Giessen, Alemania, 27/03/25 (Más / IA).- Las esponjas de cocina, constantemente húmedas y en contacto con restos de comida, son un entorno ideal para la proliferación de bacterias. Un estudio realizado por científicos en Alemania reveló que estos objetos domésticos albergan una sorprendente diversidad de microorganismos, algunos de ellos potencialmente peligrosos para la salud.
Investigadores del Instituto de Microbiología Aplicada de la Universidad Justus Liebeg en Giessen analizaron 14 esponjas de cocina y secuenciaron el ADN de los microorganismos encontrados en ellas. Los resultados mostraron la presencia de bacterias como Moraxella osloensis, un patógeno que puede causar infecciones en personas con un sistema inmunológico debilitado. Además, esta bacteria es la responsable del característico mal olor en la ropa sucia y podría explicar el aroma desagradable de las esponjas que se reutilizan repetidamente.
“Nuestro trabajo demuestra que las esponjas de cocina albergan una diversidad de bacterias mucho mayor de lo que se pensaba”, concluyeron Massimiliano Cardinale y su equipo de investigadores en Alemania.
Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es que los métodos comunes de limpieza, como lavar las esponjas con agua y jabón, pueden aumentar la concentración de algunas bacterias en lugar de eliminarlas. Cuando los científicos analizaron las esponjas con microscopios, encontraron que un solo centímetro cúbico podía contener una densidad de bacterias similar a la que se encuentra en las heces.

Las estrategias tradicionales para desinfectar las esponjas, como hervirlas o colocarlas en el microondas, tampoco resultaron efectivas, según los investigadores. De hecho, las esponjas que se limpiaban regularmente con agua y jabón mostraban una mayor presencia de bacterias perjudiciales en comparación con aquellas que nunca habían sido lavadas. Una posible explicación es que las bacterias más dañinas son también más resistentes y, tras un intento de limpieza, recolonizan rápidamente los espacios dejados por microorganismos más vulnerables a los detergentes.
Ante este problema, algunos expertos recomiendan desinfectar las esponjas con una solución de lejía o cloro. Philip Tierno, profesor del departamento de Microbiología y Patología del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, advierte que una esponja mal higienizada puede convertirse en un vehículo de propagación de bacterias al lavar los platos. Para evitarlo, sugiere sumergir la esponja en una mezcla de nueve partes de agua y una de cloro durante 10 a 30 segundos después de cada uso. Luego, se debe escurrir el líquido y dejar secar la esponja completamente.

Sin embargo, para quienes consideran este método poco práctico, los investigadores alemanes proponen una solución aún más sencilla: reemplazar la esponja con frecuencia. “Los métodos más comunes para limpiar esponjas, como lavarlas con detergente, no parecen ser suficientes para reducir la carga de bacterias”, advierte el estudio. Por ello, recomiendan cambiarlas periódicamente: “Por ejemplo, cada semana”.
El estudio fue publicado en la revista científica Scientific Reports y refuerza la importancia de mantener hábitos de higiene adecuados en la cocina. Como recuerda Tierno: “Una esponja que huele mal es una esponja llena de gérmenes”.
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