Que no le den gato por liebre, ni mojarra por bacalao

Ciudad de México, 19/12/24 (Más / IA).- La temporada navideña en México tiene sus sabores clásicos: pavo, romeritos, ensalada de manzana y, por supuesto, bacalao. Sin embargo, un reciente informe de Oceana, organización internacional dedicada a la protección de los océanos, revela que no todo lo que se vende como bacalao lo es. Durante esta época, 3 de cada 10 veces que se comercializa bacalao en Ciudad de México, en realidad se está ofertando otras especies de menor valor, algunas incluso amenazadas o en peligro de extinción, como mojarra, tilapia o tiburón sedoso.

El informe, basado en análisis de identificación genética, fue dado a conocer el pasado 14 de diciembre. En este se detalla que el 31.5% de las porciones etiquetadas como bacalao en 133 puntos de venta, incluyendo pescaderías, supermercados y restaurantes de la capital, correspondieron a otras especies. Este fenómeno no es exclusivo de la temporada navideña. Desde 2019, Oceana ha documentado prácticas similares en 10 ciudades de México, señalando que el promedio de sustitución en el país alcanza el 44%, más del doble del promedio global.

Mariana Aziz, directora de campañas de transparencia en Oceana, atribuye esta situación a la ausencia de una norma de trazabilidad que garantice el seguimiento del producto desde su origen hasta el consumidor final. “Esto no solo constituye un fraude que afecta la economía de los mexicanos, también impacta en la salud de los mares”, subraya en el comunicado emitido por la organización. Según los datos de Oceana, los estados de Sinaloa y Sonora, los de mayor relevancia en producción pesquera, también encabezan la lista de sustitución con un promedio de 49%.

El problema radica en que la falta de información sobre el recorrido de los productos pesqueros –desde los barcos, pasando por los centros de acopio, hasta el consumidor final– dificulta identificar irregularidades. Esto no solo facilita el fraude, sino que fomenta la comercialización de especies cuya captura amenaza los ecosistemas marinos.

El bacalao, uno de los pescados más consumidos en México durante las fiestas decembrinas, es un recurso valioso que pertenece a los mares del Ártico. Este pez puede alcanzar hasta dos metros de longitud y un peso de 45 kilogramos, lo que lo convierte en una de las especies más representativas de la industria pesquera. Sin embargo, las prácticas fraudulentas no solo afectan al consumidor, sino que también perjudican la industria pesquera internacional.

Orjan Olsen, gerente de mercados emergentes del Consejo Noruego de Mariscos (NSC), una de las principales exportadoras de bacalao en el mundo, expresó su preocupación sobre el tema. En una videollamada, calificó el primer informe de Oceana en 2019 como “algo aterrador” debido a la magnitud del fraude.

Olsen admite que, aunque la sustitución es un problema grave, el NSC tiene recursos limitados para combatirlo fuera de su cadena de suministro. “Exportamos 30 millones de alimentos marinos al día a 150 países. Es imposible para nosotros vigilar todos los procesos en cada una de estas naciones”, explicó. No obstante, señaló que el consejo noruego trabaja para garantizar que el bacalao noruego cumpla con los estándares de exportación y educar al consumidor sobre cómo identificar el producto genuino.

Mientras tanto, Oceana insiste en que la implementación de una norma de trazabilidad en México es crucial para combatir el fraude y proteger los ecosistemas marinos. Con la llegada de las fiestas, los consumidores enfrentan el reto de no ser víctimas de prácticas engañosas que, además de afectar su bolsillo, representan un riesgo para la biodiversidad marina.


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