Los pecados de la era moderna

Por Marco Campos Mena

Diría la gente de antes, “el diablo anda suelto” y no es para nada algo fuera de la realidad cuando consideramos que los pecados capitales se están haciendo presentes de una manera más marcada en la era moderna y más en la época en la que la reflexión y la fe deberían estar más presentes… ¿qué está pasando?

Muchas personas no lo han notado, pero nos hemos convertido en el ser comercial dejando de lado el ser humano y lo que ello significa. El materialismo que estamos viviendo no tiene precedentes y quienes la llevan peor son los niños que están creciendo con una mentalidad más cerrada y con el pensamiento en que vale más lo material que lo espiritual.

En parte, mucho de esto se debe a las redes sociales con las cuales podemos ver más allá de lo que anteriormente se podía, son una ventana a la vida de las personas y quienes más tienen suelen ser quienes más presumen un estilo de vida tratando de volverse ‘influencers’ por su capacidad de compra y tiempo libre para estar de tienda en tienda viendo que van a poner “en tendencia”… debo aclarar antes de avanzar, son los que más tienen en recursos económicos, pero no en otros campos.

La envidia se hace presente propiciada por aquellos que compran y lo presumen en sus historias. Antes la vida tenía cierta privacidad y solo los círculos cercanos llegaban a saber de lo que se ponía de moda, ahora podemos ver incluso detalles íntimos de personas al otro lado del mundo.

¿Valemos más por el celular que traemos?, ¿valemos más por poder gastar cantidades enormes de dinero en ropa o en un carro?, ¿nos hace mejores poder pagar un café caro? Y, ¿dónde dejamos los valores? Ahora mucha gente, incluso dentro de las familias, con tal de querer aparentar ser más que los demás es capaz de hacer de todo por ver caer a los otros, sin mencionar que son capaces también de arruinar sus finanzas personales o la estabilidad familiar por poder presumir que comprar a sobre precio… como dicen en mi rancho: “A esos se les llama de otra manera”.

La soberbia se hace presente al querer mantener esa imagen falsa, incluso les da por presumir que saben más o que pueden correr maratones… a estas alturas ya deberíamos saber que la mayoría del contenido en internet es falso y mucho de lo que se presume es en realidad producido para aparentar, como el tipo que se va a la sierra en carro, baja su bicicleta en un punto remoto y presume haber andado determinada cantidad de kilómetros, o quienes compran un vaso de una cafetería inflada en precio y lo rellenan con el café de la tienda de conveniencia solo para aparentar estar por encima de los demás.

A esto le pudiéramos llamar la falsa soberbia, pues muchos no son capaces de mantener ese estilo de vida, pero lo aparentan para sentirse por encima de sus compañeros o familia y ganar el mismo tipo de admiración que ellos mismos profesan por alguien más.

La avaricia se ha hecho presente desde la imagen que se tiene en algunas caricaturas y que con el tiempo se desarrolla al extremo que hoy vemos en muchas conductas que podrían clasificarse como trastorno de la personalidad.

Hay personas que se han vuelto tan avaras que son incapaces de pensar en alguien más y quieren todo para sí mismos, llegando a extremos de comprar solo por comprar o querer incluso comprar la voluntad de las personas.

El tipo de conducta podría llegar a interpretarse como rasgos de personas obsesivas compulsivas que tienden a acumular dejando ver el gran vacío que llevan dentro y que tratan de llenar con tantas cosas materiales como puedan o con comentarios vacíos de aquellos a quienes buscan provocarles la envidia.

También se ha hecho presente la lujuria en las redes sociales con el tipo de fotos que se toman las mujeres actualmente para mercantilizar la imagen de su cuerpo y así rodearse de personas que solo la valoran por la sexualización de su imagen… por ello vemos cada vez más y más mujeres que se unen las plataformas con la intención de monetizar esa lujuria a costa de su dignidad.

El estar rodeado de más y más personas también propicia la ira, pues la envidia lleva al límite a quienes no pueden llegar a aparentar esa falsa imagen que se busca crear para las redes sociales.

El tráfico también se ha vuelto un detonante para la ira y muchas personas explotan contra el primero que se le atraviesa gritando palabras altisonantes o incluso buscando pelear con desconocidos poniendo en riesgo vidas.

Con tantos programas de comida y los famosos maratones de series o películas, muchas personas han comenzado a comer tantas cosas como pueden mientras se pasan la vida frente a una pantalla.

A esto le vamos a sumar la gratificación instantánea de poder pedir que alguien más les lleve la comida con las apps de entrega… La pereza en su máximo esplendor.

Ahora todo mundo quiere que alguien más haga las cosas por ellos para poder seguir comiendo frente a una pantalla.

Esos son los pecados capitales en la era moderna, propiciados y exponenciados por las redes sociales y las aplicaciones que facilitan inventar una imagen que no se tiene.

¿Será que el tiempo de reflexión es cosa del pasado?

Pensemos solo por un momento… ¿cómo serán las siguientes generaciones con estos malos hábitos y tantos pecados haciéndose presentes?


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2 comentarios en “Los pecados de la era moderna”

  1. Jose Manuel Enciso Muñoz

    Muy interesante e importante artículo, necesario hacer esta reflexión masivamente, las consecuencias las vemos en los índices de sobrepeso y obesidad con implicaciones muy onerosas en salud física y mental.

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