Amenazan a fotoperiodista en Oaxaca

Con información e imagen de Animal Político

Eloxochitlán, 10/04/25 (Más).– El fotoperiodista mazateco David Peralta estuvo a punto de perder la vida el pasado 3 de abril, luego de documentar daños ambientales en la comunidad indígena de Eloxochitlán, Oaxaca. Ese día, mientras regresaba del barrio de Agua Torcida tras tomar imágenes de pozos de agua y maquinaria utilizada para la extracción de tierra, fue perseguido por un vehículo que intentó embestirlo en dos ocasiones.

“Venía sobre mí a toda velocidad, y en ese momento yo no quise levantar la cámara porque sí sentí que me iba a matar, entonces yo lo que hice es correr”, relató Peralta en entrevista. Indicó que tras evitar el primer ataque, logró avanzar aproximadamente mil metros antes de ser emboscado nuevamente.

El segundo ataque fue encabezado por Manuel Zepeda, cacique local y expresidente municipal, acompañado de otros hombres que se transportaban en motocicleta. Peralta fue amenazado verbalmente, le exigieron dejar de tomar fotografías y lo advirtieron de consecuencias mortales en caso de continuar. A raíz de este incidente, el fotoperiodista fue denunciado por invasión de propiedad privada y tuvo que abandonar forzosamente su comunidad.

El ataque se enmarca en un contexto de más de 13 años de resistencia comunitaria contra la extracción ilegal de grava y arena en la región, así como la devastación del Río Xan ‘nga Nda Ge. Organizaciones y habitantes han denunciado que estas acciones han sido protegidas por el cacicazgo local encabezado por Manuel Zepeda y su hija, Elisa Zepeda.

Desde el inicio de esta resistencia, más de 40 familias han vivido persecución política, desplazamiento forzado, tortura y tentativas de homicidio. El caso de David Peralta se suma a una larga lista de ataques a quienes denuncian las actividades extractivas y la complicidad de las autoridades.

Peralta comenzó su labor como fotoperiodista tras una experiencia personal marcada por la violencia. En 2012, su padre Pedro Peralta fue víctima de tortura en un ataque atribuido a los caciques de la comunidad. Dos años después, 21 personas del pueblo fueron acusadas de delitos como homicidio, tentativa de homicidio e incendio, en un proceso legal que ha sido señalado por irregularidades.

Nueve de esas personas lograron posteriormente la negativa de órdenes de aprehensión y consiguieron su libertad. Sin embargo, otras 12 permanecen desplazadas por tener órdenes vigentes, ligadas a los mismos hechos denunciados como fabricación de delitos. “La gente del pueblo vive intimidada, y nadie levanta la voz porque saben que eso les puede costar la vida, pueden ir a prisión”, comentó Peralta.

En 2015, su hermano Miguel Peralta fue detenido arbitrariamente. Desde entonces, ha enfrentado un largo proceso judicial que llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación sin que haya recuperado su libertad. Ese mismo año, David adquirió su primera cámara y decidió pausar sus estudios de Comunicación Social en la UAM-Xochimilco para regresar a su comunidad y documentar la lucha.

“Me interesó mucho eso de tratar de documentar la lucha del pueblo. En 2016 decidí irme al pueblo, pausar mis estudios e irme al pueblo. Ahí ya llevaba la cámara, tenía algunas nociones, y en 2017 fue que empezó la lucha por la libertad de Miguel Peralta”, explicó.

Durante esos años, David comenzó a registrar tanto las tradiciones como la vida cotidiana de Eloxochitlán. Con el tiempo, su enfoque se amplió a la crisis ambiental causada por los proyectos extractivos en la región. “Me duele a mí ver cómo están destruyendo el río, como ya puede desaparecer”, expresó. “Hay esta mentalidad colonialista de no ser conscientes de la riqueza que tenemos”.

Para Peralta, la fotografía representa una herramienta política y de resistencia. A través de su lente ha buscado visibilizar tanto los procesos culturales de su comunidad como los impactos del despojo territorial y ecológico. “Entiendo que las fotografías son una carga política, y una forma de dar la batalla discursiva. Yo trato de buscar esos escenarios de lucha”, dijo.

Su trabajo se suma a los esfuerzos de cientos de personas que han enfrentado violencia y criminalización en Eloxochitlán. En su testimonio, destaca la inspiración que representa para él el legado de Ricardo Flores Magón, originario de esa comunidad. “El hecho de que Ricardo Flores Magón haya nacido ahí me inspira mucho a tratar de construir la libertad”, concluyó.


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