Por Horacio Cárdenas Zardoni
Algo está pasando en Saltillo sobre el asunto concreto de los estacionamientos.
Como todos podemos recordar, más bien ¿cómo podríamos olvidarlo?, el ayuntamiento puso en operación su programa para el cobro del estacionamiento en las calles del Centro Histórico, al cual le plantó el más inadecuado de todos los nombres “tu espacio”, si no por otra cosa, porque cada vez que suena la caja registradora, lo que le está diciendo al usuario que el sitio en el que está estacionando su vehículo es todo, menos suyo, y si insiste en dejarlo allí, tiene que entrarle con su cuerno, vía la contribución obligatoria, y si por pura rebeldía, olvido, o cualquier otra razón no lo hiciera, terminará pagándolo en forma de multa, hasta que se acostumbre a que suyo no es, graciosamente se lo están alquilando.
Muchas ciudades en el país cobran el estacionamiento en la calle, eso no es ninguna novedad, de hecho lo que sí lo era es que Saltillo no lo cobrara, desperdiciando de esa manera uno de los recursos más inmediatos para hincarle el diente al bolsillo de los ciudadanos, utilizando uno de los medios que autoriza la legislación fiscal mexicana. La capital de Coahuila durante muchos años había tenido aquellos parquímetros mecánicos, que por falta de mantenimiento y renovación, fueron quedándose obsoletos, hasta que hace algunos trienios de plano decidieron que salía más caro seguirlos manteniendo en operación, que dejarlos morir allí en plena calle.
Desde el primer instante se consideró necesario sustituirlos por nuevos, después de todo había que aprovechar que la gente ya estaba acostumbrada, hasta donde eso es posible, a pagar por estacionarse en determinadas vialidades, pero las decisiones de la burocracia suelen ser lentas, con eso de que se atraviesan elecciones un año sí y el siguiente también, no era fácil de echar a volar la sustitución de aquellos armatostes, con algo que además significaba complicarle la vida a la población, sobre todo aquellos que no están hechos o no les gusta tener aplicaciones de todo y para todo en sus celulares.
Al final, sí entró en funcionamiento el tal programa Tu Espacio, del cual las autoridades municipales se han cuidado mucho de no dar a conocer sus resultados económicos, toda vez que es notable la cantidad de espacios que no son ocupados a lo largo de todo el día, y por lo menos algún porcentaje, tampoco informado, de conductores, se estacionarán en sitios de paga sin cubrirlos. Ya de si es un éxito, que contribuye con cientos de miles y hasta millones de pesos a las arcas municipales, ese es un cuento que hay que pedirle al gobierno municipal que nos lo informe cuando lo tenga a bien, si es que alguna vez, y ya entrados en eso, ¿qué tanto le está costando a la administración municipal la concesión a una empresa privada?, esto porque3 seguido nos enteramos que algo no está funcionando como se esperaría que lo hiciera.
Pero digamos que todo iba razonablemente bien. Luego de los jaloneos con los vecinos a los que les pintaron unas rayas enfrente de sus domicilios, o que les plantaron un aparato de cobro frente a su puerta, el programa ha estado operando a jalones, al menos esa es nuestra opinión, luego de ver tantos espacios vacíos, los cuales antes siempre estaban ocupados.
Pero andando el otro día por el centro vimos un anuncio enorme, que sería panorámico de no ser porque está a nivel de calle, pero sí es enorme. Se trata de una publicidad de un estacionamiento público que no ha estado alejado de la controversia, el que se ubica en el predio que anteriormente ocupaba la Sociedad Manuel Acuña, sobre las calles de Morelos, Mina, una parte de Ramos Arizpe, en pleno centro de la ciudad.
Mucha gente se enojó cuando se enteró de que el conjunto de edificios de la Sociedad Manuel Acuña sería demolido y convertido en un estacionamiento, triste destino de una experiencia que marcó a Saltillo durante cerca de un siglo, el mutualismo. Generaciones enteras de saltillenses se conocieron, se divirtieron, convivieron en la SMA, que ponga que sí, había venido a menos, pero de allí a operar una compra venta bastante oscura del predio que la albergaba, hay una gran distancia.
El caso es que se vendió el terreno, y para no tenerlo ocioso en espera de revenderlo con beneficio, o de fraccionarlo para construir la enésima plaza comercial o viviendas, horizontales o verticales, de interés social o de estratos económicamente más pudientes, pues había que ponerlo a trabajar en algo que no implicara gran inversión, ¿y pues qué mejor que un estacionamiento en una zona donde entre otras cosas, hace falta?
Sea lo que sea, el tal estacionamiento es enorme, tiene capacidad para varios cientos de vehículos, y de hecho viene a satisfacer una necesidad pendiente, pero… algo hay allí de truculento, probablemente de políticamente truculento, porque en el anuncio espectacular que le comentamos, se invita a hacer uso del estacionamiento pagando diez pesos la hora…
Diez pesos la hora no está mal para la mayoría de los conductores, y menos porque les representa una reducción de lo menos cuatro pesos respecto de otros estacionamientos privados en la zona, incluyendo el de pisos que tiene entrada en Padre Flores, y salida por Acuña, y los de terrenos encementados o de pura tierra, a los que nos habíamos acostumbrado sobre Victoria, Allende y otras calles.
Pero en lo que parece un machetazo a caballo de espadas es que el costo del estacionamiento en la Sociedad Manuel Acuña, y disculpe que nos sigamos refiriendo al sitio como lo hicimos durante tanto tiempo, es que está casi al costo de estacionarse en la calle, ocupando los sitios de “Mi Espacio”, del ayuntamiento y la concesionaria, que según consultamos, es de 9.70 pesos la hora.
¿Qué le conviene más al usuario, meter su carro a un estacionamiento donde solo circulan los carros que también van a estacionarse, o dejarlo en la vil calle ala buena de Dios, que no siempre es tan buena?, y además por una diferencia casi simbólica de treinta centavos…
A lo mejor al estacionamiento no le estaba yendo tan bien de clientes, y por eso decidió bajar sus precios, literalmente arrebatándoselos al municipio, que afuera no ofrece nada más que el espacio rentado, pero la decisión de la empresa terminará por afectar la recaudación de ingresos para las arcas municipales y las utilidades a la concesionaria.
A lo mejor también hay allí algo político, no nos extrañaría ni tantito, pero eso son cosas de alto nivel que nos interesan poco, salvo como chisme, pero lo otro sí. Uno se va a donde le cobren menos, claro, y si encima implica un servicio, así sea mínimamente por encima del que da el municipio por nada, o sea, por usar la calle, pues ¡tómala!, a ver quien se estaciona en la calle.
Chéquelo, algo hay, no precisamente limpio, pero mientras podamos sacar alguna ventaja, bienvenido.
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