados, quienes componen un alto porcentaje de los emisores de remesas. Se estima que 4.1 millones de connacionales en esa situación serían impactados, sin posibilidad de exención.
“El gravamen, de aplicarse, podría incentivar el uso de mecanismos informales o ilegales para enviar dinero”, señala el estudio del banco. Esto no solo reduciría el flujo formal de recursos hacia el país, sino que incrementaría los riesgos financieros y de seguridad, tanto para quienes envían como para quienes reciben los fondos.
El posible efecto multiplicador sobre las economías locales ha encendido alertas. En Coahuila, funcionarios y analistas coinciden en que una disminución en las remesas podría afectar la demanda interna, reducir el consumo de bienes y servicios y debilitar el tejido económico de comunidades que dependen de estos ingresos.
En respuesta a la iniciativa, Larry Rubin, presidente de la American Society México, restó importancia a la posibilidad de que el Congreso de Estados Unidos apruebe la medida. “Creemos que no hay nada de qué preocuparse; los casi 70 mil millones de dólares en remesas deben estar libres de gravámenes”, afirmó.
Rubin también destacó la existencia de acuerdos bilaterales que previenen la doble tributación, lo que, según él, impediría que esta medida prospere en el plano legislativo.No obstante, autoridades estatales y economistas han expresado su preocupación por el riesgo latente que esta propuesta representa. La dependencia de las remesas en muchas regiones de México convierte cualquier modificación en su flujo en un asunto de alta sensibilidad social y económica.
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