Por Heriberto Medina
De izquierda… pero cobran con la derecha
¿Qué horas son? Las que usted diga, señor alcalde. Se entiende y es de esperarse que esa sea la respuesta de los regidores priistas cuando José María Fraustro Siller les pregunta la hora. Después de todo, fueron puestos ahí para validar lo que sea. En pocas palabras, los contrataron como tapaderas y saben muy bien su rol. El problema es que quienes responden de esa manera al requerimiento horario son los regidores de Morena. Están prontos a ver qué se le ofrece al Presidente Municipal de Saltillo, y cuando les dice que salten, ya ni siquiera preguntan a qué altura; ya saben exactamente hasta dónde pueden saltar.

Y es que si en algo se ha distinguido la actuación de los regidores del Movimiento de Regeneración Nacional es en que siguen la pauta que les marca el poder municipal. No les permiten hablar, no les permiten protestar, mucho menos votar en contra en las sesiones de Cabildo, y ya ni se diga hacer una declaración crítica contra la administración municipal; todo son flores.

Es como si fueran dóciles mascotas. Me los imagino meneando la cola cuando ven al amo, siguiéndolo de un lado a otro, buscando una mirada aprobatoria, a ver si les lanza una croqueta o ¡les toca sobre! como dice el spot televisivo de comida para perros. Ah, pero que no se les ocurra desobedecer al amo o hacerlo enojar porque los tunden a periodicazos, para que aprendan. Aunque, eso ya casi no es necesario; están completamente domesticados.
Lo grave es que, como regidores de oposición, tienen la responsabilidad de fungir como freno al ejercicio del poder, y ese sistema de pesos y contrapesos es sano para todos. Para ellos, como opositores, porque se valora más su imagen y su trayectoria política; para quien detenta la autoridad, porque le permite tener controles en su gestión; y, lo más importante, para la comunidad, que es quien finalmente sufre las consecuencias de una mala gestión municipal o los beneficios de una buena.
Ahora vemos cómo en otros ámbitos el sistema de pesos y contrapesos está vigente, aunque sea de forma débil, pero existe: a López Obrador no le dejan carta sin respuesta sus opositores, a quienes él define como conservadores; a Bidenle sobran críticas de Trump; y ya hasta Nicolás Maduro tiene una oposición que lo cuestiona y lo pone en jaque. Al parecer, solo es en Saltillo y en algunos otros regímenes totalitarios como en Cuba o China donde la oposición es tan débil que no se escucha su voz.
Pero acá no es que la oposición carezca de fuerza. Por el contrario, está en pleno crecimiento. En el caso de Saltillo, la explicación de tan sumisa y vergonzosa actuación de los regidores de Morena pareciera que tiene más que ver con algún incentivo que reciben por debajo de la mesa, alguna prebenda de la que son beneficiarios, o algún favor que deben; vaya usted a saber. No me vengan a decir ahora que los convenció el arrollador carisma de Chema, por favor; a otro perro con ese hueso.
Ahora, si los regidores de oposición no cumplen con su responsabilidad, entonces el ciudadano se queda sin ojos y sin oídos para ver y escuchar lo que ocurre ahí en la presidencia municipal y sin voz para oponerse a lo que se decide en el Cabildo. Por eso es un problema importante.
Supongo que al interior de Morena tampoco existe quien los pueda llamar a cuentas y exigirles que cumplan con la responsabilidad que les corresponde. Si le tuvieran que rendir cuentas a alguien, seguro no veríamos la actitud que ahora vemos en los ediles. Diego del Bosque está pintado, o también está en el ajo.
Bueno, a los regidores de Morena les tengo una muy buena noticia: si siguen por ese camino, seguramente se ganarán la presea Saltillo. Ya el Cabildo dejó constancia de que eso es posible. Esfuércense y lo lograrán, no importa que las rodillas les queden tumefactas y la lengua escaldada.
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