El pueblo maya que se quedó sin camposanto

Chablekal, 11/09/24 (Más/IA).- En Chablekal, un pequeño y tranquilo pueblo maya cercano a Mérida, Yucatán, las tradiciones se ven amenazadas por una creciente crisis: ya no hay espacio para enterrar a sus muertos. Con una población de casi 5,000 habitantes y solo 45 bóvedas en su panteón, la comunidad enfrenta una lucha territorial que trasciende más allá de la vida.

El año pasado, el fallecimiento simultáneo de dos personas en el pueblo reveló lo crítico de la situación. Solo había espacio para uno de los cuerpos en el cementerio local, y en un extraño duelo postmortem, el fallecido nacido en Chablekal fue enterrado allí, mientras que el otro tuvo que ser sepultado en una comunidad vecina.

La crisis funeraria de Chablekal es el resultado de la creciente presión del desarrollo inmobiliario en Yucatán, impulsado por la industria del turismo y la plusvalía de la región. A medida que Mérida y sus alrededores se han convertido en un atractivo destino para foráneos, el territorio de Chablekal ha sido vendido por ejidatarios, reduciendo el espacio disponible para el pueblo y limitando incluso el terreno destinado para su panteón.

El cementerio de Chablekal, que ocupa apenas 860 metros cuadrados, se ha mantenido igual durante una década, mientras el Ayuntamiento de Mérida debe recurrir a exhumar cuerpos cada tres años para liberar espacio, lo que contradice las creencias religiosas y costumbres de los habitantes. Muchas veces, los cuerpos no están completamente descompuestos, lo que obliga a reenterrarlos o cremar los restos, algo que ha sido difícil de aceptar para la comunidad.

Una batalla por el territorio

El problema podría resolverse si el ejido de Chablekal donara el terreno adyacente al panteón. Sin embargo, los ejidatarios, que representan solo el 6 por ciento de la población del pueblo, no han aprobado dicha donación, buscando más bien vender el terreno.

Víctor Cauich, comisario ejidal, ha intentado llevar el tema a asambleas, pero los ejidatarios han rechazado la propuesta, argumentando que desean una compensación económica. “Realmente no me lo autorizaron. Quieren dinero. Quieren venderlo”, explica Cauich.

Anastasio Euán Romero, de la organización de derechos humanos Indignación, critica la venta de tierras por parte del ejido, acusando a algunos de aprovecharse del crecimiento inmobiliario para obtener ganancias sin considerar el impacto en la comunidad. “El ejido, lejos de salvaguardar el territorio, ha propiciado de alguna manera la pérdida del mismo”, denuncia.

Sin soluciones a la vista

Mientras el panteón de Chablekal se queda sin espacio y las negociaciones con el ejido siguen estancadas, el Ayuntamiento de Mérida se mantiene a la espera de que se resuelva la disputa por el terreno. Para los habitantes de Chablekal, la falta de cementerio es un reflejo más de cómo el crecimiento económico y la urbanización avanzan en detrimento de sus costumbres y territorio.

Por ahora, la pregunta en el aire es cuántos más tendrán que buscar descanso en otros pueblos antes de que Chablekal pueda encontrar una solución para honrar a sus muertos en su propia tierra.


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