Mérida, Yucatán 16/04/2025 (Más).- Un grupo de mujeres se ha convertido en las guardianas más feroces de la costa de Celestún, en Yucatán, al integrarse formalmente a las tareas de vigilancia del refugio pesquero local, con el objetivo de combatir la pesca furtiva. Según reportó el portal Animal Político, esta participación femenina representa un cambio significativo en las labores comunitarias de conservación, las cuales habían sido desempeñadas exclusivamente por hombres hasta hace poco.
Las integrantes del grupo realizan alrededor de cuatro recorridos al mes, durante los cuales documentan datos como coordenadas, matrículas y motores de las embarcaciones que se localizan en las zonas de resguardo. También verifican el cumplimiento de normas sobre artes de pesca y tamaño mínimo de las especies permitidas.
Reina Dzul, habitante de Celestún e integrante del equipo de vigilancia, señaló que proviene de una familia dedicada a la pesca y que decidió sumarse a los talleres de educación ambiental desde que fue decretado el refugio. Posteriormente, empezó a participar en los recorridos. “Nos ha resultado bastante bien. A veces hay quienes se nos ponen (pescadores furtivos), pero les explicamos que hagan conciencia, que cuiden la zona, que pueden pescar por otro lado”, comentó.
El refugio pesquero fue decretado en 2019 con el propósito de proteger especies marinas como el pepino de mar, el pulpo maya, el mero rojo y la langosta. Desde entonces, pescadores y organizaciones sociales han promovido acciones para fortalecer la conservación de estos recursos mediante vigilancia comunitaria.
En información publicada por Animal Político, se documentó que fue a través de las capacitaciones ofrecidas por la Alianza Kanan Kay que las mujeres de Celestún se integraron al programa de monitoreo. Esta iniciativa promueve la creación de zonas de refugio para restaurar las pesquerías locales.
Dámaris Chuil, otra de las participantes, explicó que durante los rondines desempeña funciones de registro y observación. “A mí me toca anotar lo que son las coordenadas, los números de matrícula, el motor, cosas así para reporte”, señaló. Añadió que parte de la capacitación se enfocó en cómo actuar frente a situaciones de riesgo.
Chuil también mencionó que las mujeres fueron instruidas para identificar y abordar a pescadores que operan fuera de la normativa. En algunos casos, han percibido riesgos, aunque toman precauciones con base en la evaluación de cada situación.
La labor que desempeñan no reemplaza la responsabilidad legal de instituciones como la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) o la Secretaría de Marina. Sin embargo, buscan complementar esas funciones con acciones en campo por parte de la comunidad local.
En sus recorridos, las brigadas de vigilancia procuran establecer diálogo con quienes realizan actividades pesqueras ilegales. “Cuando los encontramos, les hacemos conciencia de que sus hijos tienen que conocer la vida en el mar. Que lo que hoy nos está dando de comer, en el futuro ya no. Si nos lo acabamos, ¿qué van a tener nuestros hijos para trabajar?”, expresó Dzul.
Las mujeres que participan en la vigilancia afirmaron que desean seguir colaborando en la protección del refugio. También consideraron necesaria la inclusión de más compañeras y la asignación de mayores recursos para fortalecer estas labores. “Yo sí me veo siguiendo en el refugio pesquero y en vigilancia y en todo lo que pueda apoyar porque hemos tenido muy buena participación y queremos que la población en general haga conciencia de eso, lo logre entender y se nos una”, concluyó Dzul
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Que bueno que existan personas con el deseo de preservar. La vida marina fuente de alimentación local. Feliz día a todos cuídense mucho. Bendiciones para todos ustedes.